GÉNESIS Y TRAYECTORIA
Ámbito I - GÉNESIS

Génesis  

El ámbito que corresponde a Génesis refiere al origen o principio como puntos de inflexión. Se vincula al comienzo de un movimiento o un lenguaje, pero también al reconocimiento de las fuentes y raíces de nuestra cultura y los procesos mediante los cuales se han ido transformando desde la perspectiva de las artes visuales. De la familia etimológica de engendrar, este término plantea la sucesión, el legado, la permanencia, y como estos son visibles en la obra de artistas dominicanos de todos los tiempos. Así obras de Paul Giudicelli, Ada Balcácer y Leopoldo Pérez se interrelacionan con piezas de Chiqui Mendoza, Danilo de los Santos y Ricardo Toribio con el interés de enunciar esta dirección del arte dominicano de investigar sobre las raíces, los legados, y sobre todo plantear la continuación de las reflexiones sobre los mismos.

Paisaje con tres casas

Yoryi Morel fue un artista fundamentalmente autodidacta, aunque se atribuye el desarrollo de su estilo a algunas orientaciones que desde temprana edad le suministró el pintor santiaguero Juan Bautista Gómez y al hecho de que recibió algunas enseñanzas académicas. La prolífica obra de Morel se destaca por su carácter profundamente personal y por su orientación a la representación de la identidad nacional. El hábitat –fundamentalmente cibaeño–, las costumbres y tradiciones ocales, las labores y los personajes de su entono son los temas principales de su cuerpo de trabajo, que se desarrolla durante aproximadamente sesenta años. Morel es uno de los referentes fundamentales de la Escuela de Santiago, expresión independiente iniciada por Juan Bautista Gómez, en la que se inscriben otros creadores de esta región del país, cuyas obras presentan denominadores comunes. Su trabajo, de referencia fundamental en las artes visuales dominicanas, y el legado por su sistemática y fecunda labor docente, merecieron que el Congreso de la República Dominicana lo declarara Pintor Nacional, al conmemorarse el centenario de su natalicio. Paisaje con tres casas muestra una pintura en dos planos fundamentales: en el primero se destacan varios árboles de intenso follaje; en el segundo se observan tres viviendas típicas rurales, de madera y techo de cana. En esta obra la pincelada es corta y enérgica –acentuada por el juego de luces y sombras– y predominan los empastes y el trabajo con la materia. La gama cromática utilizada por el artista se acerca a los colores pasteles, que realzan la sutileza y delicadeza de este paisaje. El Cibao, en tanto espacio natural y social, fue para Yoryi Morel el motivo de representación por excelencia: como asunto principal en múltiples casos, o como un importante contexto ambiental en obras donde otras temáticas adquieren preponderancia. El acercamiento de Morel al paisaje cibaeño fue fruto del contacto directo y emocional con un entorno que representó intensamente.

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Publicado en Ámbito 1: Génesis