Notas sobre el patrón Santiago

La prohibición de las creencias y prácticas religiosas a los negros esclavizados por parte del gobierno colonial, fue creando las bases para generar el fenómeno del sincretismo religioso.

Este hecho hacía que al esclavo solo se le permitiera celebrar actos y ceremonias religiosas los días en que se celebraban las festividades católicas. Por tanto, al momento de ser inspeccionados por los amos, los esclavos representaban una celebración con una iconografía católica, presentes en los altares y otros espacios sagrados.

Este hecho confundió a los personeros colonialistas que visto sus simbologías y objetos culturales católicos y otras maneras de manifestación de catolicismo popular, sin embargo, en el interior psíquico de los esclavos, se conjugaron las dos cosmogonías, fusionándose en las mentalidades de forma reciclada, reinventando símbolos y prácticas para construir una religiosidad y una sacralidad mestizada que ha construido nuevas mentalidades.

El tiempo y las circunstancias históricas han creado nuevas entidades culturales que se han reflejado en el mundo sagrado en América y el Caribe. Este sincretismo religioso tiene distintos matices y sistemas de creencias.

Este proceso de reconstrucción de una nueva mentalidad sagrada, ha integrado lo africano, lo católico europeo y lo aborigen. Es por ello que la simbología sagrada integra distintos referentes religiosos que se hace más evidente en los altares y otras ceremonias cargadas de simbología.

La correspondencia de santos católicos y deidades africanas. Enlace entre el santoral católico y el santoral vudú, sobre todo a partir de las funciones de santos y deidades africanas en sus regiones de procedencias.

Cristianización y catolicismo popular como soporte del sistema de creencias del imaginario sagrado popular, sumado a la ausencia de sacerdocio comprometido con la tradición ortodoxa que son razones permisibles en la construcción de estas nuevas identidades religiosas. La relación poco sustancial y en el marco de un mundo distraído y profundamente secularizado, producen una mentalidad sagrada flexible con una espiritualidad múltiple.

Las cuatro deidades más populares del vudú dominicano y que guardan relación estrecha con festividades patronales de gran renombre en el país son: San Miguel, correspondiente a Belié Belkan, patrón nacional y de la Policía Nacional. Anaísa, correspondiente con las festividades de Santa Ana o Metresilí que corresponde a la Virgen de la Dolorosa y finalmente Ogún Balenyó que corresponde a San Santiago.

Otras deidades se han posesionado igualmente con el fervor sagrado popular como Alailá (la Virgen de la Altagracia), San Carlos Borromeo, Papá Candelo y San Juan Bautista correspondiente a Guedecito, la Virgen de las Mercedes convertida en Ofelia Balenyó en el vudú dominicano, El Barón del Cementerio (San Elías del Monte y Carmelo en el catolicismo), y que son igualmente importantes entre la gente del pueblo.

De su parte, Santa Marta la Dominadora, conocida como la Culebra o Damballah, y que sustituye en parte de sus funciones a Erzulí en el vudú haitiano. Es la única diosa negra dominicana y que no tiene correspondiente con el santoral católico, muy demandada en el ámbito amoroso por las mujeres para amarrar los hombres y que suele descender en punto petró o punto amargo.

En Santiago he hecho un trabajo de campo junto al pintor santiaguero Claudio Pacheco a propósito de las celebraciones de San Miguel Arcángel, que corresponde a Belié Belkan. No existe mucha tradición de festividades a deidades del vudú para la fecha del Santo Patrón Santiago, es decir a Ogun Balenyó.

 

Carlos Andújar

Coordinador de Cultura del Centro León

(Tomado de su libro Diálogos cruzados con la dominicanidad)