Cinco décadas de artes visuales dominicanas

En los inicios de la década de 1960, en el taller del maestro Yoryi Morel, don Eduardo León Asensio comentó su intención de crear un certamen dedicado a las artes visuales en la República Dominicana.

No mucho después, el 7 de abril de 1964, apareció un anuncio que rezaba así: “E. León Jimenes C. por A. (“La Aurora”) instituye concurso anual de arte”. Era la primera convocatoria del Concurso de Arte Eduardo León Jimenes. En la noche de la apertura de la exposición de ese primer concurso, don Eduardo entregó los premios a Paul Giudicelli, Guillo Pérez, Leopoldo Pérez, Gilberto Hernández Ortega, Omega Peláez, Luis Martínez Richiez, Domingo Liz, Gaspar Mario Cruz, Clara Ledesma y José Cestero. Y comentó que algún día debería construirse un museo en Santiago de los Caballeros para preservar y exhibir las obras premiadas esa noche y en los concursos por venir. Esta declaración estableció el futuro nacimiento del Centro León.

Participantes y ganadores

En las veintiséis ediciones hasta ahora celebradas, se ha premiado a 184 artistas. Al mismo tiempo, 174 obras distinguidas en el evento forman parte hoy de la prestigiosa Colección Eduardo León Jimenes de Artes Visuales, la cual continúa enriqueciéndose con cada versión del certamen. En su etapa como certamen anual (1964-1971) y durante el primer período de su era bienal (1981-1998), una serie de cambios fueron introducidos en la organización del concurso, con el objetivo de hacerlo cada vez más riguroso en su proceso de escogencia y de mayor provecho para la comunidad de artistas nacionales. En el año 1983, hizo su aparición el jurado de selección. Para entonces, los artistas participantes eran en su mayoría pintores y dibujantes. Escultores participaban muy pocos. Por género, la participación masculina resultaba dominante en relación a la femenina. Los premios eran atribuidos en las categorías clásicas de pintura, escultura y dibujo. Con el tiempo, adicional a esas formas, y mientras el mundo del arte fue enfatizando otros tipos de expresión artística, el concurso integró la fotografía, el grabado, la cerámica y la instalación como parte de sus categorías de premiación.

Durante la primera etapa, 1964-1971, el perfil característico de los participantes del concurso fue el artista ya consagrado, como en los casos de Paul Giudicelli, Guillo Pérez, Domingo Liz, Clara Ledesma, y el rango de edad involucraba a artistas de mediana y larga trayectoria profesional. Entre 1964 y 1971, varias mujeres aparecen en la lista de galardonados: todas en pintura y dibujo. Clara Ledesma, Ada Balcácer, Elsa Núñez, Josefina Romano Pou, Rosa Idalia García, Margarita Rosa Guerra, Delia Weber, Soucy de Pellerano, Berta Cecilia García y Thelma de Lora, lograron el reconocimiento de sus obras. Es en 1971 que una mujer logra el primer premio: Aida Ibarra, por la pintura Luces en la enramada. En los años 80 y 90 del siglo pasado, los premios fueron logrados por hombres en su mayoría, con un balance equilibrado entre maestros de las artes dominicanas y nuevas generaciones.

Esas características permanecerían por muchos años más, pero poco a poco la edad de los participantes fue descendiendo. En 1990 se publica por primera vez un catálogo con la totalidad de obras seleccionadas y el concurso empieza a celebrarse en los años pares. Las ediciones de 2010, 2012 y 2014 suponen además un diálogo intergeneracional entre artistas nacidos, crecidos e instruidos en la era análoga y la iniciación artística de los nativos digitales.

Los ganadores de cada edición entre 1964 y 2014 han marcado la época. Sus nombres se han convertido en imprescindibles para entender el arte dominicano en los últimos 50 años. No por casualidad fueron distinguidos por los sucesivos jurados. Las reiteradas apariciones de algunos de ellos en la lista de premiados sirven para medir la constancia de su labor y la calidad con que se dedicaron al arte en sus múltiples expresiones.

Bases del concurso

Las bases de un concurso son la referencia del concursante, del jurado y de los organizadores. En los concursos de arte, estas son el punto de partida en la carrera para preparar las piezas y organizar las distintas etapas que implica este tipo de eventos. La evolución de las expresiones artísticas y las necesidades de los participantes han sido factores influyentes en la conformación y transformación de las bases del Concurso de Arte Eduardo León Jimenes.

Las bases de 1964 dejaban claramente determinados y fundamentados varios aspectos. Primero, consideraban como expresiones artísticas reconocibles y premiables a la pintura, la escultura y el dibujo. Aunque la temática y técnicas eran libres, sí se limitaban las dimensiones de las piezas que era posible someter a concurso según las medidas internacionales.

Segundo, no se limitaba a dominicanos residentes en el país. Desde este momento, el certamen permitió la participación de dominicanos residentes en el extranjero y extranjeros residentes en el país con un mínimo de tiempo de anterioridad.

Tercero, la composición del jurado: dos eran internacionales y uno dominicano.

Cuarto, el reglamento aparecía fechado en Santiago de los Caballeros ya que en esta ciudad se celebró el acto de premiación y la exposición resultante con las obras premiadas y concursantes.

Quinto, la vocación educativa del concurso: “Se contempla también la posibilidad de exhibir esta Colección de obras concursantes en distintas ciudades del país, con charlas ilustrativas tanto acerca de ellas cuanto de la importancia del arte dominicano y explicaciones del arte en general y su evolución actual, a cargo de una persona competente. Por este medio E. León Jimenes, C. por A., trata de contribuir a una mayor difusión de la cultura artística dominicana”.

En las siguientes bases, publicadas en 1967, 1968, 1969 y 1971, se mantienen las especificaciones de dimensiones, la facultad del jurado de escoger cuáles piezas podrían exponerse al final y el resto de los requisitos de la primer edición. Otro aspecto que también se mantiene en cada publicación es la declaración inicial de las bases de 1964, a modo de recordatorio nacional: la intención de la empresa de reconocer a los artistas dominicanos y la eventual conformación de una galería de arte para Santiago de los Caballeros. Para 1981, el concurso pasa a ser bienal y empieza a llamarse Concurso de Arte Eduardo León Jimenes. Mantiene las mismas categorías de pintura, dibujo y escultura. Sin embargo, para la convocatoria de 1983, se dividen los trabajos de selección y premiación y se convoca a dos jurados, uno para cada tarea.

El periodo 2000-2008 es el más rico en cuanto a evolución, diversidad de formatos y reglas. La convocatoria del XVIII Concurso de Arte Eduardo León Jimenes ocurrió durante la construcción del Centro León. Además de la entrada formal de otras manifestaciones artísticas contemporáneas (fotografía, grabado, cerámica, instalación o cualquier combinación de ellas), se establece el criterio de la profesionalidad del artista, la cual sería avalada por “un curriculum-vitae resumido, fotocopias de críticas y comentarios acerca de su obra y presentaciones de catálogos de exposiciones en las que ha participado durante los últimos cinco (5) años”.

En las bases del año 2000 se estableció un tema para la ejecución de las obras: El Caribe, ámbito de todos. Esta vez, las obras sometidas a concurso eran presentadas mediante diapositivas de 35 mm, y solo debían ser entregadas en físico tras la selección para el certamen. El jurado de selección elegiría una por participante y, por primera vez, se otorgaría un Gran Premio, aparte de siete premios igualitarios. En 2002 se repite la convocatoria temática: Mitos y realidades del Caribe contemporáneo. Se vuelven a presentar las obras en físico para su debida ponderación por parte del jurado de selección. Para la vigésima ocasión, en 2004, se retoma el tema libre y consta en las bases que es el Centro León quien convoca, organiza y gestiona todo el desarrollo del concurso. El artículo 1 señala en una nota que las carpetas que avalan la profesionalidad de los artistas pasarían a formar parte del banco de datos de la Mediateca del centro cultural. Sobre la apertura a técnicas y modalidades, el artículo 3 es explícito: “El concurso recibirá obras bidimensionales, tridimensionales, instalaciones y videoartes, modernas y contemporáneas”.

El dosier de artista, establecido a partir de la vigésimo tercera edición, cambió para siempre la estructura del Concurso de Arte Eduardo León Jimenes. El texto contenía una exhaustiva explicación de las informaciones requeridas y la disponibilidad de un formulario para completar el dosier exitosamente. La introducción de esta figura supuso para los organizadores un proceso educativo y una agenda de talleres por todo el país, explicando el proceso de realización de un dosier artístico. Otra novedad que trajo esta vigésimo tercera edición fue la posibilidad de participar con obras terminadas y con propuestas de obras, lo que permitió la reducción de costos de participación y la estimulación del arte en el escenario dominicano. Otro aspecto que también modificó las relaciones jurado-artistas fue el retorno al jurado único.

El mismo jurado pudo seleccionar los dosieres participantes e intercambiar criterios con los artistas para la culminación de las propuestas de obras. La selección de participantes limitada a diez artistas o colectivos de artistas, unida a la entrega de fondos económicos para la culminación de las piezas, se convirtió en una garantía para la calidad de materiales y disponibilidad de recursos técnicos destinados a la favorable ejecución del proyecto.

Para 2012, y luego de sucesivos debates públicos y sugerencias, se amplió el límite máximo de seleccionados a 20. Se mantuvo el jurado único, los tres premios igualitarios, los intercambios entre artistas y jurados para las obras en proceso. En 2014, el curador acompañante ya no fue una facultad de los miembros del jurado. Este trabajo permitió dar mayor seguimiento a los procesos de las obras.

El Concurso de Arte León Jimenes es una importante plataforma para los artistas dominicanos.

Su permanencia y evolución por más de medio siglo así lo atestigua. Permite tomar el pulso a la creación contemporánea, y a la vez sirve de estímulo a nuestros creadores. CARLOS ACERO RUIZ. Director del Centro de la Imagen, Director Artístico de PHOTOIMAGEN, Crítico y Curador.

Desde 1964, el Concurso de Arte Eduardo León Jimenes es, junto a la Bienal Nacional de Artes Visuales, uno de los eventos artísticos más importantes de nuestro país.

En 1981 adoptó la modalidad de bienal, evolucionando hacia un criterio abierto e inclusivo de las nuevas corrientes que presenta el arte nacional. Con esta 26 entrega, confirma su aporte y estímulo al desarrollo de la cultura dominicana. JEANNETTE MILLER. Escritora y crítica de arte.

En este nuevo formato del Concurso de Arte Eduardo León Jimenes todos los seleccionados son premiados, pues los escogidos para desarrollar sus dossiers recibieron financiamiento para sus obras, seguimiento curatorial y un catálogo más selecto que presenta de forma abarcadora el proceso creativo de su obra y que puede ser utilizado como muestra de sus trabajos. GABRIEL PÉREZ BARREIRO. Curador.

El Concurso ha sido siempre una apuesta a dialogar con las necesidades y las expectativas de los artistas y el arte.

En un mundo de cambios tan constantes, es una alegría saber que este espacio de pensamiento mantiene coherencia y verticalidad en las preguntas y respuestas que se gestionan y se conectan con nuestra realidad, pero no como única medida del mundo. Como artista participante, como jurado, o como espectador, es estupenda la alegría que me produce, el desafío que encuentro en cada nueva edición. JORGE PINEDA. Artista.

 

Daniela Cruz Gil

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