Opinión. EL VIDEO COMO ACCION ARTISTICA

Esta es la visión del ganador del Gran Premio del Concuerso de Arte Eduardo León Jimenes acerca del Videoarte en República Dominicana.

El video como expresión plástica, es nuevo y actual comparado con otras expresiones milenarias o centenarias, apenas data de los años sesenta. La incursión de artistas como el koreano Nam June Paik, cosiderado padre del arte electrónico y de Wolf Vostell, alemán, quien ayudó a abrirle paso al ¨No Art¨ en Alemania, es lo que marca el inicio de esta forma de hacer arte revolucionaria en ese entonces y de posibilidades casi infinitas en este nuevo siglo, gracias al veloz avance de la tecnología digital.

La idea primaria de la forma artística del video se limitaba al registro de las acciones plásticas o performances, sustituyendo la documentación escrita o fotográfica, pero la necesidad de ruptura de los artistas de la post modernidad provoca el nacimiento de un planteamiento nuevo a partir de los aspectos formales de esta técnica. Es un nuevo punto de vista el que realmente nace, con cuestionamientos a su propio origen y propósitos, se convierte también en instrumento de crítica social y política, aparte de lo meramente expresivo que deviene en una estética arriesgada, imponente y desconcertante; por supuesto que esto propició en ese momento profundas reflexiones que la historia del arte se ha ocupado de poner a nuestro alcance para una mejor comprensión de la complejidad del arte no tradicional.

Desde su surgimiento el video artístico ha tenido por objetivo, en términos estéticos, la desmaterialización de la obra plástica, con la intención de vincular aún mas el arte a la vida haciéndolo mas inmediato, mas vivo; como una revolución que irrumpe en la cotidianidad del espectador involucrando su tiempo, su espacio, su atención. El video le ofrece al público una opción que no le da el cine o la televisión, aun teniendo elementos en común el artista que se expresa en este medio tiene la potestad de renunciar a la narrativa o a la información directa y apropiarse de las imágenes para manipularlas desde su propia esencia, lo mismo que se transforma una mancha de pintura, una línea de grafito o una masa escultórica.

1970 es una fecha que marca a la videocreación, es en esta década cuando empieza a pasar de ser un arma de rebeldía a ser captado por el mercado: galerías, museos, comienzan a adquirir esta novedad experimental permitiendo su difusión en ámbitos aún mas comerciales como la televisión, que es la que se sirve con la cuchara grande de los aportes, ideas y conceptos de los atrevidos pioneros que irónicamente antes habían criticado la superficialidad del medio publicitario y el consumismo.

Video Arte, como le podemos llamar con nombre y apellido sin ningún miedo a herir su consistencia tan pura como capaz de contaminarse, es al día de hoy una de las herramientas menos explotada en comparación con otras artes, esto tomando en cuenta la actual corriente de arte que utiliza la red cibernética como único espacio para existir y los proyectos de arte público interactivos que últimamente gozan de bastante apertura en estamentos internacionales comprobados. En la República Dominicana el video como arte viene a aparecer sólo en bienales a partir de la década de los 80 con artistas como Alette Simmons o Martín López, así también con la incursión de directores de cine como Claudio Chea, Félix Germán y Juán Basanta entre otros, además de algunos documentalistas y antropólogos cuyo trabajo se seleccionaba para competir como obra de arte.

Actualmente al Video Arte se le ha abierto mucho campo en nuestro país, la reciente inclusión de esta categoría en el Concurso de Arte E. León Jimenes, así como en otros eventos expositivos ha puesto de manifiesto que ya existe la videocreación dominicana que a su vez ha tenido presencia internacional en los nombres de Eliú Almonte, Mónica Ferreras, Elia Alba, Quisqueya Henriquez y en el mío propio, entre otros artistas jóvenes que han tenido notable participación en exhibiciones nacionales comenzando a incursionar en el género.

En cuanto a mi experiencia particular con el video la trayectoria es hasta ahora corta, 2001 es el año en que enfoco mis soluciones visuales hacia este medio, impulsado por la necesidad de crear piezas donde la imagen en movimiento y el tiempo fungieran como materia para comunicar mis hallazgos conceptuales, de hecho es la antigua relación entre el video y el performance lo que me hace cómoda esta transición, ya que mi trabajo de instalación incorpora la fotografía manipulada digitalmente y casi siempre las imágenes presentan un momento de acción complementado por un contexto anecdótico de objetos relativos.

El Video Arte ha sido el canal idóneo para trazar las directrices de mi propuesta donde el ser y cuerpo humanos siempre se han constituido en el centro motor que acarrea la carga de complejidades, contradicciones y conflictos elementales derivados de nuestro enfrentamiento con los códigos de la supervivencia en el mundo actual.

En resumen es la acción plástica conjugada con la intención de mostrar un tanto desnudas, partes esenciales de la humanidad, lo que me mueve hoy a estar apoyando mi producción en una técnica que se basa en el tiempo y se completa con los lapsos contemplativos o interactivos de la mirada.

Sin dejar de lado motivaciones filosóficas, la apreciación de la estética clásica y hasta la propia inspiración, continúo en estos momentos la exploración del terreno electrónico del que en verdad sé muy poco, aprovechando y exprimiendo las limitaciones, que definitivamente hay que considerar parte integral del proceso, sigo en la búsqueda permanente de alicientes para el desarrollo de un lenguaje en el que creo, desde el presente y para el futuro, con la convicción de que el arte no debe ser ajeno a los adelantos científicos y tecnológicos, ni a la actualidad del pensamiento.

Finalmente, apuesto por la evolución constante del arte y los artistas dominicanos, por la incorporación de los nuevos medios como complemento de la actividad creativa y rotundamente, propongo mi ejercicio como una búsqueda de la libertad y de la sana contaminación con todas las vertientes del arte universal.

Pascal Meccariello