La Colección Eduardo León Jimenes de Artes Visuales

“Coleccionar es ser capaz de vivir de su pasado”, decía el escritor y filósofo Albert Camus. Creemos que, hoy, reunir una colección implica mucho más: “vivir de su pasado” ciertamente, pero también vivir en el presente, y aun anticipar el futuro. 

Así definiríamos la coherencia entre colección, vida y tiempo. Además, las instituciones museales mantienen con su colección una relación indesligable que constituye el cimiento de su misma existencia.

Si en la tipología clásica de los museos, la colección ocupa una posición central y la sigue teniendo en la actualidad, esta dimensión patrimonial constituye, en el caso del Centro León, fundamento y esencia, ya que se aúnan colección y origen de la institución. Coinciden al respecto numerosos testimonios y citas, entre ellas las esenciales palabras de don José León Asensio acerca del papel fundador y fundamental de su hermano Eduardo: “Externó por primera vez la idea de que las obras premiadas fueran parte de un museo para la ciudad de Santiago y que sirviera también para todos los dominicanos […]. Ese objetivo estuvo plasmado desde 1964, en el preámbulo del reglamento del Primer Concurso E. León Jimenes, cuyo ‘doble fin’ era ofrecer un estímulo a los artistas, así como la eventual formación de una Galería de Arte para la ciudad de Santiago de los Caballeros […]”.

Al desarrollar sucintamente el tema de la colección en general y del coleccionismo dominicano a partir de una propuesta definitoria, previamente al análisis de la Colección Eduardo León Jimenes de Artes Visuales, nos percatamos de que esta reúne varios denominadores comunes a las grandes colecciones.

Tomado del libro Colección Eduardo León Jimenes de Artes Visuales Estructura contenido proyección trascendencia.

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