Bachateros: testimonios desde el amargue

De cada Congreso Internacional Música, Identidad y Cultura en el Caribe (MIC) quedan memorias irremplazables para los participantes que se acercan cada vez a estudiar estos temas. Entre 2005 y 2017, tras siete ediciones, los protagonistas de cada género musical estudiado dejan testimonios del camino recorrido, de los temas que han provocado emociones, danzas y otros sentimientos propios del ser humano caribeño.

En el VII MIC, dedicado a las bachatas y cuerdas en las expresiones musicales del Caribe, las tertulias de los artistas, además de concitar la presencia de todos los participantes del congreso, dejaron esas frases memorables que sus intérpretes aportaron sobre el género de amargue.

Los dominicanos Luis Segura, Leonardo Paniagua, Edilio Paredes y Anthony Ríos participaron en la primera sesión de este encuentro: eminentemente bachatera. Los dos primeros, bachateros de la primera generación; Paredes, destacado guitarrista y Ríos, un cantante que ha trascendido géneros en los últimos 30 años.

Segura, también conocido como El Añoñaíto, aprovechó la ocasión para contar la historia detrás del famoso Pena: fue inspirada de un relación amorosa en la cual la joven nunca se sentía conforme con las atenciones que él le ofrecía a ella. “Siempre he cantado para gente que ha sufrido en la vida”, comentó el artista, uno de los pioneros de la bachata.

Paniagua, además de un cantante reconocido, es una historia de superación en sí misma. Tras más de 1,025 canciones grabadas hasta la fecha, está el mensajero el Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa). Con Mi secreto, el también pionero del genero ha resurgido como contemporáneo para una generación que ya lo tenía como un clásico. “Yo no canté nunca, ni en el baño de mi casa”. Confesó el hombre menudo pero con presencia imponente, mientras rememoraba vivencias de su carrera, como la vez que grabó en México y montó todas las voces de una sola vez, impresionando a los técnicos del estudio.

“Si alguno quiere un disco mío, llámeme por teléfono que yo se lo regalo”. Las risas no se hicieron esperar cuando Paredes relató con humor el escaso éxito de sus propios discos. Sin embargo, nadie niega su influencia trascendente en el sonido de la bachata como se conoce ahora, gracias a su peculiar forma de tocar las guitarras en este género. Y no debe sorprender su talento: aprendió a tocar guitarra a los 3 años; en su primera fiesta le pagaron 3 cheles.

Anthony Ríos concluyó esta primera tanda de testimonios de primera mano. “La bachata no es más que un bolero rítmico tropical”, resumió el artista para definir un género que en sus palabras es “una parte importante de la República Dominicana, que vive en cada uno de nosotros”.

La segunda sesión, más internacional y variada, tuvo como protagonistas al panameño Juan Andrés Castillo y los dominicanos José Manuel Calderón, Joe Veras y Víctor Víctor. Castillo, maestro de la guitarra mejoranera, instrumento de cuerda típico de Panamá; Calderón, considerado el padre de la bachata; Veras, de la tercera generación de bachateros dominicanos; y Víctor, uno de los de los primeros en colocar la bachata en la escena internacional.

“Todos debemos buscar la forma de buscar esas expresiones que se están perdiendo”, comentó el folklorista panameño que rompió barreras en la capital de Panamá. “Antes de los 11 años mi padre no quería que ninguno tocara el instrumento”, confesó. Pero la vida ha sido larga fructífera luego de esa primera década sin tocar.

Calderón aprovechó el encuentro para darle fecha al nacimiento de la bachata: el 30 de mayo de 1962. Lo dice el mismo que admite que aunque intentaba tocar boleritos, no le salieron, lo que le salió fue bachata. Y lo admite sin egos el intérprete de esa primera canción o bachata, llamada Qué será de mí.

Veras es conocido con el eslogan “El hombre de tu vida”, como reza una de sus primeras bachatas en lograr éxito. El artista nativo de Cotuí reconoce el valor de los pioneros en el desarrollo de la bachata con una frase definitiva: “La bachata tiene una zapata y hoy día es un edificio muy grande”. ¿Diferencias entre la nueva generación y las anteriores? Joe mira muy pocas, apenas las que el propio tiempo y los avances tecnológicos le dan a la proyección de la bachata.

“Este sonido que se producía con el tiempo fue cambiando, se fue transformando”. Y lo dice Víctor, que es percusionista y guitarrista. Se refirió en su turno a la evolución del sonido de la bachata lo que le permitió diferenciarse del bolero que le sirvió de base. El artista aseveró que la bachata está viviendo un momento de desarrollo: no tenemos la bachata definitiva, sino la bachata de hoy. Las menciones al merengue durante todo el congreso fueron inevitables, tomando en cuenta que este género antecede a la bachata en edad y ambos son parte de la identidad dominicana. Victor Victor cerró la tertulia con una frase que reivindica ambos géneros musicales como hermanos: “Mientras que el merengue entra por los pies y sale por el corazón; la bachata entra por el corazón y sale por los pies”.

Daniela Cruz Gil
Encargada de Generación de Contenidos del Centro León