Colecciones del Centro León

La exposición revela la maestría de la artista santiaguera, en una selección que recorre 50 años de trabajo artístico.

Publicado en Noticias 2018

En la parte central de la composición aparece una casa con líneas sinuosas con la techumbre y puertas en tonos rojos. Frente a ella un árbol con línea estilizada y sinuosa. En la parte superior, se representa el cielo en tonos amarillos con trazos espirales.

Dato Curioso:

Tanto la obra como su título se refieren a un espacio real. Casa de Arte es un espacio desarrollado por artistas de Santiago de los Caballeros. Desde 1983 es hogar de todas las manifestaciones del arte en su local de la calle Benito Monción, ubicada en el mismo centro histórico de la ciudad.

La obra presenta una figura femenina reclinada sobre un diván o una cama en una composición en la que predominan las formas geométricas. La figura central está posada de manera que recuerda pinturas clásicas como La Maja Vestida y La Maja Desnuda del español Francisco de Goya.

Premio del V Concurso de Arte Eduardo León Jimenes, 1969 (4to. premio de pintura).


Sobre el autor:

Norberto Santana nació en Santo Domingo en 1943. Fue uno de los últimos alumnos de Jaime Colson. Formó parte del desaparecido grupo El Puño integrado por pintores, poetas e intelectuales dominicanos hacia el final de la década del 1960.

 

La obra presenta un paisaje de Nibaje con enfoque vertical de un punto urbano ubicado en este sector de Santiago de los Caballeros, donde se localiza la Fortaleza San Luis, edificio histórico emplazado en el siglo XVII que reviste gran significación para la historia nacional. La pintura, en la que predominan diferentes tonalidades de amarillos, azules y rojos, muestra una calle elevada en cuyo margen izquierdo aparecen casas y siluetas de otras edificaciones; y en el derecho postes de alumbrado eléctrico y algunos elementos de la construcción militar. Esta obra se incluye en una de las líneas estilísticas de Jacinto Domínguez, aquella marcada por la geometrización, la fragmentación de las formas y la riqueza cromática.

Dato Curioso:

"Chichigua" es un término usado en República Dominicana para llamar a la cometa (juguete). Es un artefacto volador hecho con palitos huecos, papel, cordel y pegamento. Es un juego tradicional que recibe varios nombres en Latinoamérica: barrilete, chiringa, cometa, papagayo, petaca, pizcucha, zamura, volador, entre otros.

Leopoldo Pérez (Lepe) pertenece como artista a la generación de la década del sesenta. De ahí que su obra estuviera fuertemente marcada por las problemáticas del momento en que le correspondió trabajar como artista.

En Almuerzo de obreros se manifiesta el lenguaje artístico de Lepe. En esta pintura el autor se aleja de la representación naturalista y consigue plasmar de modo fragmentado y delineado sus personajes, logrando intensificar las imágenes de la realidad. Igualmente, presenta el contexto donde se encuentran ubicadas las figuras, ruinoso y decadente, definido expresivamente por líneas que parecen aludir a una construcción. Esta es una obra de composición vertical, realizada a partir de combinaciones de amarillo, blanco, gris y negro. En el primer plano aparecen dos hombres semidesnudos, sentados y comiendo; detrás, otros tres hombres huesudos, parcialmente representados. Gruesas líneas y formas esquemáticas que se reiteran acentúan el patetismo expresionista de la escena. Leopoldo Pérez (Lepe) es parte de los muchos artistas que reaccionaron a la realidad social y encontraron a partir del arte respuestas para el momento en que les tocó vivir.

Guillo Pérez cursó estudios de pintura en la Escuela de Bellas Artes de Santiago de los Caballeros, en 1950. Estudió pintura en la Academia de Yoryi Morel, donde trabajó el paisaje natural. En su carrera pictórica empleó inicialmente los lenguajes de la abstracción, y más adelante y  hasta la fecha, ha asumido la figuración como vía expresiva. En Homenaje al Greco, Guillo Pérez reconoce el legado del artista griego- español a partir de la abstracción. Esta pieza de amplio formato ha sido ejecutada con varias gamas cromáticas, predominando la roja y la negra. Su composición es de planos geométricos con formas rectas y trazos informalistas. Pérez, con una fructífera carrera pictórica e importantes aportes en el plano de la abstracción en el escenario de la producción artística del Caribe, plantea en este lienzo un acercamiento metafórico al cuerpo de trabajo de El Greco. Esto se evidencia en su cromatismo –vinculado al periodo posterior a la escuela veneciana del autor– y en el manierismo evidente en la disposición de los planos compositivos.

 

Elsa Núñez nació en Santo Domingo. Estudió Filosofía en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y realizó sus estudios artísticos en la Escuela Nacional de Bellas Artes de su ciudad natal; y en la Academia de San Fernando, en España. Su trabajo pictórico se caracterizó por un especial énfasis en imágenes de corte expresionista. Vendedoras de peces es una pintura impactante tanto formal como conceptualmente. La autora, que perteneció a uno de los grupos de artistas que se configuraron como alternativa de la producción cultural en la década del sesenta, elige como protagonista de su obra a la mujer, y especialmente a la mujer trabajadora. El tema define a tres figuras femeninas en posición simétrica. La del centro, más alargada y con un brazo extendido sobre un grupo de peces, domina la composición. Una de las características formales de esta pintura de 1967 es la acentuación del negro en los trazos delineantes, que alcanzan un dramatismo en la figuración femenina. Los personajes son presentados por Elsa Núñez envueltos en una atmósfera nostálgica y oscura. Esa manera de representación reafirma la idea del rol de la mujer como proveedora de alimento y dadora de vida en tiempos de convulsión social. La obra está ejecutada al óleo y se relaciona con el expresionismo social de los años sesenta.

Pintor dominicano nacido en Bonao, en el año 1936. Su labor como artista prolífico y gestor cultural lo ha posicionado en un importante lugar dentro de la historiografía del arte nacional. La obra de Cándido Bidó está llena de personajes que representan al dominicano como arquetipo, representativo de los campesinos y las mujeres de pueblo. Así mismo, sus trabajos pictóricos refrendan las costumbres y avatares de estos personajes. El trabajo en el campo, las labores cotidianas, el disfrute, y el canto a la esperanza y a la vida son elementos constantes de sus pinturas. Lavanderas es una obra de formato rectangular ejecutada al óleo, fuertemente texturizada con materia mixta y gamas en azul, blanco, amarillo, negro y rojo. Su composición define la escena de tres mujeres. Dos de ellas extienden un paño blanco y la tercera las observa. Próximo a la mujer de espaldas está dispuesto un cajón con un recipiente para lavar. Completan la composición muros y una puerta de una habitación que resalta un trasfondo en negro. Esta obra de Cándido Bidó conmueve por su crudeza. Una vez más, es la mujer, parte importante de la familia, quien genera los medios de vida a través de su trabajo.

 

Asdrúbal Domínguez fue artista de un profundo y dinámico compromiso social. Participó de forma activa en la Guerra de Abril de 1965 y formó parte de su Frente Cultural, desde donde defendió los derechos del pueblo dominicano. Esto hizo que Domínguez acentuara su compromiso con los asuntos sociales y, a partir de la intervención militar norteamericana de ese mismo año, se mostró decididamente combativo con su obra. Los elementos de la dominicanidad contribuyeron a reafirmar ese mensaje de soberanía que patentizaba en cada una de sus obras. Pájaros muertos sobre azotea está ejecutada en un soporte rectangular, con un cromatismo de gran impacto, donde predominan amarillo, azul, negro y rojo. El autor ofrece una composición de esquemas geométricos, cuyas formas representan el dramatismo de las aves muertas en una azotea. Esta es una obra excepcional en la trayectoria artística de Domínguez, sin dudas un importante icono de la pintura expresionista de la década del sesenta en la República Dominicana.

La extensa producción artística de Ramón Oviedo es reflejo de profundos y productivos desdoblamientos discursivos, donde el hombre, comprometido social e ideológicamente, dialoga con el productor de formas y lenguajes artísticos. Este artista cardinal para la historia del arte dominicano cuenta con una gran herencia estética de las vanguardias artísticas, modificada por la constante búsqueda de diferentes formas de expresión que se acoplen a los cuestionamientos de su ser social y sus necesidades comunicativas personales. La mayor parte de la obra de Oviedo se enfoca en temáticas sociales. El pueblo dominicano, el humanismo insular y la pobreza son parte de su repertorio. Levántate Lázaro es una pintura de lenguaje expresionista, caracterizada por el dibujo acentuado y sus gamas en blanco y azules. La composición, trazada en cuadrantes horizontales, está compuesta por tres figuras humanas superpuestas y una cuarta acostada. La figura central expresa la crucifixión y todos los personajes poseen desproporciones anatómicas y rasgos exagerados. Esta obra remite a temarios sobre la redención y la liberación de un pueblo económicamente depredado y sumergido en una convulsa situación política y social.

 

Yoryi Morel fue un artista fundamentalmente autodidacta, aunque se atribuye el desarrollo de su estilo a algunas orientaciones que desde temprana edad le suministró el pintor santiaguero Juan Bautista Gómez y al hecho de que recibió algunas enseñanzas académicas. La prolífica obra de Morel se destaca por su carácter profundamente personal y por su orientación a la representación de la identidad nacional. El hábitat –fundamentalmente cibaeño–, las costumbres y tradiciones ocales, las labores y los personajes de su entono son los temas principales de su cuerpo de trabajo, que se desarrolla durante aproximadamente sesenta años. Morel es uno de los referentes fundamentales de la Escuela de Santiago, expresión independiente iniciada por Juan Bautista Gómez, en la que se inscriben otros creadores de esta región del país, cuyas obras presentan denominadores comunes. Su trabajo, de referencia fundamental en las artes visuales dominicanas, y el legado por su sistemática y fecunda labor docente, merecieron que el Congreso de la República Dominicana lo declarara Pintor Nacional, al conmemorarse el centenario de su natalicio. Paisaje con tres casas muestra una pintura en dos planos fundamentales: en el primero se destacan varios árboles de intenso follaje; en el segundo se observan tres viviendas típicas rurales, de madera y techo de cana. En esta obra la pincelada es corta y enérgica –acentuada por el juego de luces y sombras– y predominan los empastes y el trabajo con la materia. La gama cromática utilizada por el artista se acerca a los colores pasteles, que realzan la sutileza y delicadeza de este paisaje. El Cibao, en tanto espacio natural y social, fue para Yoryi Morel el motivo de representación por excelencia: como asunto principal en múltiples casos, o como un importante contexto ambiental en obras donde otras temáticas adquieren preponderancia. El acercamiento de Morel al paisaje cibaeño fue fruto del contacto directo y emocional con un entorno que representó intensamente.

Mario Grullón inició su formación artística en la Academia que dirigía Yoryi Morel en la ciudad de Santiago de los Caballeros. Más adelante, una beca municipal le permitió desarrollar otros estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Santo Domingo. A partir de ese momento, asistió a varias ediciones de la Bienal Nacional (1948, 1950, 1952 y 1956), donde presentó obras en las que se puede notar el desarrollo de su estilo. Grullón llevó a cabo la mayor parte de su obra en su ciudad natal y ejerció, primero desde su posición como profesor de la Academia Yoryi y más adelante como Director de la Escuela de Bellas Artes santiaguera, una labor de orientación para artistas de generaciones posteriores. Su obra muestra profundas conexiones con el Cibao, que son visibles en la presentación del paisaje, las tradiciones, los personajes locales y sus labores y faenas. Esta orientación lo convierte en uno de los principales representantes de la Escuela de Santiago. Sin embargo, Grullón se destaca por una producción con características marcadamente personales, en la que el vínculo con el universo afroantillano resulta notable. Fantasía presenta a tres personajes inmersos en un paisaje nocturno, en el que se destaca una profusa vegetación de diferentes tonos de verde. Las figuras dominan la composición en un equilibrio piramidal y se observan en distintas posiciones: los dos personajes con características femeninas, cuyas acciones le otorgan papeles protagónicos, aparecen de espaldas y de frente; el tercero, presumiblemente masculino, se muestra de perfil. Los tres parecen ejecutar una ceremonia marcada por el sonido de unas maracas. En esta pieza son notables características esenciales de uno de los periodos estilísticos del artista, que se desarrolla a partir de la década del sesenta: la temática femenina, la presentación de figuras estilizadas con cuellos alargados y extremidades expresivamente deformadas, y la presencia de personajes de raza negra inmersos en un ambiente mágico.

 

Pintor perteneciente a la generación de 1930, realizó sus estudios artísticos y formales en Santiago de los Caballeros, donde se formó como maestro, dibujante y pintor. En las dos últimas especialidades recibió instrucciones de Juan Bautista Gómez, en su Academia de Dibujo y Pintura establecida en Santiago desde 1920. Junto con Bautista y Yoryi Morel, Izquierdo es considerado uno de los principales exponentes de la Escuela de Santiago. Este artista desarrolló una temática vinculada profundamente a la región y a sus tradiciones, herencias y costumbres, en un intento de documentarlas y legarlas a generaciones posteriores. En otro orden, cultivó el retrato. Desde su fundación y durante largos años, fue profesor de dibujo y pintura en la Escuela de Bellas Artes municipal, en la que formó a múltiples artistas de la provincia. Además de insigne educador y pintor de larga carrera, Izquierdo se distinguió por su labor comunitaria en su ciudad natal.

Naturaleza floral se inscribe en el género bodegón o naturaleza muerta, de gran tradición para la historia del arte. La pintura presenta un conjunto de flores rosadas, blancas y rojas sobre un fondo marrón. Esta es una pieza singular dentro de la producción de Izquierdo, cuyas temáticas más frecuentes se concentran en destacar el hábitat y las tradiciones citadinas y rurales. Al contrario de la mayor parte de su obra, que refleja un enfoque abierto, directo y racional sobre espacios y personajes locales, esta pieza muestra una mirada íntima y delicada a un segmento de realidad.

Jacinto Domínguez inició sus estudios en la Academia del artista Yoryi Morel, en la que se formó con Federico Izquierdo, Mario Grullón, Negro Disla, entre otros profesores de reconocida trayectoria. En 1950 ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes en Santo Domingo, donde se vinculó especialmente a Prats Ventós, con quien se especializó en escultura; y a José Vela Zanetti, quien lo instruyó en pintura mural. A su regreso a Santiago, en 1955, fue nombrado profesor en la Academia de Bellas Artes de la ciudad, institución de enseñanza artística en la que llegó a ser Director en 1980. La obra pictórica de Jacinto Domínguez ha transitado por diversos senderos, en los que siempre alude al paisaje local y a los personajes y tradiciones populares, inscribiéndose así dentro de los principios temáticos de la Escuela de Santiago, de la que es uno de los más importantes continuadores. A la par, ha desarrollado una obra vinculada al retrato y a la imagen religiosa, y ha incluido dentro de su práctica artística la escultura y la pintura mural. Paisaje de Nibaje presenta un enfoque vertical de un punto urbano ubicado en este sector de Santiago de los Caballeros, donde se localiza la Fortaleza San Luis, edificio histórico emplazado en el siglo XVII que reviste gran significación para la historia nacional. La pintura, en la que predominan diferentes tonalidades de amarillos, azules y rojos, muestra una calle elevada en cuyo margen izquierdo aparecen casas y siluetas de otras edificaciones; y en el derecho postes de alumbrado eléctrico y algunos elementos de la construcción militar. Esta obra se incluye en una de las líneas estilísticas de Jacinto Domínguez, aquella marcada por la geometrización, la fragmentación de las formas y la riqueza cromática.

Cuquito Peña estudió en la Escuela de Bellas Artes de Santiago, que en ese entonces dirigía el artista Yoryi Morel, y en la que impartían docencia Federico Izquierdo y Mario Grullón. Realizó estudios de especialización en diferentes instituciones nacionales y europeas, entre ellas la Escuela de Artes Aplicadas a la Restauración de Madrid, España, en 1975. Cuquito Peña se ha desempeñado como profesor en importantes escuelas de arte del país, y ha desarrollado una labor significativa en la pintura mural, con obras en el Faro a Colón y la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Es profesor titular de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, ciudad donde reside en la actualidad. En 1992 fue declarado Hijo distinguido de Santiago de los Caballeros. Peña es uno de los más jóvenes representantes de la Escuela de Santiago. Sin embargo, aunque su obra comulga temáticamente con los principios fundamentales de esta Escuela, las características formales de su producción lo convierten en un renovador de la misma. Lechón es una pintura de formato rectangular que hace referencia a uno de los personajes principales del carnaval de Santiago: a los “guardianes de las comparsas”, que forman parte de esta celebración colectiva desde las últimas décadas del siglo XIX. Las tradicionales caretas de los lechones, en sus variantes pepineras y joyeras, aparecen fusionadas en esta obra compuesta a partir de esquemas y planos geométricos, en los que el artista descompone las máscaras en diferentes facetas y segmentos de color. Si bien una vertiente de la obra de Cuquito Peña se adscribe a la figuración, esta pieza es representativa de otra corriente estilística que asume los preceptos de la abstracción geométrica para desarrollar temáticas tradicionales.

Jaime Colson nació en Puerto Plata y se considera una figura trascendente del arte nacional. Viajó a Europa en 1920. Luego de una formación fundamentalmente parisina, regresó al país en 1950 para convertirse en un influyente y polémico maestro nacional con muchos adeptos. Antes había residido en España, Francia y México (1920-1950). Su obra, en gran medida definida por preocupaciones humanistas, transita por senderos que abarcan diferentes vías expresivas, desde la figuración académica y el cubismo, hasta el denominado neo-humanismo colsoniano. La figura humana adopta un papel protagónico en toda la obra de este artista, a través de un neoclasicismo que a decir de Manuel Rueda1 es en él un neohumanismo, que propone un discurso teórico diferente del abanderado por la Academia, inclinándose a modelos más humanos en cuanto al marco referencial. Colson es también un paradigma del vínculo e integración de artistas de América con las vanguardias europeas. Es evidente, a través de buena parte del corpus de trabajo de este creador, la presencia de tendencias espaciales surrealistas, vertientes cubistas y del neoclasicismo. En Colson estos atrevimientos de resemantización de una forma de hacer constituían una actitud plenamente estética de adhesión a una vanguardia que reinterpretaba y modificaba a su antojo. Igualmente, sus sujetos, hombres

o mujeres de pueblo, campesinos y trabajadores, componen el centro de referencia de este artista como entes protagónicos. Colson traza un discurso estético que, a su vuelta a la República Dominicana, se va a poblar de referencias a su pueblo y su gente. Muchacho con gorra roja pertenece a este momento de encuentro con su tierra y sus caracteres. Un busto de un joven común se enfrenta al espectador como sujeto protagonista. Su gorra roja, indicativa de una manera de vestir, y quizás de una filiación deportiva definida, es paradigma de una juventud, de una forma de existir e interactuar con el medio nacional.

La extensa producción artística de Ramón Oviedo es reflejo de profundos y productivos desdoblamientos discursivos, donde el hombre, comprometido social e ideológicamente, dialoga con el productor de formas y lenguajes artísticos. Este artista cardinal para la historia del arte dominicano cuenta con una gran herencia estética de las vanguardias artísticas, modificada por la constante búsqueda de diferentes formas de expresión que se acoplen a los cuestionamientos de su ser social y sus necesidades comunicativas personales. La mayor parte de la obra de Oviedo se enfoca en temáticas sociales. El pueblo dominicano, el humanismo insular y la pobreza son parte de su repertorio. Levántate Lázaro es una pintura de lenguaje expresionista, caracterizada por el dibujo acentuado y sus gamas en blanco y azules. La composición, trazada en cuadrantes horizontales, está compuesta por tres figuras humanas superpuestas y una cuarta acostada. La figura central expresa la crucifixión y todos los personajes poseen desproporciones anatómicas y rasgos exagerados. Esta obra remite a temarios sobre la redención y la liberación de un pueblo económicamente depredado y sumergido en una convulsa situación política y social.

 

Publicado en Ámbito 5: Ruptura

Asdrúbal Domínguez fue artista de un profundo y dinámico compromiso social. Participó de forma activa en la Guerra de Abril de 1965 y formó parte de su Frente Cultural, desde donde defendió los derechos del pueblo dominicano. Esto hizo que Domínguez acentuara su compromiso con los asuntos sociales y, a partir de la intervención militar norteamericana de ese mismo año, se mostró decididamente combativo con su obra. Los elementos de la dominicanidad contribuyeron a reafirmar ese mensaje de soberanía que patentizaba en cada una de sus obras. Pájaros muertos sobre azotea está ejecutada en un soporte rectangular, con un cromatismo de gran impacto, donde predominan amarillo, azul, negro y rojo. El autor ofrece una composición de esquemas geométricos, cuyas formas representan el dramatismo de las aves muertas en una azotea. Esta es una obra excepcional en la trayectoria artística de Domínguez, sin dudas un importante icono de la pintura expresionista de la década del sesenta en la República Dominicana.

Publicado en Ámbito 4: Reflexión

Leopoldo Pérez (Lepe) pertenece como artista a la generación de la década del sesenta. De ahí que su obra estuviera fuertemente marcada por las problemáticas del momento en que le correspondió trabajar como artista.

En Almuerzo de obreros se manifiesta el lenguaje artístico de Lepe. En esta pintura el autor se aleja de la representación naturalista y consigue plasmar de modo fragmentado y delineado sus personajes, logrando intensificar las imágenes de la realidad. Igualmente, presenta el contexto donde se encuentran ubicadas las figuras, ruinoso y decadente, definido expresivamente por líneas que parecen aludir a una construcción. Esta es una obra de composición vertical, realizada a partir de combinaciones de amarillo, blanco, gris y negro. En el primer plano aparecen dos hombres semidesnudos, sentados y comiendo; detrás, otros tres hombres huesudos, parcialmente representados. Gruesas líneas y formas esquemáticas que se reiteran acentúan el patetismo expresionista de la escena. Leopoldo Pérez (Lepe) es parte de los muchos artistas que reaccionaron a la realidad social y encontraron a partir del arte respuestas para el momento en que les tocó vivir.

Publicado en Ámbito 4: Reflexión

Yoryi Morel fue un artista fundamentalmente autodidacta, aunque se atribuye el desarrollo de su estilo a algunas orientaciones que desde temprana edad le suministró el pintor santiaguero Juan Bautista Gómez y al hecho de que recibió algunas enseñanzas académicas. La prolífica obra de Morel se destaca por su carácter profundamente personal y por su orientación a la representación de la identidad nacional. El hábitat –fundamentalmente cibaeño–, las costumbres y tradiciones ocales, las labores y los personajes de su entono son los temas principales de su cuerpo de trabajo, que se desarrolla durante aproximadamente sesenta años. Morel es uno de los referentes fundamentales de la Escuela de Santiago, expresión independiente iniciada por Juan Bautista Gómez, en la que se inscriben otros creadores de esta región del país, cuyas obras presentan denominadores comunes. Su trabajo, de referencia fundamental en las artes visuales dominicanas, y el legado por su sistemática y fecunda labor docente, merecieron que el Congreso de la República Dominicana lo declarara Pintor Nacional, al conmemorarse el centenario de su natalicio. Paisaje con tres casas muestra una pintura en dos planos fundamentales: en el primero se destacan varios árboles de intenso follaje; en el segundo se observan tres viviendas típicas rurales, de madera y techo de cana. En esta obra la pincelada es corta y enérgica –acentuada por el juego de luces y sombras– y predominan los empastes y el trabajo con la materia. La gama cromática utilizada por el artista se acerca a los colores pasteles, que realzan la sutileza y delicadeza de este paisaje. El Cibao, en tanto espacio natural y social, fue para Yoryi Morel el motivo de representación por excelencia: como asunto principal en múltiples casos, o como un importante contexto ambiental en obras donde otras temáticas adquieren preponderancia. El acercamiento de Morel al paisaje cibaeño fue fruto del contacto directo y emocional con un entorno que representó intensamente.

Publicado en Ámbito 1: Génesis
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