El encuentro fue realizado sobre las fotografías de la guerra de abril de 1965 que forman parte de este fondo, a propósito del 54 aniversario de esta gesta nacional.

Publicado en Noticias 2019

Cuenta la historia de la guerra patria de abril del 1965 ocurrida en la República Dominicana.

Publicado en Noticias 2017

La revolución de abril de 1965.

Diario de la guerra de abril de 1965/ Tad Szulc.

Este diario narra semana tras semana la guerra de abril de 1965, el desembarco de las tropas norteamericanas. Su tabla de contenido muestra:

  • Personajes principales 23
  • La primera semana 27
  • La segunda semana 137
  • La tercera semana 209
  • La cuarta semana 275
  • La quinta semana 329
  • El desenlace 357
Publicado en Exposiciones Mediateca

 

La gráfica ha sido una histórica aliada de las luchas civiles. La combinación de imagen y texto -por lo general, sencillo y breve- de los mensajes hace posible desde muy pronto su empleo como instrumento de influencia política y de configuración de la opinión pública. En República Dominicana, y con el paso del tiempo esta relación se hizo más evidente. Sobre todo durante la Guerra de Abril de 1965 y la otra intervención norteamericana. En los años 60 el mundo del arte era estimulante y su producción material e intelectual, definitivamente indispensable. Los medios innovadores tales como la gráfica y el performance se desarrollaban. La producción gráfica de los sesentas captura no solamente un período tumultuoso de cambio político y social, sino que refleja el impacto de las luchas civiles y los principios de una particular ideologización en el mundo del arte dominicano. Posterior al golpe de estado en contra de Juan Bosch, las convulsiones y protestas sociales que desembocaron en una Guerra Civil, y finalmente una intervención militar norteamericana va a producir una reacción en los creadores de diversos ámbitos, escritores y artistas, respuestas que van a ir desde la participación activa en los movimientos políticos y conflagración bélica; hasta la definitiva modificación de sus discursos gráficos que van en ese momento a estar cargados de alusiones al contexto donde se desarrollaban. 

He aquí donde se plantea la urgencia como elemento característico y definidor de la gráfica, sobre todo la cartelística del momento. Según Danilo de los Santos, “en el espacio cultural que constituye la década del 60 para la sociedad dominicana, se producen sobresalientes registros educativos, literarios y artísticos, que si bien se expresan a instancia de una variación social e ideológica, representan –esos registros- el renuevo y la contraposición de las manifestaciones culturales que le preceden” . A partir de este momento en diversos puntos del país los creadores se comienzan a aglutinar por razones ideológicas o estéticas, dependiendo la predominancia de una u otra de estas razones según el creador o el lugar de desarrollo de los mismos. En la zona urbana de Santo Domingo donde se concentró la lucha armada y los conflictos debido a la invasión militar norteamericana, se desarrollaron grupos como el Frente Cultural Constitucionalista, Arte y Liberación y El Puño entre otros. Estos serán los que se agruparon por razones fundamentalmente doctrinarias y de cariz político para contribuir directamente con las transformaciones sociales que se creían necesarias en ese momento. Los que estructuran estos colectivos a partir de móviles ideológicos van a tener una activa participación en la guerra civil de 1965 y su obra va a favorecer a la configuración del lenguaje del pueblo, de la guerra y de la resistencia a la invasión militar norteamericana que ocurrió como consecuencia de dicha revuelta popular.

Son estos mismos creadores aglutinados que configuran esa imagen del pueblo en oposición a la imagen de país. Aunque con fuertes connotaciones patrióticas debido a la invasión norteamericana, estos creadores se plantean desde la gráfica (en su sentido más independiente, crítico y mordaz) una respuesta como pueblo, como conglomerado de personas batallando por un horizonte común.

 

La gráfica ha sido una histórica aliada de las luchas civiles. La combinación de imagen y texto -por lo general, sencillo y breve- de los mensajes hace posible desde muy pronto su empleo como instrumento de influencia política y de configuración de la opinión pública. En República Dominicana, y con el paso del tiempo esta relación se hizo más evidente. Sobre todo durante la Guerra de Abril de 1965 y la otra intervención norteamericana. En los años 60 el mundo del arte era estimulante y su producción material e intelectual, definitivamente indispensable. Los medios innovadores tales como la gráfica y el performance se desarrollaban. La producción gráfica de los sesentas captura no solamente un período tumultuoso de cambio político y social, sino que refleja el impacto de las luchas civiles y los principios de una particular ideologización en el mundo del arte dominicano. Posterior al golpe de estado en contra de Juan Bosch, las convulsiones y protestas sociales que desembocaron en una Guerra Civil, y finalmente una intervención militar norteamericana va a producir una reacción en los creadores de diversos ámbitos, escritores y artistas, respuestas que van a ir desde la participación activa en los movimientos políticos y conflagración bélica; hasta la definitiva modificación de sus discursos gráficos que van en ese momento a estar cargados de alusiones al contexto donde se desarrollaban. 

He aquí donde se plantea la urgencia como elemento característico y definidor de la gráfica, sobre todo la cartelística del momento. Según Danilo de los Santos, “en el espacio cultural que constituye la década del 60 para la sociedad dominicana, se producen sobresalientes registros educativos, literarios y artísticos, que si bien se expresan a instancia de una variación social e ideológica, representan –esos registros- el renuevo y la contraposición de las manifestaciones culturales que le preceden” . A partir de este momento en diversos puntos del país los creadores se comienzan a aglutinar por razones ideológicas o estéticas, dependiendo la predominancia de una u otra de estas razones según el creador o el lugar de desarrollo de los mismos. En la zona urbana de Santo Domingo donde se concentró la lucha armada y los conflictos debido a la invasión militar norteamericana, se desarrollaron grupos como el Frente Cultural Constitucionalista, Arte y Liberación y El Puño entre otros. Estos serán los que se agruparon por razones fundamentalmente doctrinarias y de cariz político para contribuir directamente con las transformaciones sociales que se creían necesarias en ese momento. Los que estructuran estos colectivos a partir de móviles ideológicos van a tener una activa participación en la guerra civil de 1965 y su obra va a favorecer a la configuración del lenguaje del pueblo, de la guerra y de la resistencia a la invasión militar norteamericana que ocurrió como consecuencia de dicha revuelta popular.

Son estos mismos creadores aglutinados que configuran esa imagen del pueblo en oposición a la imagen de país. Aunque con fuertes connotaciones patrióticas debido a la invasión norteamericana, estos creadores se plantean desde la gráfica (en su sentido más independiente, crítico y mordaz) una respuesta como pueblo, como conglomerado de personas batallando por un horizonte común.

 

 

La gráfica ha sido una histórica aliada de las luchas civiles. La combinación de imagen y texto -por lo general, sencillo y breve- de los mensajes hace posible desde muy pronto su empleo como instrumento de influencia política y de configuración de la opinión pública. En República Dominicana, y con el paso del tiempo esta relación se hizo más evidente. Sobre todo durante la Guerra de Abril de 1965 y la otra intervención norteamericana. En los años 60 el mundo del arte era estimulante y su producción material e intelectual, definitivamente indispensable. Los medios innovadores tales como la gráfica y el performance se desarrollaban. La producción gráfica de los sesentas captura no solamente un período tumultuoso de cambio político y social, sino que refleja el impacto de las luchas civiles y los principios de una particular ideologización en el mundo del arte dominicano. Posterior al golpe de estado en contra de Juan Bosch, las convulsiones y protestas sociales que desembocaron en una Guerra Civil, y finalmente una intervención militar norteamericana va a producir una reacción en los creadores de diversos ámbitos, escritores y artistas, respuestas que van a ir desde la participación activa en los movimientos políticos y conflagración bélica; hasta la definitiva modificación de sus discursos gráficos que van en ese momento a estar cargados de alusiones al contexto donde se desarrollaban. 

He aquí donde se plantea la urgencia como elemento característico y definidor de la gráfica, sobre todo la cartelística del momento. Según Danilo de los Santos, “en el espacio cultural que constituye la década del 60 para la sociedad dominicana, se producen sobresalientes registros educativos, literarios y artísticos, que si bien se expresan a instancia de una variación social e ideológica, representan –esos registros- el renuevo y la contraposición de las manifestaciones culturales que le preceden” . A partir de este momento en diversos puntos del país los creadores se comienzan a aglutinar por razones ideológicas o estéticas, dependiendo la predominancia de una u otra de estas razones según el creador o el lugar de desarrollo de los mismos. En la zona urbana de Santo Domingo donde se concentró la lucha armada y los conflictos debido a la invasión militar norteamericana, se desarrollaron grupos como el Frente Cultural Constitucionalista, Arte y Liberación y El Puño entre otros. Estos serán los que se agruparon por razones fundamentalmente doctrinarias y de cariz político para contribuir directamente con las transformaciones sociales que se creían necesarias en ese momento. Los que estructuran estos colectivos a partir de móviles ideológicos van a tener una activa participación en la guerra civil de 1965 y su obra va a favorecer a la configuración del lenguaje del pueblo, de la guerra y de la resistencia a la invasión militar norteamericana que ocurrió como consecuencia de dicha revuelta popular.

Son estos mismos creadores aglutinados que configuran esa imagen del pueblo en oposición a la imagen de país. Aunque con fuertes connotaciones patrióticas debido a la invasión norteamericana, estos creadores se plantean desde la gráfica (en su sentido más independiente, crítico y mordaz) una respuesta como pueblo, como conglomerado de personas batallando por un horizonte común.

 

La gráfica ha sido una histórica aliada de las luchas civiles. La combinación de imagen y texto -por lo general, sencillo y breve- de los mensajes hace posible desde muy pronto su empleo como instrumento de influencia política y de configuración de la opinión pública. En República Dominicana, y con el paso del tiempo esta relación se hizo más evidente. Sobre todo durante la Guerra de Abril de 1965 y la otra intervención norteamericana. En los años 60 el mundo del arte era estimulante y su producción material e intelectual, definitivamente indispensable. Los medios innovadores tales como la gráfica y el performance se desarrollaban. La producción gráfica de los sesentas captura no solamente un período tumultuoso de cambio político y social, sino que refleja el impacto de las luchas civiles y los principios de una particular ideologización en el mundo del arte dominicano. Posterior al golpe de estado en contra de Juan Bosch, las convulsiones y protestas sociales que desembocaron en una Guerra Civil, y finalmente una intervención militar norteamericana va a producir una reacción en los creadores de diversos ámbitos, escritores y artistas, respuestas que van a ir desde la participación activa en los movimientos políticos y conflagración bélica; hasta la definitiva modificación de sus discursos gráficos que van en ese momento a estar cargados de alusiones al contexto donde se desarrollaban. 

He aquí donde se plantea la urgencia como elemento característico y definidor de la gráfica, sobre todo la cartelística del momento. Según Danilo de los Santos, “en el espacio cultural que constituye la década del 60 para la sociedad dominicana, se producen sobresalientes registros educativos, literarios y artísticos, que si bien se expresan a instancia de una variación social e ideológica, representan –esos registros- el renuevo y la contraposición de las manifestaciones culturales que le preceden” . A partir de este momento en diversos puntos del país los creadores se comienzan a aglutinar por razones ideológicas o estéticas, dependiendo la predominancia de una u otra de estas razones según el creador o el lugar de desarrollo de los mismos. En la zona urbana de Santo Domingo donde se concentró la lucha armada y los conflictos debido a la invasión militar norteamericana, se desarrollaron grupos como el Frente Cultural Constitucionalista, Arte y Liberación y El Puño entre otros. Estos serán los que se agruparon por razones fundamentalmente doctrinarias y de cariz político para contribuir directamente con las transformaciones sociales que se creían necesarias en ese momento. Los que estructuran estos colectivos a partir de móviles ideológicos van a tener una activa participación en la guerra civil de 1965 y su obra va a favorecer a la configuración del lenguaje del pueblo, de la guerra y de la resistencia a la invasión militar norteamericana que ocurrió como consecuencia de dicha revuelta popular.

Son estos mismos creadores aglutinados que configuran esa imagen del pueblo en oposición a la imagen de país. Aunque con fuertes connotaciones patrióticas debido a la invasión norteamericana, estos creadores se plantean desde la gráfica (en su sentido más independiente, crítico y mordaz) una respuesta como pueblo, como conglomerado de personas batallando por un horizonte común.

 

La gráfica ha sido una histórica aliada de las luchas civiles. La combinación de imagen y texto -por lo general, sencillo y breve- de los mensajes hace posible desde muy pronto su empleo como instrumento de influencia política y de configuración de la opinión pública. En República Dominicana, y con el paso del tiempo esta relación se hizo más evidente. Sobre todo durante la Guerra de Abril de 1965 y la otra intervención norteamericana. En los años 60 el mundo del arte era estimulante y su producción material e intelectual, definitivamente indispensable. Los medios innovadores tales como la gráfica y el performance se desarrollaban. La producción gráfica de los sesentas captura no solamente un período tumultuoso de cambio político y social, sino que refleja el impacto de las luchas civiles y los principios de una particular ideologización en el mundo del arte dominicano. Posterior al golpe de estado en contra de Juan Bosch, las convulsiones y protestas sociales que desembocaron en una Guerra Civil, y finalmente una intervención militar norteamericana va a producir una reacción en los creadores de diversos ámbitos, escritores y artistas, respuestas que van a ir desde la participación activa en los movimientos políticos y conflagración bélica; hasta la definitiva modificación de sus discursos gráficos que van en ese momento a estar cargados de alusiones al contexto donde se desarrollaban. 

He aquí donde se plantea la urgencia como elemento característico y definidor de la gráfica, sobre todo la cartelística del momento. Según Danilo de los Santos, “en el espacio cultural que constituye la década del 60 para la sociedad dominicana, se producen sobresalientes registros educativos, literarios y artísticos, que si bien se expresan a instancia de una variación social e ideológica, representan –esos registros- el renuevo y la contraposición de las manifestaciones culturales que le preceden” . A partir de este momento en diversos puntos del país los creadores se comienzan a aglutinar por razones ideológicas o estéticas, dependiendo la predominancia de una u otra de estas razones según el creador o el lugar de desarrollo de los mismos. En la zona urbana de Santo Domingo donde se concentró la lucha armada y los conflictos debido a la invasión militar norteamericana, se desarrollaron grupos como el Frente Cultural Constitucionalista, Arte y Liberación y El Puño entre otros. Estos serán los que se agruparon por razones fundamentalmente doctrinarias y de cariz político para contribuir directamente con las transformaciones sociales que se creían necesarias en ese momento. Los que estructuran estos colectivos a partir de móviles ideológicos van a tener una activa participación en la guerra civil de 1965 y su obra va a favorecer a la configuración del lenguaje del pueblo, de la guerra y de la resistencia a la invasión militar norteamericana que ocurrió como consecuencia de dicha revuelta popular.

Son estos mismos creadores aglutinados que configuran esa imagen del pueblo en oposición a la imagen de país. Aunque con fuertes connotaciones patrióticas debido a la invasión norteamericana, estos creadores se plantean desde la gráfica (en su sentido más independiente, crítico y mordaz) una respuesta como pueblo, como conglomerado de personas batallando por un horizonte común.

Este próximo 24 de abril se conmemora el quincuagésimo aniversario de la gesta revolucionaria de 1965. Desde la Mediateca del Centro León te invitamos a informarte mucho más sobre la historia reciente del país, con los siguientes recursos que puedes consultar en sala:

 

Guerra patria : Santo Domingo 28 de abril 1965-1ro. de octubre 1966 / Ramón Alberto Ferreras .-- 2. ed .--Santo Domingo : Editorial del Nordeste, 1985. Mediateca, RD/972.93054/F385g2

 

El diario secreto de la intervención norteamericana de 1965 / Víctor Grimaldi .-- 2. ed .--Santo Domingo : [Imp.] Amigo del Hogar, 1989. Mediateca, RD/972.93054/G861d2

 

La revolución de abril / Juan Bosch .-- 2. ed .--Santo Domingo : Imprenta Mercedes, 1981. Mediateca, RD/972.93054/B742r2

 

Gráficas y relatos de la revolución de abril de 1965 / Juan Pérez Terrero .--Santo Domingo : Editora Collado, 2002. RD/972.93054/P438g

 

Abril : historia gráfica de la Guerra de Abril / Fidelio Despradel .--Santo Domingo : Secretaría de Estado de Cultura, 2005. Mediateca, RD/972.93054/D473a

 

Catálogo : exposición gráfica. Abril 1965 / Milvio Pérez .--Santo Domingo : Secretaría de Estado de Cultura, 2006. Mediateca, RD/972.93054/P438c

 

Coronel Juan María Lora Fernández, nuestro titán de abril! [videograbación] : en conmemoración del 44 aniversario de la guerra de abril y la toma de la Fortaleza Ozama por los constitucionalistas, operación que estuvo comandada por el coronel Lora Fernández, jefe de estado mayor del gobierno constitucionalista/ .--Santiago de los Caballeros : Centro León, 2009.-- 2 minivideocasetes digitales [MDV] [115 min.]. Mediateca, CC-ELJ/MDV-0197

 

A 40 años de abril [videograbación] : testimonios, imágenes y versos sobre la gesta de 1965/ .--Santiago de los Caballeros : Centro León, 2005.-- 2 minivideocasetes digitales [MDV] [79 min.]. Mediateca, CC-ELJ/MDV-0449

 

Visítanos, de martes a sábados de 10:00 a.m. a 7:00 p.m.

 

 

La gráfica ha sido una histórica aliada de las luchas civiles. La combinación de imagen y texto -por lo general, sencillo y breve- de los mensajes hace posible desde muy pronto su empleo como instrumento de influencia política y de configuración de la opinión pública. En República Dominicana, y con el paso del tiempo esta relación se hizo más evidente. Sobre todo durante la Guerra de Abril de 1965 y la otra intervención norteamericana. En los años 60 el mundo del arte era estimulante y su producción material e intelectual, definitivamente indispensable. Los medios innovadores tales como la gráfica y el performance se desarrollaban. La producción gráfica de los sesentas captura no solamente un período tumultuoso de cambio político y social, sino que refleja el impacto de las luchas civiles y los principios de una particular ideologización en el mundo del arte dominicano. Posterior al golpe de estado en contra de Juan Bosch, las convulsiones y protestas sociales que desembocaron en una Guerra Civil, y finalmente una intervención militar norteamericana va a producir una reacción en los creadores de diversos ámbitos, escritores y artistas, respuestas que van a ir desde la participación activa en los movimientos políticos y conflagración bélica; hasta la definitiva modificación de sus discursos gráficos que van en ese momento a estar cargados de alusiones al contexto donde se desarrollaban. 

He aquí donde se plantea la urgencia como elemento característico y definidor de la gráfica, sobre todo la cartelística del momento. Según Danilo de los Santos, “en el espacio cultural que constituye la década del 60 para la sociedad dominicana, se producen sobresalientes registros educativos, literarios y artísticos, que si bien se expresan a instancia de una variación social e ideológica, representan –esos registros- el renuevo y la contraposición de las manifestaciones culturales que le preceden” . A partir de este momento en diversos puntos del país los creadores se comienzan a aglutinar por razones ideológicas o estéticas, dependiendo la predominancia de una u otra de estas razones según el creador o el lugar de desarrollo de los mismos. En la zona urbana de Santo Domingo donde se concentró la lucha armada y los conflictos debido a la invasión militar norteamericana, se desarrollaron grupos como el Frente Cultural Constitucionalista, Arte y Liberación y El Puño entre otros. Estos serán los que se agruparon por razones fundamentalmente doctrinarias y de cariz político para contribuir directamente con las transformaciones sociales que se creían necesarias en ese momento. Los que estructuran estos colectivos a partir de móviles ideológicos van a tener una activa participación en la guerra civil de 1965 y su obra va a favorecer a la configuración del lenguaje del pueblo, de la guerra y de la resistencia a la invasión militar norteamericana que ocurrió como consecuencia de dicha revuelta popular.

Son estos mismos creadores aglutinados que configuran esa imagen del pueblo en oposición a la imagen de país. Aunque con fuertes connotaciones patrióticas debido a la invasión norteamericana, estos creadores se plantean desde la gráfica (en su sentido más independiente, crítico y mordaz) una respuesta como pueblo, como conglomerado de personas batallando por un horizonte común.

 

Los acontecimientos de la Guerra de Abril en Santiago de los Caballeros son evocados por Nicolás Vargas, a propósito de su primera obra literaria Al Borde de la Tormenta. 

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