Colección Antropológica

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Potiza acorazonada de gran tamaño semejando dos senos en la parte superior, en cada lateral presenta un rostro antropomorfo seguido de una decoración con incisos punteada en círculos concéntricos, con el círculo central terminado en un punto.

 

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Potiza acorazada de gran tamaño semejando dos senos, en la parte superior, en cada lateral presenta un rostro antropomorfo seguido de una decoración con inciso punteada en círculos concéntricos y con el círculo central terminado en un punto y que es frecuentemente usado en el imaginario taíno como símbolo de la fecundidad femenina. Parte de su superficie está erosionada.

Con gran manejo de lo que muchos autores llaman la geométrica, sin omitir a su vez lo tridimensional en la configuración artística, el arte taíno se hace presente de múltiples formas en la vida de estos pobladores que en muchos casos se representaban por formatos diminutos que nunca afectaron la grandilocuencia temática, estética y formal de la obra en sí, pero también este arte era escultórico y de tamaño regular.

En su expresión antropomorfa es evidente el referente sexual (masculino o femenino) del arte taíno. El órgano genital femenino se hace común a través de la incisión cerrada o el círculo con punto en el centro usado en estatuillas y vasos efigies en la que las piernas abiertas se decoran con estos símbolos como expresión de fecundidad femenina.

Al igual se hace recurrente lo sexual en el arte de las potizas a través de las formas acorazonas, cuyos casos refieren a los senos de la mujer y su fertilidad, siendo algunos decorados terminados en punta como analogía a lo que se quiere imitar o representar.

Obviamente que en la sociedad taína la mujer desempeñó un papel menos activo que el hombre, quien no sólo era dominante en las estructuras de poder cacical, sino también en las prácticas religiosas como el rito de la Cohoba y otros espacios sociales. Sin embargo, el hecho de que el arte taíno dedicara algunas importantes creaciones a la mujer como matriz portadora de la fecundidad y la fertilidad, es más que evidente de la importancia que el grupo le dispensaba como centro nucleador y ente de reproducción social.

Anacaona fue reflejo fiel de esa participación social de la mujer taína en las estructuras de poder, conquistando un liderato insuperable entre los jefes cacicales de la isla a la llegada de los españoles en 1492, a pesar del ausentismo femenino en las narraciones históricas de los Cronistas y de algunos de nuestros historiadores.-

Bibliografía

Veloz Maggiolo, Marcio. Arqueología prehistórica de Santo Domingo. McGraw-Hill Far Eastern Publishers (S) LTD. Singapore. Fundación Crédito Educativo Dominicano

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Modificado por última vez en Viernes, 22 Septiembre 2017 16:54
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