Es un hecho incuestionable que el carnaval dominicano ha alcanzado ya los pantalones largos. Esto se hace evidente no sólo en la cantidad de multitudes que es capaz de convocar durante todo el mes de febrero, en distintas ciudades al mismo tiempo, para culminar en la ciudad capital con el desfile nacional que reúne cientos de miles en un desbordante ambiente de risa, alegría, creatividad popular y explosión de coloridos.

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