Conversatorio. El país del día después

El historiador y economista Bernardo Vega dialogó ayer con el público asistente a un conversatorio en el Centro León sobre la cultura dominicana tras la caída de Trujillo.

El país del día después. La cultura dominicana tras la caída de Trujillo, fue el título de un conversatorio que se celebró ayer martes en el Auditorio del Centro León. El historiador y economista Bernardo Vega, junto a Rafael Emilio Yunén, director de la institución cultural de Santiago, dialogaron sobre los graves efectos que provocaron tres décadas de dictadura en la cultura dominicana. “El día que cayó Trujillo hubo un gran silencio en el país –aseguró Bernardo Vega–. Era lógico, tanta opresión no se libera en una noche. Una generación entera había crecido en el país sin la más mínima idea de lo que significaba una democracia y ese sentido de libertad no se recupera con la muerte de un hombre”. Durante su intervención, Bernardo Vega recordó la tarde en que fue a una librería de Nueva York para comprar el libro póstumo de Jesús de Galíndez donde se denunciaban los crímenes de la dictadura; de la que el propio periodista vasco acababa de ser víctima, en marzo de 1956. “Di varias vueltas alrededor de la librería antes de entrar –recordó Vega–. Quería asegurarme de que no había ningún ‘calié’ en los alrededores. Lo compré con guantes, no quería dejar huellas o algo que pudiera identificarme”. Según el historiador dominicano, los escritores e intelectuales dominicanos tuvieron que enfrentar esos mismos miedos, lo que prácticamente los convirtió en una generación perdida, dentro del país o en el exilio.

En las conclusiones del conversatorio, que contó con una amplia participación del público, Rafael Emilio Yunén insistió en que el tema no podía agotarse en una sola noche, por lo que el Centro León continuará organizando actividades que abunden sobre esa época crucial de nuestra historia. “Los efectos de esos 31 años siguen afectándonos –recalcó Yunén–. Durante 31 años nos fuimos obligando a una infravaloración personal y colectiva, a una sobre exaltación de lo arbitrario, a una sobre exaltación de lo extranjero, a una identidad confusa e insegura. Los dominicanos debemos librarnos de esa herencia y sacudirnos de ese lastre para enfrentar el porvenir, de ahí la importancia de diálogos como este”.

La literatura ha contribuido de una manera espléndida a fijar la tipología de los dictadores latinoamericanos; desde El señor presidente, de Miguel Ángel Asturias, hasta El otoño del patriarca, de Gabriel García Márquez. Sobre la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo se han escrito dos significativas obras: El misterio de Galíndez, de Manuel Vázquez Montalbán, publicada en 1990, y La fiesta del chivo, que Mario Vargas Llosa publicó en el año 2000. Los Estados Unidos y Trujillo (tres volúmenes), Unos desafectos y otros en desgracia , Control y represión en la dictadura trujillista , Los Trujillo se escriben , Trujillo y Haití, Trujillo y el control financiero norteamericano, Eisenhower y Trujillo y Kennedy y los Trujillo, son algunos de los títulos más significativos en la bibliografía de Bernardo Vega que abordan la era de Trujillo.

CV