Colecciones del Centro León

Obra Ganadora del 4to. Concurso de Arte Eduardo León Jimenes Premio en la categoría de Pintura.

Pintura de formato rectangular y de tema inspirado en la semilla de Ojo de Buey, la cual se calienta mediante su frotación en piedra. La autora recrea su forma circular, de color marrón, acentuándola con un contorno amarillo, en una composición sencilla de resultado abstraccionista. Complemento de esta forma es el fondo azul interferido por la firma logotípica.

Sobre la artista:
Nacida en Santiago de los Caballeros (1944), realizó estudios en la Escuela de Bellas Artes de Santiago. Artista plástica; animadora cultural; maestra de composición y creatividad infantil. Ha sido gestora y fundadora de diversas entidades culturales, tales como Galería Arte Full Imagen y Casa de Arte Inc… Participó en la muestra Expo-Nueva Imagen: doce artistas de vanguardia, con motivo 10mo. Aniversario UCMM (1972). Ha participado en numerosas exposiciones personales y en bienales, concursos y otras colectivas desde 1968 hasta el presente. Entre sus reconocimientos y premiaciones, destacan: Concurso León Jimenes (1968 y 1969), Bienal Nacional de Artes Plásticas (Premio UNPHU, 1974), Medallas al Mérito Cultural, Ateneo Amantes de la Luz, Ayuntamiento Municipal de Santiago y Ministerio de la Mujer. Sus obras forman parte de las colecciones del Museo de Arte Moderno, Cámara de Diputados de la República Dominicana y Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

Nota curiosa:
El Ojo de buey es una semilla de una planta nativa de Las Antillas, propia de bosque y maniguas montañosas, que crece en lugares de mediana o poca elevación, principalmente en las regiones húmedas. Existe también en Puerto Rico, Jamaica, Haití, Cuba, en las demás Antillas Menores y en la América Tropical Continental.

 

Desde los chinos, viene usándose el hierro o el metal, como recurso tecnológico para planchar piezas de tela desde los primeros siglos de nuestra era. Este hecho explica por qué la lavandería fue un comercio que vino con la inmigración china a finales del siglo XIX a nuestro país.  En nuestro caso es una plancha con depósito para el carbón que integraba la brasa a su interior, con tapa en la parte superior donde tiene el mango para agarre que es de madera pintado de rojo. En la parte superior delantera tiene un seguro para la tapa en forma de gallo. En la parte inferior de atrás tiene un pequeño orificio para que entre el aire y mantenga el carbón encendido. En los laterales tiene orificios con el mismo propósito. La tapa también tiene ranuras por donde entra el aire.

 

‘‘La fotografía forma parte de la vida cotidiana. Se ha incorporado de tal manera en la sociedad que topamos con ella en cualquier rincón nuestra existencia. Preside todos los acontecimientos, tantos privados como públicos. Se le presta un carácter documental hasta el punto de hacer que aparezca como el procedimiento de reproducción más fiel e imparcial de la vida social.’’

Gisèle Freund, extracto del libro La fotografía como documento social.

Santiago (Chaguito) Morel  centró su obra fundamentalmente en el trabajo documental y de plasmación de los eventos de la cotidianeidad santiaguera. Trabajó este lenguaje durante toda su vida, compartiéndolo con otras actividades profesionales. Sus fotografías son ejemplos de la obra documental de la época, donde además de representar las escenas más triviales de la cotidianeidad, se reproducía la pompa del régimen dictatorial. Los desfiles y procesiones eran un vehículo fundamental de reafirmación de la autoridad del régimen. Esta fotografía es un ejemplo del mismo, a la cual  se suma al recordatorio de la dominación, un elemento simbólico, el poder de la iglesia, que ejerció un rol de preponderancia en ese momento.

Santiago (Chaguito) Morel fue un fotógrafo dominicano, nacido en Montecristi en 1914. Autodidacta, se inició en la fotografía en la década de 1930, con alguna instrucción elemental, persiguiendo obsesivamente las imágenes espontaneas de su entorno. Trabajó la fotografía durante toda su vida compartiéndola con otras actividades profesionales. Fue miembro  fundador del grupo fotográfico Jueves 68, uno de los colectivos con más impacto en la historia de la fotografía dominicana.

Conoce más sobre la fotografía documental y la relación fotografía-sociedad consultando el libro La fotografía como documento social  de Gisèle Freund en la Mediateca del Centro León con el codigo 778.9907/F889d.

 

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''Algún amor creerá
que en este fluvial país en que la tierra brota,
y se derrama y cruje como una vena rota''

Pedro Mir , extracto del poema Hay un país en el mundo

 

José Ramírez tiene un vínculo altamente emotivo con su obra, retratando prioritariamente lo que le conmueve. En el caso del paisaje, establece una relación de fusión entre sujeto y entorno como podemos ver en esta obra. La fotografía muestra un terreno, al borde del bosque, bañado de varias corrientes de agua en las que se refleja el sol del atardecer, creando un tono plateado resplandeciente. Podemos observar como él mezcla las características del paisaje con las suyas propias de ahí el título de Agua de mis venas de esta pieza. Observando el tratamiento que el artista le da al paisaje, se desprende igualmente el alto contenido de preocupación ecológica de muchas de sus obras como esta misma temática.

José Antonio Ramírez es un fotógrafo dominicano, miembro del grupo Jueves 68Este colectivo centró su trabajo en el reconocimiento de un paisaje y un espacio dominicano que habían sido invisibles para la práctica fotográfica nacional, planteando un nuevo rumbo a la fotografía dominicana. Ha participado en numerosas exposiciones colectivas nacionales e internacionales. Junto a los demás miembros de Jueves 68, es coautor del libro 10 años de la fotografía dominicana, que se publicó en 1978. Sus fotografías han ilustrados numerosos libros, periódicos y revistas.

“El baile: su importancia como indicador del grado de cultura de los pueblos. Con sus bailes y danzas expresan un estado de anímico particular o se asocian a una celebración importante. Hay miles y miles de expresiones que se manifiestan con los bailes. Hay bailes solistas, bailes de grupos, de hombres solos, de mujeres solas, danzas rituales, danzas de fecundidad o fertilidad, bailes de trabajo, bailes de diversión, bailes de curación, bailes miméticos, etc.”

Fradique Lizardo, extracto del libro Danzas y bailes folklóricos dominicanos

Fradique Lizardo, juntos a otros especialistas de la danza folkórica dominicana, formaron el Ballet Folklórico hoy conocido como el Ballet Folklórico Nacional Dominicano.En esta fotografía se puede observar al conjunto de danza mientras interpreta el ballet "Blanco" en un escenario. En este paso los bailarines forman un ronda, cada uno de frente a su pareja, quienes sostienen sus vestidos con la mano y los bailarines ponen sus brazos por detrás. Todos están vestidos de blanco, por ende denominado ballet “Blanco”.

Fradique Lizardo Barinas (Santo Domingo 1930-1997) fue uno de los investigadores más dedicados al estudio de la cultura y el folklore dominicano.  Al morir , dejo un legado de documentos, discos, casetes, grabaciones en formatos aún más obsoletos, vídeos, cartas, testimonios y fichas; fotografías, obras escritas y borradores, así como objetos etnográficos, de sin igual valor que constituyen el Fondo Fradique Lizardo del Folklore Dominicano,reconocido en 2014 como Patrimonio de la Memoria Latinoamericana y del Caribe por la UNESCO.

Conoce más sobre el Fondo Fradique Lizardo del Folklore Dominicano consultando nuestra base de datos online o visita la Mediateca del Centro León  para más información sobre los escritos de este infatigable investigador y gran maestro del folklore dominicano.

 

''Caminante incansable de la cámara, su compromiso fotográfico comprendía la condición humana, la naturaleza, el campo, la ciudad, los interiores, los exteriores, la ancianidad, la juventud, la belleza, la fealdad, lo insólito, lo dramático. Asimismo se sumergía en los recuerdos, en el pasado, en la historia, que resucitaba increíblemente, entonces con percepciones y composiciones meditadas, aliando el escenario, el espectáculo y el concepto.''

Marianne de Tolentino, extracto del artículo Wifredo García: Siempre presente

En esta fotografía, Wifredo García nos muestra una pareja regresando de la Misa de Ramos. La Semana Santa, como celebración religiosa, es ampliamente celebrada en República Dominicana, y en esta fotografía Wifredo destaca, por medio de su manipulación cromática, el ramo de palma que simboliza y sirve de recordatorio del evento litúrgico. Es una foto que recoge los modos de vida de los dominicanos en ese momento histórico. Todo en ella habla de los años 70, especialmente la motocicleta y la forma de vestir de los personajes retratados.  Él tomó especial interés en capturar imágenes de lo que consideraba rasgos de la dominicanidad así como estampas de la cultura popular. Su obra tiene la particularidad de relatar pequeñas historias, creando en su conjunto una relatoría alternativa de nuestra historia humana y social.

Wifredo García fue fundador del grupo fotográfico Jueves 68 en Santiago de los Caballeros, y uno de los elementos clave en su desarrollo y proyección. Posteriormente, fundó Fotogrupo en Santo Domingo y dirigió la Casa Fotográfica de Wifredo García, institución para la difusión y la enseñanza de la fotografía artística. Su prolífica producción ha tenido una contundente influencia sobre las vías por donde transita la fotografía dominicana contemporánea. 

Conoce más sobre su obra través de la publicación De tierra morena vengo: imágenes del hombre dominicano y su cultura que puedes encontrar en la Mediateca del Centro León, con el código RD/779.097293/T564mo puedes consultar nuestro Fondo Wifredo Garcia en nuestra base de datos Colección de Bienes Culturales a través de nuestro sitio web.

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“Guillo Pérez , tormentoso como su pintura ,

artista de buena ley

que moja los pinceles en los ríos

y los cielos de su contorno informal”

Rafael Squirru, poeta y crítico de arte argentino

Guillo Pérez es un artista dominicano oriundo de la provincia de Moca que se instituyó como uno de los iniciadores de la abstracción en el país.  A partir del lenguaje de la abstracción, Guillo recompone los espacios de su entorno, prestando especial interés al paisaje. De ahí que los ríos, paisajes rurales y urbanos ocuparan una gran parte de su producción.

Esto se denota en la pieza Imágenes del río Yaque, representación abstracta delcurso fluvial ubicado en la región norte de la República Dominicana. Él compone la obra a partir de fragmentos de color, para delimitar el río del cielo y de la tierra. El artista utiliza tonos amarillos para emular el cielo, tratamiento que se puede apreciar en varias de sus obras posteriores  cuando el paisaje del Cibao es objeto principal de su obra pictórica. Esta pieza obtuvo un premio en el IV Concurso de Arte Eduardo León Jimenes en 1968,  siendo su cuarto galardón en el convocatoria de arte.

Conoce más sobre las obras pictóricas de Guillo Pérez dedicadas al Cibao consultando el catálogo Canto al Valle del Cibao  en la Mediateca del Centro León  con el código  RD/759.97293/P438c.

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Las vasijas de cerámica taínas eran moldeadas con tiras de barro y decoradas con incisiones y colores de minerales y pigmentos de plantas. Usualmente eran secadas al sol o quemadas para endurecerlas y fortalecerlas. Los tamaños y formas de varios de los objetos cerámicos revelan sus diferentes funciones: para almacenar líquidos, proteger los granos de los insectos y roedores o para preservar los restos de un muerto. Las vasijas más simples eran usadas en la vida diaria, mientras que las más elaboradas eran reservadas para el uso de personas prestigiosas o para las ocasiones y ceremonias especiales. Los arqueólogos  interesados en las funciones de las vasijas han sugerido que las cerámicas caribeña y amazónica redondas con asas pudieron haber sido diseñadas para comidas calientes, como cocidos.

En el caso que nos ocupa, la vasija doble, es poco usual su aparición como pieza, lo cual implica un uso y fabricación limitado a espacios rituales en estas sociedades aborígenes y cuya abundancia no es común en museos y entre coleccionista, dándole una rareza a la misma, tanto por su forma estética particular y bien lograda, como por su inusual presencia como pieza colocándola entre las de mucha curiosidad y extrañeza del arte taíno. Con asas poco pronunciadas en esta vasija doble, el murciélago es el motivo inspirador y muy recurrente en el artista local, marcado a su vez por una alta ritualidad procedente de patrones culturales que veían al murciélago como un  ciclo representativo de la vida y la muerte, de ahí su reiteración y presencia en el arte taíno.

Conoce más sobre la cultura taína al consultar el libro Taínos : orígenes, cultura, creencias, arte, herencia  en la Mediateca del Centro León  con el código RD/972.9301/T134o.

 

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“Juanita Morel,

oye tu merengue, (bis)

entre las mujeres

tú eres mi derriengue. (bis)

Tolalá, tolalá, (bis)

entre las mujeres

tú eres mi derriengue.”

Juanita Morel y Bilo Henríquez , extracto de la canción Juanita Morel en la antología Ripiando el merengue típico.

Fiesta campesina es una pintura de escena festiva en un contexto rural, que hace referencia a la música nacional dominicana: el merengue. A lo largo de su carrera, Yoryi Morel dedicó un segmento importante de su producción a la representación de este código rítmico y danzario, desarrollando obras donde se destacan músicos, instrumentos, parejas de baile y otros elementos asociados a la música. En el primer plano de la composición se observa un trío de músicos de merengue típico que portan los tres instrumentos característicos del ritmo -tambora, acordeón y güira- y asumen diferentes posiciones interpretativas. En otros planos de la pintura el autor alude a costumbres y formas de vida vinculadas a la celebración del merengue: la socialización y los vínculos afectivos, el baile y el asado de un cerdo en un entorno doméstico.

Yoryi Morel, el “ Pintor Nacional’’ como fue declarado por el Congreso de la República Dominicana en el año 2006, fue un artista fundamentalmente autodidacta. El hábitat fundamentalmente cibaeño-, las costumbres y tradiciones locales, las labores y los personajes de su entono son los temas principales de su cuerpo de trabajo, que se desarrolla durante aproximadamente sesenta años. Su prolífica obra  se destaca por su carácter profundamente personal y por su orientación a la representación de la identidad nacional.

Conoce más sobre la relación entre el merengue y las artes visuales dominicanas consultando el libro Que no me quiten lo pintao : los códigos visuales del merengue en la Mediateca del Centro Leon con el código Monografía/759.97293/Q3n .

 

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“El universo artístico taíno se movía dentro de un contexto preponderantemente religioso, donde la religión era una forma importante de cohesión social. En ese caso, muchos objetos que aparentemente tenían un uso cotidiano terminaron por introducirse en espacios cuyo objetivo principal era la ritualidad. En síntesis, los tainos supieron combinar magistralmente sus creencias religiosas con el arte, la tecnología y la creatividad.”

Jorge Ulloa Hung , extracto del libro Tesoros del arte taíno

 

Los amuletos son un arte en miniatura, casi siempre una forma agachada o de cuclillas realizados mayoritariamente de piedra, y en algunos casos de madera, hueso y concha. Los objetos podían simbolizar al ídolo de la cohoba o un animal mítico. En todo momento estos aparecían con un gran despliegue de incisos y de varios tamaños que implicaba un especializado, delicado y difícil oficio del arte enminiatura.

En esta pieza podemos observar un amuleto representando siameses en cuchillas, unidos por los costados. Al nivel de hombros, se encuentra una perforación que indica su uso como colgante. Las deidades colgantes, eran la forma particular de veneración y relación con el mundo de los dioses y, por tanto, con una función esencialmente sagrada, y de protección, lo cual no impidió que cada amuleto fuera concebido, en sí mismo, como un objeto decorativo por el conjunto de intervenciones que lo acompañan. En general están diseñados a partir de una figura agachada que posee ojos, orejas y boca, está en forma de hocico, que nos acercan a su familiaridad con el animal o figura humana. Otros amuletos suelen representar la rana, el murciélago, entre otros, y su reiterada posición en cuclillas, representaba en ellos el ciclo de la vida y la muerte. 

Consulte otros amuletos y piezas similares dentro la sección de Mediateca, en el apartado Colección de Bienes Culturales, ingresando la palabra “amuleto”. 

 

 

APECO fue un artista del retrato, a tal punto que sería posible discutir si toda su obra no pertenece a este género cuyos límites él ensanchó con audacia y originalidad. Sus retratos recrean con predilección individuos o grupos inmersos en contextos de gran fuerza patrimonial (el carnaval, los oficios, las actividades de esparcimiento, entre otros) y personajes populares de Santiago (marginados, indigentes, perturbados, entre otros).

En esta fotografía, APECO muestra un momento en el que las comparsas de Roba la gallina, desfilaban y reclamaban con calderos vacíos, mejores condiciones de vida y alimenticias. El personaje de Roba la gallina y su séquito, participa de manera individual del carnaval, con excepción de esta oportunidad, en que aparecen unidas en una comparsa, aprovechándose de la figura de un personaje simpático, caracterizado por el hábito de pedir para los pollitos. Las comparsas, son grupos de escenificación, baile y música que escogen un tema tradicionalmente festivo o alegórico a costumbres típicas dominicanas u otras. Estos grupos organizan una presentación de música, teatro y baile, con el objetivo de participar en desfiles de carnaval, pero en algunas oportunidades, se congregan con el fin de hacer pública una denuncia de carácter social. Las hay tradicionales y otras más de fantasía y con componentes más actualizados de la realidad social y cultural.

A través de esta imagen asistimos a un asombroso proceso de interiorización en las personas retratadas que permite una impactante exploración en las identidades, tanto individuales como colectivas, filtrada por la complicidad del artista, cuyo yo parece fundirse con la personalidad de los sujetos fotografiados.

 

Esta fotografía , perteneciente al Fondo Fradique Lizardo de Folklore Dominicano , muestra un bautizo de cabeza en el vudú dominicano. Como parte de los procesos rituales de iniciación, el vudú dominicano registra dos ritos fundamentales para la iniciación al culto: el bautizo de cabeza que es el que asienta las deidades en cabeza de su “caballo de misterio” - que es quien tiene el don de ser poseído o recibir a través de su cuerpo, a los dioses- y el bautizo de pañuelo que es el ritual que define, con cuáles misterios ha de trabajar el iniciado. Muchas veces y a diferencia del vudú haitiano, éste se representa con el baño de cerveza en cabeza de la persona ya poseída por el luá o ser. En el vudú haitiano suele estallarse un huevo crudo en cabeza de la persona y es precedido de un retiro de la vida pública o recogimiento espiritual, de más de 7 días. Una vez realizado el rito de iniciación del bautizo de cabeza, el caballo de misterio deja de ser caballo salvaje y ritualiza o domestica a al ser, y sólo lo posee, cuando lo invoca. 

Fradique Lizardo Barinas (Santo Domingo 1930-1997 ) fue uno de los investigadores más dedicados al estudio de la cultura y el folklore dominicano .  Al morir , dejo un legado de documentos, discos, casetes, grabaciones en formatos aún más obsoletos, vídeos, cartas, testimonios y fichas; fotografías, obras escritas y borradores, así como objetos etnográficos, de sin igual valor que constituyen el Fondo Fradique Lizardo de Folklore Dominicano , reconocido en 2014 como Patrimonio de la Memoria Latinoamericana y del Caribe por la UNESCO.

Conoce más sobre el  Fondo Fradique Lizardo de Folklore Dominicano consultando nuestra base de datos online o visita la Mediateca del Centro León  para más información sobre los escritos de este infatigable investigador y gran maestro del folklore dominicano.

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''Haciendo referencia a una antigua tradición cultural del caribe que consiste en clavar en la pared de las cocinas un pan de agua, superstición o ritual para que nunca falte en la mesa. A partir de este mito, yo establezco una nueva metáfora utilizando la dualidad social y la iconografía católica, estableciendo un pan hecho de alambre de púas oxidado donde persona alguna podrá ni siquiera plantarle un diente.''

                                                                                                              Miguelina Rivera

 

Pan Nuestro de cada día es la imagen de un "pan de agua" de grandes dimensiones en cuyo centro, se encuentra una luz parpadeante simulando el ritmo cardiaco. La obra está elaborada con un material no convencional: el alambre de púas.  Este material tiene diversas connotaciones; la que implica protección y la que alude a la agresión. En esta instalación, estas connotaciones están vinculadas  a las funciones y roles de la mujer como dadoras de vida y protectoras de la familia.  Miguelina Rivera es una artista contemporánea dominicana que ha realizado su obra centrada en las preocupaciones en torno al rol de la mujer en la sociedad y las cuestiones en torno a la migración. Su lenguaje es intimista y muy personal y asume determinados elementos característicos de nuestra cultura popular (pellizas, jabón, alambres) y los recicla para presentarlos en el contexto del arte. Si bien Miguelina Rivera  no es una artista estrictamente conceptual, lo conceptual en su obra se evidencia como parte fundamental del proceso a la hora de concebir sus piezas.

Conoce más sobre la obra de Miguelina Rivera consultando el libro Hogar dulce hogar : Miguelina Rivera en la Mediateca del Centro León con el código RD/759.97293/H715e.

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La danza guloya recrea ambientes de la Inglaterra medieval y señorial cruzado a la vez con pasajes de la Biblia y alusiones indirectas a una africanía  que se hace presente en la cadencia del baile y la rítmica de su música, aunque fuere como recurso del inconsciente colectivo.

Extracto del libro Temas del Caribe y otros escritos por Carlos Andújar.

La fotografía registra parte de una interpretación realizada por el Grupo de Teatro Popular Danzante Guloya y muestra a Linda y Chiverton vestidos con las indumentarias características y en plena acción danzaria. El evento acontece en el interior de una rancheta rústica, techada con hojas de palma y cana, que da paso a la luz del sol por múltiples orificios. En las vestimentas de los personajes se pueden apreciar varias de las piezas típicas que conforman el traje: pantalones a la rodilla, falda, delantal, capa, camisa, corazón o pechera, pañuelo y penacho en la cabeza; todas muy decoradas con aplicaciones de piedras, lentejuelas, espejos, cascabeles y cintas, entre otros.

''El vestuario está cargado de colores y otros detalles que hacen del mismo un traje llamativo, cargado de parafernalia , corona , que imita a la reina, y un pantalón para los guloyas y una falda para los momises , dos danzas que se han mantenido a través del tiempo expresando el complejo danzario y escénico de este teatro callejero , declarado en el 2005 patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO’’ explica el antropólogo Carlos Andújar en su libro Temas del Caribe y otros escritos (2015).

El Teatro Popular Danzante , originario de San Pedro de Macorís con ancestros con algunas islas de antiguo dominio inglés,  posee gran riqueza musical, teatral y danzaria, que se fundamenta en un vistoso y embriagador significado de religiosidad popular alrededor de las figuras de Goliat (de ahí viene Guloya) y David. Con sus comparsas nutren el carnaval dominicano. Sin embargo, su tradición original los lleva también a realizar su coreografía el 25 de diciembre de cada año en el barrio de Miramar de la ciudad de San Pedro de Macorís , siempre acompañados de su bebida fermentada llamada guavaberry, elaborado a partir de un fruto del mismo nombre.

Conoce más sobre los guloyas consultando el documental Guloya's coming : good morning guavaberry!  producido por Museo del Hombre Dominicano en el 2003 en la Mediateca del Centro León con el código CC-ELJ/V-0141.

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Este collar, confeccionado aproximadamente entre 350 al 1500 d. C. , fue hecho utilizando  335 colmillos de perro, animal con el que el taíno logra desarrollar un afecto extra-familiar y de grupo, también conocido como perro mudo o Aon, que junto a la cotorra eran los únicos animales domesticados en esa sociedad. En algunos casos, el Aon se engordaba con fines alimenticios, para luego sacrificarlo y obtener el colmillo con el que se hacía este collar. Los dientes del collar están decorados conlíneas incisas cerca de la corona del diente y se puede observar que casi todas las cuentas tienen el mismo diseño.

A igual que el amuleto, su contexto corresponde a una estructura de poder en la que el collar expresa esas diferencias sociales en las que ya se desenvolvía la sociedad taina a la llegada de los españoles en 1492. Debió pertenecer a un personaje importante en la comunidad, posiblemente el cacique, ya que representa una  jerarquía política.Se acostumbraba a llevarlo a la tumba como parte del ajuar y las ofrendas del mortuorio o funeral del cacique apareciendo alrededor de grandes sepulcros. 

Conoce más información sobre el arte taino consultando  el libro Arte Taíno de Onorio Montás , Pedro José Borrell y Frank Moya Pons en la Mediateca del Centro León con el códigoRD/709.011/M766a.

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¡Ay! si no fuera por la luz

qué oscuro seria todo;

no habría color , ni resplandor,

ni formas, ni nada.

Todo fuera la nada…

 

¡Ay! si no fuera por la luz

no hubiera ni arriba, ni abajo,

ni aquí, ni allá, ni horizonte;

solo temor, vacío , dolor

y tu ausencia sin nombre.

 

¡Ay! si no fuera por Tu luz,Señor,

no conociera este amor;

¡esta pasión por la luz!

 

-Domingo Batista , extracto del libro Pasión por la Luz

 

Esta imagen del fotógrafo Domingo Batista muestra el paisaje de las montañas de la provincia de Monseñor Nouel (Bonao). En la composición se observa como los rayos de sol afloran de las nubes y bañan las montañas, las cuales muestran una degradación de tonos azules.

Domingo Batista fue uno de los principales integrantes del grupo fotográfico Jueves 68. A partir de ese momento, comenzó a proyectar su carrera como fotógrafo, influenciando de manera importante las artes visuales dominicanas. Se le considera un maestro del arte fotográfico nacional, reconocimiento que ha logrado por la publicación de libros, los premios nacionales e internacionales y su participación destacada en grandes eventos fotográficos. Los temas más representativos de su obra abarcan espacios, personas y elementos. La recuperación del paisaje como objeto plástico ha sido una de sus vías de trabajo fundamentales. A lo largo de su galardonada carrera ha usado una efectiva combinación de varias técnicas fotográficas. Incorporó el uso de Photoshop a sus herramientas creativas, siendo uno de los pioneros de la manipulación digital en la República Dominicana.

Conoce más sobre la obra de este artista consultando online el Fondo Fotográfico Domingo Batista  o su libro Pasión por la Luz disponible en la Mediateca del Centro Léon con el código  RD/779.3/B333p.

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Espacio abierto...

El camino, dulce y agrio, de playas y piedras, se muere al sol crepuscular.

 Y al hilo del canto se parte en la urdimbre del tiempo.

Toda cuenta ajustada.

Todo adiós resuelto.

 Ya, inmensamente lejos…

¿Y los grandes amores que dejo sobre la tierra de muertos, cómo los reconozco?

¿Y los grandes amores idos cómo los encuentro en el océano infinito del ser vivo?

-Delia Weber , En Fuga , inédito, s/f  -

( extracto del articulo El arte de Delia Weber de Ylonka Nacidit Perdomo)

La obra Desequilibrio cósmico de Delia Weber muestra un paisaje marino de acantilados y un mar agitado. La pincelada dinámica y suelta, a la vez que la yuxtaposición de colores, otorga a esta plácida imagen un sentido enérgico.  Esta pintura fue premio del VII Concurso de Arte Eduardo León Jimenes . Delia Weber poetisa, narradora y pintora dominicana vinculada a la escuela de Aberlardo Rodríguez Urdaneta. Nació el 23 de octubre de 1900 y murió el 28 de diciembre de 1982. Tuvo una participación muy activa en la vida cultural del país. Perteneció a la directiva de la Acción Feminista Dominicana, siendo una pionera en la lucha por los derechos de la mujer.

Conoce más sobre la obra de este artista a través del libro Mujer y arte dominicano hoy : homenaje a Celeste Woss y Gil que puedes consultar en la Mediateca del Centro León con el código: RD/700.8/M953a .

 

Los arahuacos, trajeron consigo el neolítico a la isla de Santo Domingo hacia el siglo III de la e. C., llegando con ellos la agricultura, la alfarería y el fuego. Sus expresiones culturales fueron de naturaleza animalista, destacándose un abundante arte rupestre abstracto y antropozoomorfo, de alto contenido ritual y orientado hacia el arte en miniatura. La sociedad taína alcanzó su estadio de mayor complejidad, luego del siglo VII en que se logra conformar formas culturales más diferenciadas de la cultura madre continental y cuyas manifestaciones se conocen como civilización taína. Este majador ceremonial, de base redonda, con decoración zoomorfa de alas salientes en la parte posterior, patas, picos, orejas y  cara profusamente decorada con cejas cruzadas. Usado en la ceremonia de la cohoba para triturar hasta producir el polvo, de semillas y hojas, que inhalado producía estados de alucinación. La lechuza –figura decorada en el extremo superior de la misma- y era considerada un ave con poder ritual por eso era frecuente su uso en los diseños de la cultura material de los taínos, sobre todo, en su espectro ritual o ceremonial.

Para más información sobre la cultura taína, visite nuestra nueva exposición Unidad y Diversidad en el Caribe Amerindio en el patio interior.

 

“Dámaso regresó al cuarto con los primeros gallos. Ana, su mujer, encinta de seis meses, lo esperaba sentada en la cama, vestida y con zapatos. La lámpara de petróleo empezaba a extinguirse. Dámaso comprendió que su mujer no había dejado de esperarlo un segundo en toda la noche, y que aún en ese momento, viéndolo frente a ella, continuaba esperando”.

Estas son las primeras líneas del cuento En este pueblo no hay ladrones de Gabriel García Márquez.

La obra describe una realidad colombiana de mediados del siglo XX, en un ambiente humilde donde los escenarios de pobreza y marginalidad social se hacen patentes. Temas como la violencia, la ignorancia, el machismo y el racismo nutren el argumento de este cuento corto de Gabriel García Márquez, publicado en 1962.

En 1992,  este cuento es transformado en libro objeto e incorporando doce grabados originales de Saturnino Ramírez L. (El Socorro, Colombia 1946 – Bucaramanga, Colombia, 2002). El Centro León posee el ejemplar número 16 de un total de 100 firmados por el autor y el artista.

¿Qué es un libro-objeto?

 Por ser mayoritariamente un producto artesanal o de escasa tirada comercial, es bastante desconocido. Sin embargo, hoy puedes apreciar estos libros que, aunque en apariencia carecen de contenido, se vuelven autosuficientes a través de sus formas, color y texturas.  El libro se convierte en una obra en sí mismo y no como un medio de difusión de una obra, como ocurre con la producción tradicional.

 Este libro objeto En este pueblo no hay ladrones de Gabriel García Márquez se encuentra actualmente expuesto en la Mediateca del ‪Centro León dentro del marco de la exposición Gabriel García Márquez y el Caribe en coordinación con la Embajada de Colombia en el país y el Ministerio de Cultura de la República Dominicana. Disponible hasta el sábado 23 de mayo.

 

Jesús Natalio Puras Penzo (Santiago de los Caballeros 1933-2010), mejor conocido como APECO, fue un fotógrafo de pueblo y un creador multidisciplinario. Incursionó prácticamente en todas las áreas de esta disciplina dedicándose a la fotografía comercial y documental. Tomando distancia del paisajismo que dominó gran parte de la fotografía dominicana a partir de los años sesenta, APECO desarrolló un tratamiento del espacio basado en la fragmentación y el aislamiento de los elementos, procedimiento que tiende una clara conexión entre su fotografía urbana y sus retratos. Los edificios, calles, árboles y detalles arquitectónicos capturados por estas imágenes están tocados por un cierto halo de misterio que parece atrapar el tiempo y retarnos a completar la historia imaginada por el artista. El resultado es una fotografía de fuerte carácter escenográfico y notable capacidad para la humanización de los espacios que, paradójicamente, encuentra un gran aliado en la soledad, en la no inclusión o la masificación de los seres humanos, cuya huella resulta más impactante debido a esa ausencia.

Un ejemplo de este tratamiento del espacio por APECO es esta fotografía, donde podemos observar un burro que merodea en los jardines del Gran Teatro del Cibao, obra del arquitecto Teófilo Carbonell , semanas antes de su inauguración en 1995. El animal tiene el hocico sobre un bulto para equipos fotográficos colocado sobre el suelo, que probablemente pertenecían a APECO. 

 

 

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