Colección Antropológica

 

Las vasijas de cerámica taínas eran moldeadas con tiras de barro y decoradas con incisiones y colores de minerales y pigmentos de plantas. Usualmente eran secadas al sol o quemadas para endurecerlas y fortalecerlas. Los tamaños y formas de varios de los objetos cerámicos revelan sus diferentes funciones: para almacenar líquidos, proteger los granos de los insectos y roedores o para preservar los restos de un muerto. Las vasijas más simples eran usadas en la vida diaria, mientras que las más elaboradas eran reservadas para el uso de personas prestigiosas o para las ocasiones y ceremonias especiales. Los arqueólogos  interesados en las funciones de las vasijas han sugerido que las cerámicas caribeña y amazónica redondas con asas pudieron haber sido diseñadas para comidas calientes, como cocidos.

En el caso que nos ocupa, la vasija doble, es poco usual su aparición como pieza, lo cual implica un uso y fabricación limitado a espacios rituales en estas sociedades aborígenes y cuya abundancia no es común en museos y entre coleccionista, dándole una rareza a la misma, tanto por su forma estética particular y bien lograda, como por su inusual presencia como pieza colocándola entre las de mucha curiosidad y extrañeza del arte taíno. Con asas poco pronunciadas en esta vasija doble, el murciélago es el motivo inspirador y muy recurrente en el artista local, marcado a su vez por una alta ritualidad procedente de patrones culturales que veían al murciélago como un  ciclo representativo de la vida y la muerte, de ahí su reiteración y presencia en el arte taíno.

Conoce más sobre la cultura taína al consultar el libro Taínos : orígenes, cultura, creencias, arte, herencia  en la Mediateca del Centro León  con el código RD/972.9301/T134o.

 

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Modificado por última vez en Jueves, 20 Agosto 2015 10:58
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