Conferencia. Palabras pronunciadas por Rafael Emilio Yunén: Día Internacional de la Mujer.

El Arzobispo Metropolitano de Santiago abordó la conferencia Una mujer en la vida nacional: La Altagracia dentro de la temática antropológica y religiosa aplicada al caso de la vida dominicana.

Hace 30 años, la Organización de las Naciones Unidas proclamó oficialmente que el día 8 de marzo fuese considerado en todo el mundo como el “Día Internacional de la Mujer”. La selección de esta fecha fue motivada por tres hechos que nunca se van a olvidar en la historia de la humanidad.

El primero de ellos ocurrió el 8 de marzo de 1857, esto es, hace 148 años que cientos de mujeres obreras de la industria textil de Nueva York hicieron una gran marcha y se rebelaron contra las malas condiciones y la explotación a las que estaban sometidas. Esta concentración fue salvajemente reprimida, de manera que algunas murieron y decenas fueron apresadas o heridas.

El segundo acontecimiento ocurrió otro día 8 de marzo, pero en la Rusia del año 1905, esto es, hace exactamente 100 años. En esa ocasión fueron las mujeres obreras que iniciaron una gran huelga que posteriormente se convirtió en uno de los detonantes de la revolución rusa.

El tercer hecho memorable ocurrido un 8 de marzo fue también en Nueva York, pero en 1908 cuando las obreras se lanzaron en demanda del establecimiento de jornadas de ocho horas de trabajo. Ocuparon una fábrica y los patronos incendiaron el local dejando como resultado 129 mujeres calcinadas en el interior de la industria.

Tres actos para reclamar justicia social se convirtieron en la justificación de dedicar un día para recordar la lucha de las mujeres por el reconocimiento de sus derechos como trabajadoras, como activistas de la política y como personas que pueden contribuir con miles de maneras al mejoramiento de la sociedad en que viven.

Hoy celebramos los treinta años de haberse proclamado el Día Internacional de la Mujer y por este motivo el Centro León dedica el tema central de su programación de marzo al tratamiento de diferentes tópicos relacionados con la mujer desde distintas perspectivas: la artista, la trovadora, la compositora, la directora de cine, la historiadora y la religiosa.

Los cristianos encontramos en el Evangelio muchos relatos que nos hablan del paso de la mujer a través de la vida social, cultural, económica, política y espiritual. Algunas de estas mujeres acompañaron a Jesús de manera activa y militante. Una de entre todas ellas fue escogida como su madre y eso justifica el recuerdo permanente de esa mujer llamada María quien, al recibir el más grande regalo, es decir la Gracia más alta que Dios puede ofrecer a un ser humano, se convirtió en la Virgen de la Alta Gracia.

Para guiarnos al abordaje de La Altagracia dentro de la temática antropológica y religiosa aplicada al caso de la vida dominicana, tenemos el honor de presentar esta conferencia multimedia Una mujer en la vida nacional: La Altagracia, que ofrecerá Monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, arzobispo metropolitano de la Arquidiócesis de Santiago.

Mons. de la Rosa y Carpio fue instalado en Santiago el 28 de septiembre de 2003. Cinco días después abría sus puertas el Centro León. Esta coincidencia de entrar en la vida pública de Santiago casi al mismo tiempo ha estrechado de alguna manera las relaciones entre el Centro León y el Arzobispado Metropolitano.

En realidad, podemos decir que el señor Arzobispo ha logrado una integración muy rápida a la vida y a la sociedad de Santiago. En menos de dos años de convivir entre los santiagueros y santiagueras, Mons. de la Rosa y Carpio se ha granjeado el cariño de esta población que le respeta y admira. Bien había dicho S.S. Juan Pablo II, en la carta de nombramiento de nuestro arzobispo el 16 de julio del 2003: “hemos estimado que tú, Venerable Hermano, de extraordinarias dotes y ampliamente experto en los asuntos de la Iglesia, eres digno de dirigir la nueva Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros”.

Al llegar a esta ciudad, Mons. de la Rosa y Carpio trajo toda la experiencia acumulada como Obispo de la Iglesia, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Santo Domingo, Obispo en Roma y Obispo de la Altagracia donde estuvo por espacio de ocho años. Pero mucho antes de todos estos nombramientos episcopales es conveniente saber que hace cincuenta y un años que Mons. de la Rosa y Carpio entró al Seminario Menor “Santo Tomás de Aquino”, cursando posteriormente las carreras de Filosofía, Ciencias Religiosas, Teología, Teología Dogmática (en Roma), Catequesis (en París) y Teología Pastoral (en Bogotá).

Entre 1965 y el 2003 ha desempeñado más de 50 posiciones ministeriales, siendo el Arzobispado de Santiago el cargo número 55 de todos los que ha asumido. Los roles ejercidos comprenden puestos como vicario, profesor, asesor diocesano, rector, asesor teológico, administrador diocesano, director de presidentes de asamblea, asesor de acción social, presbítero, conferencista, predicador, director espiritual, presidente de innumerables comisiones, entre muchos otros. Además de los cargos episcopales antes citados, se destaca su gestión como secretario ejecutivo del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), como miembro del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Migrantes e Itinerantes y como Presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano.

Prolífico escritor de libros, artículos periodísticos, ensayos y poesías, entre los que resaltan los títulos de “Ética y política”, “La universidad por un nuevo humanismo” y “Fundamentos de la ética y la moral”, entre muchos más. Como comunicador social, mantiene un espacio televisado desde 1990, así como segmentos radiales a través de los cuales envía sus mensajes orientadores a toda la población.

Mons. de la Rosa y Carpio ha recibido muchos homenajes y reconocimientos por su abnegada labor pastoral. Todas estas pruebas de aprecio las ha sabido recibir con humildad y agradecimiento al Señor por los dones recibidos.

Señoras y señores, el Centro León agradece la presencia de Mons. de la Rosa esta noche y esperamos que ustedes aprovechen esta interesante conferencia multimedia que él ha preparado, como siempre, con mucha dedicación, con depuradas técnicas didácticas y con profundo sentido espiritual.

Rafael Emilio Yunén