Colección Antropológica

La tarde familiar y el Cuenta Cuentos de la Mediateca fueron las actividades de este sábado 14 de septiembre en el Centro León.

Publicado en Noticias 2019

El molino genéricamente denominado “trapiche”, es una máquina cuya función es la extracción de jugo mediante la trituración de cañas de azúcar.
El término “trapiche” se relaciona al hecho de que así se nombraron las primeras haciendas de producción de azúcar y el nombre fue heredado a sus maquinarias. Con la llegada de los primeros cultivos e ingenios a América, los primeros “trapiches” eran de madera, tal como el que puede verse en la exposición Signos de identidad del Centro León, para luego transformarse en máquinas de hierro, como la pieza que ahora se muestra que, en este caso, es de uso doméstico.


Dato curioso:
De la palabra “trapiche”, se derivan los términos ‘trapicheo’ o ‘trapichear’ cuyo uso lo encontramos desde el siglo XVI (aproximadamente). Solía suceder que en el que algunos hogares tenían un rudimentario y artesanal trapiche que les servía para extraer el jugo o moler algunos frutos y cereales (aceitunas, trigo, caña de azúcar, etc…) Con frecuencia, se intercambiaban, vendían y/o menudeaban con los productos extraídos de esta máquina de moler, obteniendo de esas transacciones un beneficio mínimo y de poca importancia, por lo que esa acción comenzó a ser conocida como trapicheo/trapichear. Con el paso del tiempo y el uso común de esas expresiones, en el lenguaje popular acabó transformándose en el significado que conocemos hoy en día que, de acuerdo a la Real Academia de la Lengua Española es ‘Ingeniarse, buscar trazas, no siempre lícitas, para el logro de algún objeto’.

Descripción

El trapiche de madera que se exhibe en la exposición Signos de identidad es uno de los pocos ejemplares que se conservan en el país. Sus 90 partes o piezas muestran cómo los engranajes de este molino sacaban, a través de un movimiento circular, el guarapo (jugo o zumo de la caña) para fabricar el azúcar en la colonia. Los trapiches hasta finales del siglo XVIII funcionaban por tracción animal o humana, lo cual convirtió a esta maquinaria en uno de los símbolos de las crueldades de la plantación esclavista.

Más información

Usado para extraer el guarapo, zumo, mascabada (azúcar de pobre) o la raspadura, el trapiche o molino que se exhibe en el Centro León es posterior a la colonia y de extracción animal (bueyes o caballos), siendo por demás una economía doméstica que necesitaba de 5 a 10 esclavos para moverse.
En su centro, hay tres grandes cilindros de madera verticales que giran al compás de los animales, estos pilares son llamados mazas, procesando una tarea de caña al día y necesitando de dos a tres pailas de gran tamaño de hierro o cobre batido para ser llenadas, pasando luego las mismas a ser secadas al sol, convirtiéndose en cristal o azúcar granulada en bloques.

Por desconocimiento, sus datos e informaciones de producción no eran registrados por los economistas históricos, sobre la base de que estas eran formas insignificantes de producción. Sin embargo, todavía en pleno siglo XX el trapiche seguía moliendo caña y por ser dirigido a un público diferente o a un mercado de escasos recursos, no competía con el ingenio y sobrevivió, amenazado sólo cuando el precio del azúcar descendió a niveles muy bajos en el mercado internacional.

El Dr. Frank Moya Pons en su artículo publicado en la desaparecida revista Rumbo de junio de 1995, describe con asombro la existencia de más de 11 ingenios pequeños y trapiches en la zona de Constanza para 1931, según referencia citada. En el Internet es posible encontrar una variada y rica literatura de información diversa y de países diferentes y extendidos, acerca del trapiche y su uso en las sociedades de hoy, que muestra la importancia de esta tecnología productiva capaz de vencer el tiempo, las nuevas tecnologías y las adversidades, para seguir brindándonos su dulzura suculenta.

En nuestro país, la zona cañera registra más de 230 bateyes, que fue por mucho tiempo enclave residencial de los picadores de caña de origen haitiano; hoy estos poblados son habitados por dominicanos, dominicanos de origen haitianos, haitianos y descendientes cocolos, sobre todo en el este, perdiendo su antiguo referente cañero como resultado de la caída de la industria azucarera. En tiempos de cuaresma y en especial en Semana Santa, es escenario de los grupos de ga-gá que se desplazan de un batey a otro, dando ritmo, color, alegría, musicalidad y sacralidad a sus habitantes y concurrentes.-

Bibliografía

- Fraginals Moreno, Manuel. El ingenio. Complejo económico-social cubano del azúcar. 3 tomos. Editorial Ciencias Sociales. La Habana. 1978.

- Esteban Deive, Carlos. La Esclavitud del negro en Santo Domingo. 2 tomos. Museo del Hombre Dominicano. 1980.

- Sarmiento Ramírez, Ismael. Cuba entre la opulencia y la pobreza. Ediciones Aldaba. 2004.

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