Colecciones del Centro León

Vicente Pimentel estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Santo Domingo, República Dominicana, entre 1963 y 1968. Posteriormente fue profesor desde 1969 hasta 1971. En 1972 inició estudios en la Ecole d’Art et Archicture de Marsella, Francia y en 1974 retornó a Santo Domingo, época en que laboró como profesor de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, y retomó la enseñanza en la Escuela Nacional de Bellas Artes.

En 1976 se radica definitivamente en París, Francia, donde reside y trabaja actualmente, en pleno desarrollado de una intensa y fructífera carrera artística.

Desde sus primeras obras, V. Pimentel ha dedicado un lugar prominente al dibujo en su ejercicio plástico, hasta conseguir la excelencia artística en esa práctica. Sus preocupaciones conceptuales se han dirigido a “universalizar todas las vivencias dominicanas, a través de su arte”, cita el libro Colección Eduardo León Jimenes de Artes Visuales: Estructura, Contenido, Proyección, Trascendencia.

El dibujo La fuga, en el que aparecen las imágenes de una mujer y un niño en el centro de la composición, es de carácter monocromático. Las figuras aparecen delineadas con el singular trazo de Pimentel. En la escena representada se percibe al niño en el momento que trata de soltarse de la mano materna. Casi toda su producción de dibujos de ese entonces se caracteriza por ser monocroma y porque sus personajes aparecen definidos por manchas de color y líneas onduladas y nerviosas. 

De acuerdo a lo citado por el artista y crítico Danilo De Los Santos, V. Pimentel "comienza a tener el reconocimiento por sus cualidades de dibujante a partir de este concurso, (II Concurso de Arte Eduardo León Jimenes), en el que aporta un buen trabajo titulado La fuga, de violentas contorsiones de la línea y de una simple sugerencia de los rasgos humanos vistos como angustias y tormentos". 

Pimentel es un artista que produce una obra repleta de referentes subjetivos y poéticos, que establece una búsqueda constante en la relación figura-signo en sus dibujos. De ahí que esta pieza, de una precisión y delicadeza de dibujo conmovedora, refleja su interés por establecer las relaciones conceptuales entre la imagen y su poética de titulación.

V. Pimentel ha sido un asiduo participante en los Concursos de Arte Eduardo León Jimenes, en los que ha obtenido premios, como el caso de los certámenes: II en 1966, IV llevado a cabo en 1968, V en 1969 y VI que fue realizado en 1970. También ha participado en un sinnúmero de exposiciones individuales y colectivas en el ámbito internacional, con notables y reiterados éxitos.

Otros datos sobre el artista y su obra: 

Sobre Vicente Pimentel, Danilo De Los Santos prosigue: “En efecto, ubicado en Francia, en donde recodifica su pulso expresionista, paulatinamente llega a un notable discurso en el cual la abstracción no excluye el fuerte vigor de un movimiento diestro, conduciéndose hacia el estado de la interioridad”.

Estimado por su capacidad y dotación creativa, Marcio Veloz Maggiolo escribe: “Cuando Vicente Pimentel mostró ser un pintor de calidad enorme, nuestra María Ugarte le hizo en el Caribe un reportaje alentador”. El taller estaba en el patio de su casa, en donde todavía tiene parte de sus obras dominicanas y viven algunos familiares. Siendo un pintor figurativo, Vicente Pimentel ha triunfado en Europa debido a las nuevas expresiones de su pintura, en la que el mundo interior del artista se refleja en colores y formas, que lindan con un territorio que pudiéramos considerar esotérico. 

Fabrica sus propios colores y el uso de la tierra como materia prima, recogida en los más diversos lugares, caracteriza una pintura en donde la opacidad puede ser luminosa. Sus primeras obras en Santo Domingo revelan a un notable dibujante pero sus obras francesas revelan espacios y tiempos que se mueven dentro del lienzo. Cientos de dibujos, telas de tamaños heróicos concentran una obra tan impresionante como poco conocida por los dominicanos. Cada huella de sus pictogramas conserva un residuo de carisma prehistórico. 

Los lienzos y papeles tienen una especie de sabor geológico porque acercan al admirador a un universo profundamente térreo, en el que existen interesantes estratos cargados de sueños. Sin duda en la obra de Vicente Pimentel se revelan los espacios de la infancia. Su serie de trazos gruesos, con apenas dos o tres coloraciones que se aúnan, producen un movimiento formal que oscila entre cromatismos que son propios y únicos de su paleta.

Veloz Maggiolo considera a Pimentel un "maestro de los espacios, un telúrico, porque la tierra es su materia prima; ha podido hacer con lo terrenal un espacio que supera lo europeo. Para nosotros no es un pintor europeo, su obra manifiesta un sabor tropical que revela un alma quemada por los soles del Caribe. La obra de Pimentel debe enorgullecernos. Es el único dominicano en el Museo de Arte Moderno de París (…)". Vicente Pimentel es parte de un grupo de dominicanos que han puesto en alto la plástica nacional. 

V. Pimentel asume una larga ausencia del país nativo, la cual sobrepasa los veinte años, incluso sin exponer. No obstante, las informaciones sobre sus logros y trayectoria fluyen de sus contactos permanentes con María Ugarte o vía los críticos que le contactan en su taller parisino, que están al tanto de sus exposiciones internacionales como ocurre con Delia Blanco, amiga y comentadora de los asuntos del artista. Refiriéndose al mismo, ella anota que su plástica evoca "un reino de antropología pictural", ya que sus obras sugieren todas las señales y los enigmas encontrados en las grutas de Altamira, de Poncevaux, del Perche. Pero aquí no se queda la sugerencia de Pimentel: La abstracción expresionista que abarca, arrastra un lenguaje poético, indisociable del mismo lenguaje pictural, cumbre de las elevadas sensaciones envueltas en el asombro. Pimentel está ocupando hoy día un espacio muy personal dentro de la pintura abstracta y es que justamente en su obra, lo abstracto no significa la nada porque contiene una fuerza expresionista sin límite. 

Vicente Pimentel es un pintor de lo espiritual o interiorizado, en cuanto busca y consigue mostrar como el pensamiento entra en el interior de la tierra precisamente procesando esa materia. Elemento y conjugación permiten que su obra sea caracterizada con una pintura tachista con trayectoria informalista, basada en las emociones de sus vivencias personales. Esta es la opinión de Gía Caro, quien agrega que es una obra llena de sensibilidad y emoción, llevada hasta un punto de abstracción característica. También expresa un idioma personal con la tierra su material o medio preferido. Muchas veces su pintura es una documentación de su estancia en algún lugar, como en el caso de "Memoria de Tolblac" y también "Memoria de Detroit", series trabajadas en diferentes años, incluso sin exponer.

Las informaciones presentadas en esta ficha fueron extraídas del libro Colección Eduardo León Jimenes: Estructura, Contenido, Proyección, Trascendencia.

Las citas directas utilizadas están integradas en la obra Memoria de la pintura dominicana (Tomo 5, Capítulo 4. Pág. 246 y Tomo 8. Capítulo 4. Pág. 420) de Danilo De Los Santos. 

Valora este artículo
(0 votos)
  • Filtro:
Reset