Opinión. La Cuaresma

Las brisas de esta época producen el ambiente ideal para empinar chichiguas, cajones y capuchines desde casi cualquier lugar. Niños, jóvenes y adultos fabrican estos cometas con todo tipo de materiales locales y usando técnicas que se transmiten de generación.

La Cuaresma está constituida por los cuarenta días del calendario cristiano que se dedican a la reflexión, abstinencia y recogimiento para obtener el perdón, la reconciliación fraterna y la alegría que trae la resurrección de Cristo. Comienza el llamado Miércoles de Ceniza y termina el Domingo de Ramos, día en el que se inicia la Semana Santa. La actual Cuaresma se ha iniciado el 9 de febrero y habrá de terminar el 20 de marzo.

En República Dominicana, el tiempo de Cuaresma se asocia a costumbres y tradiciones culturales que provienen desde la época colonial. En casi todos los hogares dominicanos se prepara uno de los platos más originales de la cocina criolla: las habichuelas (frijoles) con dulce acompañados de galletitas, casabe o víveres como la batata, dependiendo de la región en que se consuma. También puede servirse caliente o frío. Hasta hace poco tiempo, era muy común intercambiar porciones de este plato entre familiares y vecinos como una expresión de cortesía y convivialidad. Como la Cuaresma sugiere practicar ayuno y abstinencia, muchos dominicanos dedican los miércoles y los viernes para consumir pescado, pastas, bacalao y arenque, lo cual introduce una serie de platos en la cocina local que solamente se preparan para esta época del año.

Por otro lado, la Cuaresma generalmente llega durante el cambio de estación climática: de los húmedos meses de principios de año se pasa a la estación seca por efecto de la variación en la dirección de los vientos desde el océano Atlántico. Así, los frentes fríos del Norte ceden ante la fuerza de los vientos alisios del Este-Noreste y estas brisas producen el ambiente ideal para empinar chichiguas, cajones y capuchines desde casi cualquier lugar. Niños, jóvenes y adultos fabrican estos cometas con todo tipo de materiales locales y usando técnicas que se transmiten de generación en generación. Las chichiguas del Cibao son posiblemente uno de las artesanías dominicanas más conocidos y llamativos, llenos de colores que muestran, una vez más, la creatividad y originalidad propias de nuestra identidad.

Marcio Veloz Maggiolo