Fotografía de encuadre horizontal que presenta un trío de mujeres y un niño en el frente de una vivienda humilde, ubicada en Santo Domingo. Los personajes posan con expresiones sonrientes en dos huecos de la casa. Del lado izquierdo se ve un niño asomado a una ventana y cerca del margen derecho hay tres mujeres de edades distintas. La casa está hecha con tablas dispuestas en sentido horizontal, del interior puede verse una bombilla eléctrica encendida.

Fotografía análoga con una imagen de encuadre horizontal que presenta varios billetes de lotería organizados en cordeles. En los espacios inferiores se ven muchas quinielas, identificables por su coloración azulada, están sujetas con horquillas de clips y separadas de acuerdo al precio especificado en pequeños cartoncitos. Los billetes vistos en las zonas superiores tienen predominio de tonalidades rojizas.

Registro fotográfico de composición horizontal que muestra a un hombre disfrazado en el interior de un centro de celebraciones. El retratado está vestido con atuendos que fusionan dos personajes populares alusivos a festividades diferentes en República Dominicana. Lleva puesto un traje de pantalón y chaqueta rojo y blanco, que hace referencia a San Nicolás, Papá Noel o Santa Claus, típico símbolo navideño, y en la cabeza, una careta de un lechón o diablo, característico del carnaval dominicano. Se distinguen además otras figuras humanas y varios elementos decorativos del espacio que se identifica como el Samoa Bar de Mao, tal como se lee sobre la barra ubicada al fondo.

Fotografía policromada de composición horizontal que muestra un retrato en medio de un contexto rural. En el primer plano de la imagen se ven varias ramas de flores de pascua (Poinsetia- Euphorbia pulcherrima) que caen a modo de marco desde el margen superior hasta ocupar la mitad de la superficie fotográfica. En espacios posteriores aparece una jovencita vestida con una falda a cuadros, una blusa con estampado floral y un paño sobre su cabeza que carga a un pequeño de un año de edad aproximadamente. Los retratados se encuentran junto a la entrada de una destartalada estructura hecha con tablitas de madera. En el entorno se aprecia un considerado estado de abandono.

 

Dato curioso:
Poinsetia- Euphorbia pulcherrima, es conocida popularmente por su nombre vulgar "flor de pascua" que recibe debido al color rojo intenso que adquieren algunas de sus hojas en esta época del año (Navidad - Diciembre- Enero). En realidad no son las flores de esta planta las que son rojas, sino las hojas que rodean a las flores que realmente son pequeñas vainas amarillas, relativamente insignificantes y con negros estambres que salen del centro.

El tercer grupo de artistas seleccionados visitó la exposición del 27 Concurso de Arte Eduardo León Jimenes junto al público.

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El conversatorio es parte de la programación paralela del 27 Concurso de Arte Eduardo León Jimenes.

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Este Diálogo en sala es el primer encuentro con artistas seleccionados del 27 Concurso de Arte Eduardo León Jimenes.

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La selección de obras se expondrá hasta abril 2019 en la Sala de Exposiciones Temporales del Centro León en Santiago de los Caballeros.

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Fotografía de encuadre horizontal en la que se observa, desde un ángulo contrapicado, parte del exterior de un edificio con ventanas de tonalidades rojizas. Sobre dicho edificio, y abarcando la imagen completa, se percibe en opacidad baja la textura visual de un cielo con formaciones nubosas, y encima de estas, las siluetas de varias palomas en pleno vuelo. El artista, mediante la técnica sándwich empleada a través del editor de gráficos photoshop, logra crear el efecto que se distingue en esta obra utilizando dos imágenes superpuestas a la fotografía base, siendo esta el exterior del edificio antes mencionado.

Dato curioso:
Domingo Batista, considerado maestro vivo de la fotografía dominicana, es una de las cabezas del movimiento fotográfico que se ha venido llevando a cabo a partir de 1968, con la fundación del Grupo Fotográfico Jueves 68. Con cuarenta muestras individuales y más de sesenta participaciones colectivas dentro y fuera de la República Dominicana, Batista ha consolidado su obra a través de la publicación de ocho libros, donde ha dejado al público distintos períodos de su producción. Ha trabajado fotografía tradicional, blanco y negro, y color, y desde 1999 incorporó el uso de photoshop a sus medios creativos, siendo uno de los pioneros de la manipulación digital en el país.

Fotografía de encuadre vertical que deja ver el plano entero de una escena de la cotidianidad popular dominicana, donde tres figuras femeninas se observan de pie en acción de conversar ante la fachada de una vivienda rural. El primer personaje, en lectura de izquierda a derecha, se muestra de perfil portando pantalones de tipo jean, camiseta de cuello y, en el pelo, tubos cilíndricos (rolos) de múltiples colores utilizados para la estilización del cabello. La segunda figura, captada de espaldas y apoyada sobre el marco de la puerta, lleva un vestido a rayas color rosa mientras dirige su rostro hacia la tercera dama, quien se encuentra ubicada en el interior de la vivienda. Esta última, portando batín de aspecto más íntimo, se observa deteniendo con su mano izquierda el extremo de la puerta y, con su mano derecha sostiene un listón de madera, elemento que complementa la construcción de una escoba o barredor.

Fotografía de encuadre horizontal a blanco y negro que muestra, en la esquina superior derecha por alto contraste, el plano cenital de un residuo de naranja (bagazo) captado sobre pavimento irregular y enturbiado. La composición que crea el artista en esta imagen, en combinación con la iluminación de tres cuartos que afecta la toma, provoca descontextualizar la escena, creando la sensación de observar un aerolito vagando por el espacio sideral.

Fotografía de formato cuadrado y composición céntrica que muestra en primer plano el rostro del artista Natalio Puras (Apeco) con una expresión facial dramática. El dramatismo de la toma es acentuado por el fuerte alto contraste que provoca la iluminación negativa; un tratamiento antinatural en que la luz proviene desde la parte inferior de la escena. Este efecto de la luz enfatiza los gestos del retratado, resaltando como punto focal los ojos desorbitados del personaje.

Fotografía de encuadre horizontal que muestra una composición centrada en la que se aprecia, desde el interior de un vehículo con puertas dobles (que parece ser una ambulancia), un fragmento de una acera que a su vez deja ver detrás la parte del interior de una morgue, en la cual se observa un ataúd posicionado en el piso. Por el aspecto de la fachada de dicha morgue, se puede concluir que esta está ubicada en una zona de escasos recursos. Esta fotografía es una especie de mapa de ruta del sendero que todos atravesaremos en algún momento. De una forma despiadadamente graciosa, escrito sobre una pared blanca en el fondo del local, se visibiliza un texto que dice (con las habituales faltas ortográficas de los letreros callejeros): no entre, solo para autosia.

Dato curioso: Julio González es miembro fundador del grupo fotográfico Jueves 68. Fue quien, diez años más tarde, registró el nombre del organismo y desde ese momento, en 1977, se constituye en una de las cabezas principales del grupo. 

Esculto-instalación definida por una mesa baja y redonda bordeada en metal en la que está centralizado un recipiente oxidado o cubeta, con un royo de alambre de púas dentro. Casi al borde de la mesa y reiterando el círculo, 29 chancletas o calipsos desgastados de goma con distinto tamaño, cuyos enganches para calzar son también de alambre, esto último, pudiendo connotar la marginalidad y el dolor de un sector social del llamado Tercer Mundo. A su vez, y como refiere en parte Sara Hermann[1], el proceso de recolección de desechos en los márgenes del río Ozama y en las costas y cañadas de la ciudad capital, Santo Domingo, que llevaba a cabo el artista antes de hacer sus instalaciones, ofrece también una lectura en torno a la situación medioambiental que experimenta nuestro territorio, y su relación simbólica con la cotidianidad del insular dominicano, en tanto caribeño y contemporáneo.

Sobre el artista:

Tony Capellán fue un artista multidisciplinario con dominio de diversos medios de expresión artística, entre los que se destacan el grabado, el dibujo, la pintura, la escultura y la instalación. Para la realización de obras tridimensionales, utilizó objetos del diario vivir y en oportunidades, desechos sólidos que recolectaba en desembocaduras de ríos, cañadas y costas. Con el uso de estos materiales, incorporaba en sus obras una carga dramática de reflexión política y social que es inquisitiva, aguda y cortante, como la realidad que revela, y cuyo eje de alguna manera gira siempre alrededor del Caribe en tanto espacio de flujo y reflujo, vórtice de residuos. Recibió premios en el Concurso de Arte Eduardo León Jimenes en sus ediciones XII (1987), XIII (1990), XIV (1992), XV (1994), XVI (1996).

Tercer Mundo:

Parafraseando a Gerardo Mosquera[2], se dice de los países proletarios que entraron al capitalismo de manera forzosa, cuando Europa los hizo someterse a las exigencias de difusión del capitalismo como sistema mundial. De esta forma, tanto Asia, África como América Latina, en tanto abastecedores de materia prima y alimentos y como mercado de la producción industrial, quedan atados al subdesarrollo con todos los problemas estructurales que en la economía, la sociedad y la cultura esto conlleva.

[1] HERMANN, Sara. «El arte tiene un presente», en L.F. Rodríguez (coord.), Trenzando una historia en curso, arte dominicano contemporáneo en el contexto del Caribe, Santiago de los Caballeros, Amigos del Hogar Centro León, 2014, p.109.

[2] MOSQUERA, Gerardo. «Tercer mundo y cultura occidental», en Lápiz: revista internacional de arte (Madrid), 6/58 (1989), pp-24-25.

Representación no-formal de tres figuras antropomorfas en negro que se muestran sobre una superficie roja, parecida a un bote, realizando actividades que denotan pesca. Las mismas se presentan con el torso amplio y tanto brazos, piernas y manos, con cierta escualidez. Una de las figuras se observa sentada y las otras dos de pie. De los rostros, solo es posible identificar los ojos rasgados y las bocas y narices hechas a base de líneas solitarias. Llaman la atención dos esferas de distinto tamaño que se colocan en el fondo, detrás de los sujetos. De estas, la más grande podría denotar el sol, debido la intensidad del rojo con la que fue creada. La otra se muestra en un tono más claro, a la derecha de la anterior. La red de pescar se encuentra elaborada a base de líneas entretejidas y uno de los pescadores, sostiene con un hilo lo que parece ser un pescado, quizás una picúa o un atún, representado en rojo sangre. Toda la pieza ofrece colores contrastantes, destacándose el rojo, negro, blanco y los tonos en rosa. En la misma, se detallan diferentes capas y trazos de pintura que se realizaron para construir la escena, y que podrían corresponderse con la exaltación de las texturas que menciona Cándido Gerón (1986) para referirse a la obra pictórica del artista. Toda la imagen puede a su vez connotar la idea de calor. Por su parte, esta pieza podría dar indicios de la representación de dominicanidad de Liz a través de lo social-marginal, como refiere Jeanette Miller (2004).

Sobre el artista:

Domingo Liz, quien fuera escultor, pintor y dibujante, se graduó en la Escuela Nacional de Bellas Artes y recibió especial orientación del escultor Manolo Pascual. De 1950 a 1953 estudió pintura con Jaime Colson. En 1968 fue miembro fundador del grupo Proyecta. Presentó su primera exposición individual en 1971, en la entonces Galería Nacional de Arte Moderno, hoy Museo de Arte Moderno de Santo Domingo.

Liz es uno de los creadores dominicanos indispensables a la hora de evaluar crítica y reflexivamente la historia del arte nacional. Su papel como artista multidisciplinario, provocador de rupturas y profundamente coherente en su producción, se suma a la importancia de su rol renovador y a su posición como maestro de generaciones. Danilo de los Santos (1978) sitúa el artista dentro de las llamadas primeras dos generaciones de la modernidad artística dominicana.

Otras obras del artista que forman parte de la Colección de Arte Eduardo León Jimenes son el Dibujo (1964) y las esculturas Origen (1966) y Origen No.2 (1966), todas estas, ganadoras de las primeras dos ediciones del Concurso de Arte Eduardo León Jimenes en sus respectivas categorías.

Fotografía de encuadre horizontal a blanco y negro que muestra, desde un punto de vista cenital, la doble abertura en forma circular contemplada desde los pasillos del antiguo Hotel Mercedes, ubicado en la ciudad de Santiago de los Caballeros. Estas aberturas definen una composición céntrica de tres niveles arquitectónicos que, a su vez, hacen la simulación de un ojo. En el nivel inferior, se observan tres mesas en el espacio del comedor. La mesa ubicada al centro permite ver tres comensales.

Dato curioso: El histórico Hotel Mercedes de la ciudad de Santiago, construido en 1928 con ubicación en la calle 30 de marzo esquina Máximo Gómez, lleva ya varias décadas cerrado. Esta obra, inaugurada el 1 de diciembre del 1929, fue construida por el ingeniero civil Romualdo García Veras para los hermanos españoles Gabriel y Francisco Robledos. El Hotel Mercedes sirvió como hospedaje de las principales personalidades políticas del siglo pasado y, además, fue el lugar donde el ex presidente Joaquín Balaguer celebró su graduación como abogado, junto a otros colegas de la época.

Pintura sobre papel que muestra una mujer con una de sus manos cubriéndole la boca. El contraste entre el amarillo del rostro y lo oscuro del tocado y fondo, acentúa el expresionismo de la imagen. Igualmente, este uso de colores opuestos, matizados, presenta un personaje que aparece como fisgoneando o comentando una situación, mientras mira hacia la izquierda. Tanto el sujeto como el fondo, están elaborados a base de un trazo marcado, expresivo y en algunos casos, con cierta orientación circular y centralizante alrededor de la mujer. Esta obra gana el 3er lugar en la categoría de pintura del Concurso de Arte Eduardo León Jimenes, en 1969. La misma, puede colocarse dentro del movimiento expresionista dominicano que buscaba transmitir por medio de sus obras, la crisis e incertidumbre política vivida durante y después de la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo. Otros exponentes de esta corriente, también con obras en la Colección Eduardo León Jimenes de Artes Visuales, son Leopoldo Pérez y Asdrúbal Domínguez.

Sobre la artista:

Pintora autodidacta, esbozaba sus trabajos “mayormente con los dedos”, y para ello utilizaba diferentes materiales. Al comentar su obra, la también pintora Aída Ibarra señaló: "Nada banal hay en ella; estas composiciones no tienen huecos ni espacios mal ocupados. Como siempre, su inspiración es libre, sin reglas que seguir. He constatado que no es obstinada en sus experiencias. Dije ya que es un espíritu de muchos caminos y por ellos anda".

Fotografía de encuadre vertical que muestra una composición equilibrada, en la que se aprecia al centro de la toma, la figura de una mujer de pie vista de perfil. Ésta, erguida sobre una superficie arenosa y con ambas manos hacia atrás, se observa serena dirigiendo su mirada hacia la izquierda, contemplando su horizonte. La dama viste camisa blanca, falda negra y zapatos negros; prendas que caracterizaban la manera de vestir de la mujer dominicana en esa época. Debido a la perspectiva y manejo del ángulo, las formas nubosas visibles detrás de la figura enriquecen la composición, activando el espacio. La obra ha sido donada por el propio artista, Max Pou.

Dato Curioso:

Max Pou se inició en la fotografía a los 24 años (1949), el mismo año en que fue tomada esta imagen. Fue de los pioneros en dirección y producción de programas televisivos. Igualmente, de los primeros en producir videos, spots  publicitarios y documentales sobre situaciones políticas, necesidades sociales y promoción turística. En 1952 participó en el programa inaugural de la televisión dominicana. Se le considera como un maestro del blanco y negro y de la foto teatral, además de uno de los mejores fotógrafos nacionales de monumentos arquitectónicos.

 

Dibujo de formato vertical y composición céntrica que deja ver una figura femenina negra y voluptuosa (Marola), quien se observa cabizbaja y sentada con las manos hacia el frente sosteniendo flores blancas encima de su regazo. Marola lleva puesto un vestido y paño blanco sobre su cabeza a la usanza campesina.

Dato curioso: La obra descrita pertenece a la vasta serie Marolas, nombre asignado por el artista a la figura femenina de color negro que representó desde la década del 70; la cual hizo asiduas apariciones en su producción artistica, algunas con intención simbólica.

Esta obra serigráfica muestra una composición armónica en tonos pasteles, dejando ver en el centro de la misma, la vista trasera de una figura masculina desnuda realizando labores de artista plástico. Esta figura de dos cabezas rodeada de serpientes, se observa de pie frente a un caballete, sosteniendo en su mano izquierda una paleta y en la derecha un pincel. En el plano izquierdo, un caballo blanco erguido posa para el sujeto antes descrito, de igual forma rodeado de serpientes rojas y azules. A extrema derecha, dos figuras desnudas de rasgos corporales ambiguos se observan de espaldas y entrelazadas, con serpientes encima. Los personajes se observan en un espacio no definido, un tanto etéreo. 

Dato Curioso: La obra descrita es una pieza editada en 1997 partiendo de una obra original del propio Suro realizada en 1942. Esta edición fue tirada en ocasión del V Salón Internacional de Dibujo, presentado por la Fundación de Arte Arawak, Inc. en el Museo de Arte Moderno de la ciudad de Santo Domingo.