Ritmos tradicionales y gastronomía local en Fiesta de San Antonio

Los hermanos Guillén vuelven a realizar la tradicional fiesta que venera a San Antonio, que desde 1904 transitan las calles y alimentan la tradición en visitantes.

Una vez más Amigos Centro León y público en general participan del Turismo cultural y visitaron Monte Plata para asistir a la Fiesta de San Antonio Negro de los Hermanos Guillén.

Durante nueve días, los alimentos y el cafecito que se ofrecen a participantes e involucrados corren por cuenta de las personas que se identifican con San Antonio Negro, llevado a la comunidad de Yamasá (Monte Plata) por Albertina Torres en 1880 desde la provincia Montecristi.

Las celebraciones que cierran el segundo domingo de junio evidencian la diversidad cultural de las raíces dominicanas y su trascendencia. Bajo cronogramas y protocolos para cumplir, miembros de la cuarta generación familiar de los Guillén mantienen viva una de las manifestaciones culturales y religiosas más llamativas y autóctonas de nuestra nación.

En este 2014, la histórica fiesta cumple 110 años de realización bajo las sombras de la gran enramada del patio-taller de los hermanos Ramón, Manuel, Jesús y Esteban Guillén, cuyos segundos nombres son otra muestra de devoción al santo negro. Haciendo más especial esta excursión que partió con un grupo desde el parqueo del Centro León a tempranas horas de la mañana.

La antesala al noveno día de culto se caracteriza por rezos y la degustación de alimentos, hechos con sazón local, que se encuentran entre las ofrendas presentadas por los devotos a San Antonio Negro. El tan esperado domingo, inicia con el desfile del rey y la reina de las Fiestas de San Antonio Negro de los Hermanos Guillén desde la comunidad hasta la Iglesia de Yamasá, donde se cumple con una eucaristía. Los participantes de la excursión junto a esta institución cultural participaron de todo este proceso y algunos por primera vez conocieron esta tradición dominicana.

Pasado el rito religioso, se regresa a la ermita colocada en el taller de alfarería taína en casa de los Guillén en una procesión, donde el santo es acompañado por la muchedumbre que canta y toca instrumentos musicales vestidos de blanco.

“Esta es una familia tradicional, que lleva la manifestación de San Antonio. Quizás no era tan amplia (la fiesta) como es ahora, porque no eran tan conocidos, las personas que hacían la fiesta, pero los cuatro hermanos Guillén hemos sido reconocidos por el arte taíno y nuestros seguidores se han enterado del segundo día de junio“, explica Manuel Antonio Guillén Polanco, el segundo de los hermanos.

Palo arriba, Palo abajo, Merengue y Calunga suena al unísono por cada esquina del patio-taller. Más de seis grupos musicales tocan “casi sin parar” en un pasadía familiar donde la comunidad, grandes y pequeños, disfrutan de una fiesta intensa, cargada de religiosidad e idiosincrasia dominicana.