Escuela Albergue Infantil Santiago Apóstol

Miércoles, 11 Diciembre 2013 17:45

Ciudad reciclada: ciudad educada

Se Inaugura la Décima segunda versión de Ciudad Reciclada en Escuela Albergue Infantil Santiago Apóstol, Santiago de Los Caballeros

Por Daniela cruz Gil.-

La intervención educativa y reflexiva de este programa deja huellas más allá de los murales confeccionados: docentes y estudiantes, comunidades que transforman sus hábitos y su visión sobre de manejo de basura y consumo responsable con el ambiente.

Los murales que resultan de cada versión pueden verse en las verjas perimetrales de los centros educativos participantes. Cada uno es apenas la huella tangible de un proceso complejo de modificación de hábitos y actitudes, que vincula medioambiente con arte, a través de talleres y actividades que estimulan las capacidades y conocimientos tanto de los estudiantes como de los docentes y el personal que labora en cada centro educativo.

Entre 2009 y 2013, 390 estudiantes en 13 escuelas y colegios de Santiago y Santo Domingo, han trabajado en el programa Ciudad Reciclada que desarrolla el Centro León. A través de ellos, miles de adolescentes y jóvenes en estas comunidades educativas y geográficas han sido impactados por la iniciativa que pretende favorecer la creación de conciencia en las nuevas generaciones respecto al problema de la acumulación de desechos sólidos en las grandes ciudades.

En cada etapa del programa se integran diversos actores, además de las comunidades intervenidas, tales como artistas, patrocinadores y otras entidades sensibles al tema que suman fuerzas al proyecto del Centro León cuyas premisas abarcan sus grandes ejes temáticos: identidad, creatividad y habitabilidad. Como lo define María Luisa Estrella, Asistente Técnico de Educación de la institución, “Ciudad Reciclada es un programa educativo dinámico, creativo, democrático. Sensible a la humanidad y al entorno, donde los protagonistas son los niños y jóvenes”.

 

Quién, cuándo y cómo

Estrella indica que para ser parte del programa, el centro educativo y la comunidad circundante, deben reunir condiciones particulares que garanticen la efectividad del programa:   Ser un centro educativo con interés de cambiar sus hábitos y  comprometido con el cuidado de su entorno medioambiental. Tener estudiantes responsables con la transformación  de su entorno y el proceso creativo a partir del reciclaje. Poseer un grupo de interlocutores comunitarios (padre y amigos de la escuela, docentes, voluntarios) que protejan y difundan las acciones aprendidas durante los procesos. Per tener al ciclo de básica.

Durante 10 semanas aproximadamente, el grupo de estudiantes seleccionados, junto a sus profesores y el resto del personal de la institución educativa, se someten a cuatro etapas de trabajo. La primera se trata de reconocer las condiciones medioambientales del entorno. En la segunda vez visitan el Centro León, donde se realizan los talleres de sensibilización y capacitación, talleres de reciclaje (las tres R: Reducir, Rehusar y Reciclar) y talleres de creatividad, Como resultado obtiene el boceto de mural que tendrá la escuela bajo el concepto desarrollado por el grupo de estudiantes guiados por los artistas del Colectivo 5 (Ernesto Rodríguez, Juan Gutiérrez, Wali Vidal y Joan Vidal)

La tercera etapa regresa al entorno, clasificando y preparando la basura que se genera en la escuela, poniendo en práctica lo aprendido en la primera y segunda etapa. La realización del mural es la cuarta etapa, que cierra el ciclo de reconocer el hábitat, desarrollar la creatividad y reafirmar la identidad como centro educativo y como individuos.

El alcance del programa ha variado desde las primeras versiones hasta la décimo segunda y décimo tercera, llevadas a cabo en la Escuela Albergue Infantil Santiago Apóstol y la  Escuela Pontezuela Abajo, ambas en Santiago de los Caballeros. Antes el proceso contemplaba  recolectar y clasificar desechos sólidos de la basura y realizar luego un mural artístico. A partir de ahora, se ha ampliado el programa involucrando de forma directa el personal del centro educativo, para que mediante los talleres de sensibilización y generación de capacidades, las instituciones educativas puedan resolver el problema de la basura de forma consciente y permanente.

 

 

La huella educativa de Ciudad Reciclada

“Yo aprendí sobre el medio ambiente y de las tres R”. Lo dice Braulio Bencosme, cuando se le pregunta sobre lo aprendido durante Ciudad Reciclada. Cursa el sexto grado en la Escuela Pontezuela Abajo de Santiago, sede de la última versión del programa. Esta huella educativa es la intención de las nuevas versiones del programa, como lo expone Renata Lordello, vicepresidente ejecutiva de la Fundación Héroes del Medio Ambiente (HMA): “la propuesta es profundizar en la sensibilización ambiental de las y los alumnos, específicamente la problemática de la huella humana y el cambio climático desde el punto de vista global hasta la visualización de sus consecuencias locales, a través del método de las 3 R (reducción, reutilización y reciclaje)”.

Sin embargo, el cambio que se persigue con esta sensibilización no se logra de la noche a la mañana, como la misma representante de la Phillip Morris Dominicana, Odile Herrera. “Es un proceso colectivo, no individual, bajo el dogma de la participación ciudadana. Una vez que el cambio se desata resulta difícil volver atrás, volver a ver al mundo como lo veíamos antes, ese es el fundamento de la autosostenibilidad de nuestros programas”, sostiene Herrera.

 

Vinculación arte-medioambiente

¿Es posible vincular el arte y el medioambiente? Sí. Ciudad Reciclada demuestra que ambos temas, al contrario de reñir, pueden llevarse mejor de lo previsto. “Una vez que los participantes se sensibilizan acerca de que, por ejemplo, una botella plástica tarda 600 años en descomponerse, que una funda de supermercado tarda 30, que un vasito del colmado tarda 8 años... ellos mismos quieren saber cuáles son las cosas que se podría hacer para reducir, reutilizar y reciclar.” Así lo señala Lordello.

 

La Ciudad Reciclada no solo se apunta a la concientización ecológica sino también a:

  • Al desarrollo de valores éticos como por ejemplo la responsabilidad individual y el trabajo cooperativo.
  • La solidaridad, no únicamente entre compañeros y compañeras sino con la propia naturaleza.
  • La revalorización de profesiones que no son tomadas en cuenta generalmente, como la albañilería, la carpintería y la herrería.
  • Las prácticas democráticas al compartir decisiones mediante se realiza el mural.
  • El desarrollo de ciudadanía entendida como la concientización del orgullo local dentro de un marco más amplio.
  • El descubrimiento en forma colectiva de la canalización de la energía adolescente hacia un producto creativo con todo el disfrute de su realización, brotes de alegría que ofrece el trabajo creativo grupal que de otra manera seria muy difícil de experimentar. Comenta Maria Belissa Ramírez, Coordinadora General de Educación, Animación y Comunicaciones.

La especialista en educación del Centro León cita la intervención de artistas en los talleres de creatividad y la realización del mural, como parte de las estrategias para que la vinculación arte-medio ambiente sea exitosa. También cita la capacitación sobre ambos temas, diálogo y lluvia de ideas entre artistas y estudiantes, bocetos artísticos y el trabajo en equipo orientado por los artistas y docentes.

 

Trabajo en colectivo

La décima segunda edición del programa Ciudad Reciclada es posible gracias al patrocinio de  la Phillip Morris Dominicana y el apoyo de Malta Morena, entidades interesadas en reducir el impacto de la basura en las ciudades y de generar un cambio de actitud en los ciudadanos respecto al tema.

 

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