Colecciones del Centro León

La exposición revela la maestría de la artista santiaguera, en una selección que recorre 50 años de trabajo artístico.

Publicado en Noticias 2018

Las obras seleccionadas y premiadas del certamen convocado por la Embajada de Francia se exponen en Santiago hasta el 20 de mayo.

Publicado en Noticias 2018

Esta representación pictórica es fitomorfa, circular e irregular de color marrón. Tiene el área central en tono crema, inscrita en un fondo plano también de color crema. La artista hace énfasis en figuras cargadas de elementos distintivos nos remiten a simbologías taínas y a la abstracción matérica.

Premio del V Concurso de Arte Eduardo León Jimenes, 1969.

Sobre la artista:

Rosa Idalia García, nació en 1945 en Santiago de los Caballeros, su obra pictórica ha sido calificada de neo-abstracta y matérica por los especialistas.

La pintura presenta una empalizada marrón acentuada de blanco en primer plano. En el segundo plano tratado en rojo, con algunas líneas en negro y otras raspadas. Presenta además, un astro esfumado en el fondo.

Dato curioso:

Orlando Menicucci formó parte del grupo Friordano, que planteó importantes rupturas con la tradición en cuanto a técnicas y estilos pictóricos. Como grupo, quiso contribuir a ampliar el acceso del público al arte, que inicialmente llevaron a la Universidad Católica Madre y Maestra, desde donde se esforzaron por proyectarlo hacia la comunidad. Friordano es una consecuencia directa del desarrollo de las artes de Santiago y de su llamada Escuela. Así como sus miembros son deudores del interés por los rasgos identitarios que la Escuela de Santiago refrendó, también desde estos temarios plantean rupturas de carácter conceptual e ideológico.

Celeste Woss y Gil es quizás la primera artista mujer profesional de nuestra modernidad. No solo se dedicó a su carrera pictórica, sino también a la enseñanza del dibujo y la pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes. De ese modo continuaba su labor docente, que había iniciado en su propio taller-estudio, donde creó escuela entre su alumnado. Esta artista realizó valiosos aportes al arte nacional, que van desde las contribuciones estilísticas y formales hasta su rol en el plano de la enseñanza. Su obra pictórica tuvo como rasgos distintivos la plasmación de elementos propios de las culturas dominicana y caribeña, tales como la mujer mulata, y los paisajes y escenas comunes de esta área geográfica y cultural. Woss y Gil, una mujer avanzada para su tiempo, practicó el dibujo y la pintura al natural, utilizando modelos desnudas, lo que ocasionó un revuelo en la sociedad del momento. Esta práctica le permitió no solo perfeccionar los cánones de enseñanza del arte en nuestro país, sino que orientó la atención de los artistas hacia la mujer dominicana y a sus características físicas y raciales. Fue esa búsqueda incesante en los trasfondos sicológicos y sociológicos del retratado lo que infundió un marcado carácter a su obra. En Autorretrato con cigarrillo la artista se muestra desafiante en una imagen frontal, ante un fondo de manchas azules, marrones y rojas. Se presenta con suelta cabellera negra, vestido gris y cigarrillo en los labios. Esta es una imagen contundente que podría leerse como el desafío hacia las limitantes y cortapisas que tenían las mujeres en la sociedad de ese entonces. Woss y Gil fue miembro del grupo de mujeres sufragistas y su obra es símbolo de ese interés feminista y de ruptura.

 

Luis –Sisito– Desangles es uno de los precursores de las artes visuales nacionales de gran trascendencia y uno de los más importantes artistas vinculados al florecimiento cultural del siglo XIX, con el que emerge alcanzando una proyección que sobrepasa el reconocimiento en su país nativo. En República Dominicana se le relaciona al impulso determinante del arte dominicano por su labor educativa en varias disciplinas artísticas, vinculándose a los esfuerzos que emprendió la Escuela Hostosiana a favor de la enseñanza, de la multiplicación del magisterio y del desarrollo espiritual. Este óleo de Desangles muestra en formato panorámico una vista de la ciudad de Santo Domingo hacia finales del siglo XIX. En ese momento, la nueva pintura dominicana se centraba fundamentalmente en temas como el paisaje histórico, el retrato, el bodegón y las escenas indigenistas; en muchos casos en aras de realzar un sentimiento nacionalista. Desangles también trabajó estas temáticas de carácter romántico, movido por las ideas renovadoras que dominaban la sociedad dominicana en esos años. Esta obra, de la misma serie que su tan reconocida Vista de la ciudad desde Pajarito, está elaborada sobre la tapa de un piano y se encuentra estructurada a partir de tres planos: el primero lo define el encuentro del río Ozama y el Mar Caribe; el segundo, una hilera de edificaciones urbanas, donde se distinguen monumentos coloniales; y el tercero un cielo azul con nubes. La imagen del paisaje fluvial nos ofrece una visión extendida donde se pueden observar paralelamente variados elementos componentes del paisaje, siendo el protagonista el río Ozama.

 

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