Conferencia. Pedagogía de lo reprimido

El ensayista y crítico Daniel Balderston, profesor de la Universidad de Iowa, reveló en una conferencia las relaciones entre el arte de Luis Caballero y la literatura de Silvia Molloy.

A través de una discusión de las dos novelas de la crítica y escritora Silvia Molloy (En breve cárcel, 1981, y El común olvido, 2002) y textos y cuadros del pintor colombiano Luis Caballero, Daniel Balderston impartió una conferencia en el Auditorio del Centro León donde propuso, a partir de ejemplos muy claros, tratar explícitamente las dimensiones homoeróticas de estas obras para conseguir una útil labor pedagógica. Según el profesor norteamericano, esto provocaría una definición más inclusiva del concepto de ciudadanía. “Creo en la importancia de la docencia o de la pedagogía de lo reprimido –subrayó Balderston–. Por el carácter público del aula, por el hecho de que es en los espacios públicos dedicados al debate y al diálogo intelectuales donde se define lo que se puede decir y cómo se lo puede decir. Porque sí, lo esencial es reforzar al espectador y al lector: ‘hacerlo ver y entender. Sobre todo ver’. Una fórmula donde curiosamente ver deviene sentir, entender”.

Balderston es catedrático de literatura latinoamericana en la Universidad de Iowa y actualmente preside el Instituto Internacional de Literatura Latinoamericana. Es autor de varios libros sobre Jorge Luis Borges (entre los que sobresalen Fuera de contexto y Borges, realidades y simulacros), de un libro sobre literatura homoerótica latinoamericana (El deseo, enorme cicatriz luminosa) y traductor de varios narradores latinoamericanos (Bianco, Silvina Ocampo, Ricardo Piglia, Sylvia Molloy, Caio Fernando Abreu y Juan Carlos Onetti) al inglés. Balderston también es coeditor de libros sobre sexualidades latinoamericanas, de una colección de estudios de la traducción de textos latinoamericanos y de varias enciclopedias de literatura y cultura latinoamericanas para Routledge.

El público asistente, integrado sobre todo por artistas, profesores y alumnos universitarios, dialogó con Daniel Balderston al concluir la conferencia. Las preguntas y las respuestas fueron parte del mismo diálogo que ya habían fomentado las obras de Molloy y Caballero, por eso el profesor universitario insistió en que el aula es un espacio para enseñar las libertades y las responsabilidades cívicas del individuo. “Aprovechemos la inmensa creatividad de los artistas y escritores de este continente –apuntó– para enseñar a través de ellos. Convirtamos sus obras en una fuente de inspiración en el aula. Formemos alumnos reflexivos, promotores de una sociedad tolerante, donde la diversidad sea la clave de su desarrollo”.

CV