Conversando entre curadores: independencia, institución y práctica profesional del curador

El inicio de los trabajos del 26 Concurso de Arte Eduardo León Jimenes abre el espacio para nuevas reflexiones curatoriales.

La participación de los jurados de esta versión del certamen convocado por Centro León y Fundación Eduardo León Jimenes, dio lugar a un intercambio provechoso sobre el arte, cómo se exhibe y qué es arte actual en el momento que vivimos; qué los públicos de hoy esperan del arte y cuáles son las relaciones artistas-públicos en la escena contemporánea, fueron algunas de las cuestionantes que se respondieron durante el encuentro.

En las reflexiones curatoriales, uno de los planteamientos del colombiano José Roca es que “la curaduría se ejerce, no se estudia” y defiende la importancia de otras disciplinas formativas frente a la ortodoxia que resulta de la historia del arte.

Al comparar la figura del curador independiente con el curador institucional, lejos de defender la “libertad” que ostenta el primero (limitada a su vez por los presupuestos y las oportunidades de ser contratado), Roca valida la capacidad del curador institucional de consolidar alrededor de su trabajo un público y de la consistencia que este trabajo puede mostrar en el marco institucional.

En este sentido, Alanna Lockward, curadora dominicana cuya experiencia se ha movido entre México, Alemania y República Dominicana, reafirma la relevancia de su trabajo como curadora independiente. Y a seguidas, ejemplifica con las trayectorias de Harald Szeemann y Klaus Biesenbach.

Una opinión distinta a las anteriores fue la de la curadora Guadalupe Álvarez. Para ella, el curador es un catalizador cuyo trabajo no está obligado a ser autoral en el concepto mayúsculo del término, sino que puede y está llamado a ser colaborativo, de combinación de intelectos. De hecho, Álvarez afirma que la individualidad del curador está atada a la figura del artista, individual también.

Sobre esta figura del curador, Guadalupe abunda cuando señala que en estos momentos, “el curador ha adquirido una identidad profesional”. Y apunta que entre sus características, la multidisciplinariedad de la curaduría. De igual modo, este carácter profesional se hace evidente en las ofertas de formación en curaduría disponibles en espacios académicos.

Álvarez comentó también sobre la importancia que cobra, en estos procesos de curaduría coral o colectiva, la mediación pedagógica. La curación educativa y el curador pedagógico son parte de la escena artística actual, sobre todo a nivel institucional.

Otra de las reflexiones compartidas en la conversación fue el arte dominicano en el contexto caribeño, ya que se solía reprochar ese nexo ausente entre el ser dominicano y el ser caribeño, en oposición a las otras islas del Caribe español y mucho más a las del Caribe francés e inglés. En este punto, Lockward señala que publicaciones como Trenzando una historia en curso, publicada por Centro León y los auspicios de JP Morgan “da un aval teórico a los artistas dominicanos en el que fundamentar su obra”.

A propósito de la pregunta sobre lo que han encontrado en la escena artística dominicana, a partir de las casi dos centenas de dossiers evaluados para el Concurso de Arte Eduardo León Jimenes, Álvarez expresa que lo encontrado pone en evidencia algunos espacios de inequidad que se observan en el acceso, las oportunidades, la formación y la producción de artistas dominicanos.

En ese mismo orden, Roca subraya el carácter decimonónico de los concursos de arte que se han mantenido hasta la actualidad, pero al mismo tiempo valida el componente formativo de la convocatoria del Centro León. Y va más allá: se atreve a dejar abierta la posibilidad de que la historia sea quien valide la selección que como jurados han hecho, ya que “apostar al futuro es parte del juego”.

Otro aspecto valorado por el curador colombiano es la curaduría acompañante, que matiza para bien el concepto clásico de concurso de arte y redimensiona sus posibilidades de aporte al arte y a los artistas.

A propósito de la dicotomía pensamiento-técnica en el arte actual, José Roca señala que, más que formar a los artistas en arte contemporáneo tanto en la teoría como en las técnicas (entendiendo que hay más técnicas ahora que solo la pintura, el dibujo o la escultura), la retroalimentación crítica sobre su trabajo puede apoyar mejor su desarrollo.

Quién es quién

José Roca es el director artístico de FLORA ars+natura, espacio independiente para el arte contemporáneo en Bogotá, Colombia. Fue curador de Arte Latinoamericano de la Tate Gallery de Londres entre 2012 y 2015. Ha participado como curador en diversos eventos artísticos como la Bienal de Sao Paulo, la Trienal Poli/gráfica de San Juan, el Encuentro de Medellín y la Trienal Internacional de Grabado de Filadelfia.

Alanna Lockward es curadora, escritora e investigadora. Fundó y dirige Art Labour Archives, una plataforma basada en la teoría, activismo político y arte. Es autora de Apremio: apuntes sobre el pensamiento y la creación contemporánea desde el Caribe (Cendeac, 2006) y Un Haití Dominicano. Tatuajes fantasmas y narrativas bilaterales (1994-2014) (Santuario 2014).

Guadalupe Álvarez es curadora, investigadora, crítica de arte y profesora de estética, semiótica, museología. Dirige el Taller de pensamiento crítico en la Universidad Mónica Herrera de Guayaquil, Ecuador. Ha sido curadora en el MAAC (Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo de Guayaquil) y del Museo Municipal de Guayaquil.

Daniela Cruz Gil

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