Jaime Colson nació en Puerto Plata y se considera una figura trascendente del arte nacional. Viajó a Europa en 1920. Luego de una formación fundamentalmente parisina, regresó al país en 1950 para convertirse en un influyente y polémico maestro nacional con muchos adeptos. Antes había residido en España, Francia y México (1920-1950). Su obra, en gran medida definida por preocupaciones humanistas, transita por senderos que abarcan diferentes vías expresivas, desde la figuración académica y el cubismo, hasta el denominado neo-humanismo colsoniano. La figura humana adopta un papel protagónico en toda la obra de este artista, a través de un neoclasicismo que a decir de Manuel Rueda1 es en él un neohumanismo, que propone un discurso teórico diferente del abanderado por la Academia, inclinándose a modelos más humanos en cuanto al marco referencial. Colson es también un paradigma del vínculo e integración de artistas de América con las vanguardias europeas. Es evidente, a través de buena parte del corpus de trabajo de este creador, la presencia de tendencias espaciales surrealistas, vertientes cubistas y del neoclasicismo. En Colson estos atrevimientos de resemantización de una forma de hacer constituían una actitud plenamente estética de adhesión a una vanguardia que reinterpretaba y modificaba a su antojo. Igualmente, sus sujetos, hombres

o mujeres de pueblo, campesinos y trabajadores, componen el centro de referencia de este artista como entes protagónicos. Colson traza un discurso estético que, a su vuelta a la República Dominicana, se va a poblar de referencias a su pueblo y su gente. Muchacho con gorra roja pertenece a este momento de encuentro con su tierra y sus caracteres. Un busto de un joven común se enfrenta al espectador como sujeto protagonista. Su gorra roja, indicativa de una manera de vestir, y quizás de una filiación deportiva definida, es paradigma de una juventud, de una forma de existir e interactuar con el medio nacional.

El artista alemán George Hausdorf llegó a la República Dominicana en 1939, huyendo de las persecuciones de la Segunda Guerra Mundial. Hausdorf, un pintor con gran dominio técnico academicista, se sintió muy impactado por la nueva realidad a la que se enfrentó en el país e inició un proceso de investigación y recorrido por todo el territorio. Algunos especialistas entienden estas exploraciones como intentos casi de orden sociológico o taxonómico, debido a que el artista se dedicó a analizar los tipos y caracteres nacionales más comunes. Estos fueron su vía para la representación de los nuevos entornos y personajes que iba descubriendo. Los paisajes dominicanos, pero más aún las formas de vida, constituyeron elementos esenciales para este creador, quien mantuvo sus recursos y técnicas europeos y los aplicó a esta nueva realidad. El grabado Marchantes fue realizado en la técnica de aguafuerte y representa una escena donde tres vendedores ambulantes conversan. El artista dispone este núcleo de personas que socializan en un escenario que remeda la zona colonial de Santo Domingo. En otro grabado de la misma serie, Paisaje con palmeras y campesinos, Hausdorf representa el espacio desde el punto de vista de la exuberancia y la extensión de los paisajes rurales. Muestra, en perspectiva, un camino con unos campesinos cabalgando, flanqueados por palmeras y vegetación. Una vez más reformula, desde las técnicas academicistas europeas, la experiencia del paisaje y la gente dominicanos.

José Vela Zanetti nació en Burgos, España, en 1913, y murió en esa misma ciudad en 1999. Comenzó su formación artística en León, orientado por Manuel Bartolomé Cossío, y fue discípulo particular de José Ramón Zaragoza en Madrid. La Guerra Civil supuso un cambio radical en la vida del pintor. Su padre fue fusilado en 1936, y Vela Zanetti se identificó desde el primer momento con quienes defendían el arte al servicio de la revolución política. Ese mismo año se exilió en Santo

Domingo donde, junto a otros emigrantes, integra el primer cuerpo de profesores de la Escuela Nacional de Bellas Artes, de la que fue Director en 1949. Este artista es uno de los máximos exponentes de la pintura española moderna y uno de los precursores de esa modernidad en el arte dominicano .La obra Sin título data de 1958 y es característica de la teatralidad, monumentalidad y síntesis narrativa de la producción artística de José Vela Zanetti. Esta pintura formó parte de un políptico de cuatro piezas que en sus inicios estuvo instalado en Moca, en el Bar Maritza, centro de entretenimiento que se encontraba anexo al Teatro Maritza, propiedad de Rafael Perdomo Michel. Esta serie de obras hacía alusión, en su conjunto, a las artes (literatura, teatro, música) y al trópico que le servía de escenario. En esta pieza, Vela Zanetti muestra con verdadera maestría algunas de las características que eran usuales en su obra: la eficacia del uso del color, la balanceada estructura de las formas, de los planos y volúmenes, los personajes de contundente solidez, y el simbolismo que propone a partir de la confluencia de estos elementos. El fragmento de la poesía Trópico suelto (1942) de Manuel del Cabral, que aparece en el extremo inferior derecho, evoca la afinidad a esa confluencia de herencias culturales y tradiciones que el autor encontró en República Dominicana. Así como la llamada poesía negra tuvo en Manuel del Cabral una de sus voces más significativas, la obra de Vela Zanetti y, más específicamente, esta pintura, establece un diálogo poderoso con las cuestiones de la negritud, la identidad, la hibridez cultural, la tierra y el paisaje como su escenario.

La extensa producción artística de Ramón Oviedo es reflejo de profundos y productivos desdoblamientos discursivos, donde el hombre, comprometido social e ideológicamente, dialoga con el productor de formas y lenguajes artísticos. Este artista cardinal para la historia del arte dominicano cuenta con una gran herencia estética de las vanguardias artísticas, modificada por la constante búsqueda de diferentes formas de expresión que se acoplen a los cuestionamientos de su ser social y sus necesidades comunicativas personales. La mayor parte de la obra de Oviedo se enfoca en temáticas sociales. El pueblo dominicano, el humanismo insular y la pobreza son parte de su repertorio. Levántate Lázaro es una pintura de lenguaje expresionista, caracterizada por el dibujo acentuado y sus gamas en blanco y azules. La composición, trazada en cuadrantes horizontales, está compuesta por tres figuras humanas superpuestas y una cuarta acostada. La figura central expresa la crucifixión y todos los personajes poseen desproporciones anatómicas y rasgos exagerados. Esta obra remite a temarios sobre la redención y la liberación de un pueblo económicamente depredado y sumergido en una convulsa situación política y social.

 

Publicado en Ámbito 5: Ruptura

Vicente Pimentel nació en Santo Domingo en 1947. Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes de esa misma ciudad y en la Ecole d’Art et Architecture en Francia, país donde vive y trabaja en la actualidad. Pimentel confiere al dibujo un lugar prominente en su ejercicio plástico, consiguiendo la excelencia en esa práctica artística. Sus preocupaciones conceptuales se han dirigido a “universalizar todas las vivencias dominicanas a través de conceptos que expresa con su arte”. Su obra La vanguardia presenta un busto de mujer de gran dinamismo y movimiento, donde se muestra ese dominio técnico. La vanguardia, representada por el autor en la imagen de una mujer joven y exuberante, establece un paralelismo entre su propia visión del futuro y las nuevas formas de pensamiento social. Pimentel, artista que produce una obra repleta de referentes subjetivos y poéticos, establece en sus dibujos una búsqueda constante en la relación figura signo. De ahí que esta pieza, de una precisión y delicadeza de dibujo conmovedora, refleja su interés por establecer las relaciones conceptuales entre la imagen y su poética de titulación.

 

Publicado en Ámbito 5: Ruptura

Asdrúbal Domínguez fue artista de un profundo y dinámico compromiso social. Participó de forma activa en la Guerra de Abril de 1965 y formó parte de su Frente Cultural, desde donde defendió los derechos del pueblo dominicano. Esto hizo que Domínguez acentuara su compromiso con los asuntos sociales y, a partir de la intervención militar norteamericana de ese mismo año, se mostró decididamente combativo con su obra. Los elementos de la dominicanidad contribuyeron a reafirmar ese mensaje de soberanía que patentizaba en cada una de sus obras. Pájaros muertos sobre azotea está ejecutada en un soporte rectangular, con un cromatismo de gran impacto, donde predominan amarillo, azul, negro y rojo. El autor ofrece una composición de esquemas geométricos, cuyas formas representan el dramatismo de las aves muertas en una azotea. Esta es una obra excepcional en la trayectoria artística de Domínguez, sin dudas un importante icono de la pintura expresionista de la década del sesenta en la República Dominicana.

Publicado en Ámbito 4: Reflexión

Iván Tovar nació en San Francisco de Macorís. En 1963 llegó a París, ciudad en la que residió por unos 20 años. Los críticos inscriben su pintura en el nuevo surrealismo, si bien sus composiciones despliegan un mundo simbólico extremadamente personal. El tercer escalón es un dibujo representativo de un cambio de orientación surrealista del autor, caracterizado por una poética llena de pulcritud en la factura y de sugerencias ambiguas. La obra se presenta en un soporte horizontal dividido por dos planos. En el primero, a la derecha, se visualiza una escalinata de tres peldaños. En el segundo un elemento orgánico, puntilloso y sensual, hace equilibrio con sus formas geométricas y con el cubo que, elevado, se expande por encima de los escalones. El trabajo del dibujo, pulido y de una gran nitidez, propone una escena metafísica en la que se explora la espacialidad. Así mismo, el autor alude a una escalera imposible, que confunde al espectador por su propia situación, creando los enigmas visuales que dan a su obra un sello inconfundible.

Publicado en Ámbito 5: Ruptura

Domingo Liz nació en Santo Domingo en 1931. Es escultor, pintor y dibujante. Se graduó en 1949 en la Escuela Nacional de Bellas Artes y recibió especial orientación del escultor Manolo Pascual. De 1950 a 1953 hizo estudios de posgrado en pintura con Jaime Colson. En 1968 fue miembro fundador del grupo Proyecta. Presentó su primera exposición individual en 1971, en la entonces Galería de Arte Moderno, hoy Museo de Arte Moderno de Santo Domingo. Liz es uno de los creadores dominicanos indispensables a la hora de evaluar crítica y reflexivamente la historia del arte nacional. Su papel como artista multidisciplinario, provocador de rupturas y profundamente coherente en su producción, se suma a la importancia de su rol renovador y a su posición como maestro de generaciones. Sus investigaciones con los materiales escultóricos lo guiaron por el sendero de búsqueda de la abstracción, en una intención por liberarse de las marcadas referencias de sus maestros. Así, desarrolló una obra de gran síntesis y economía de medios, hurgando en las posibilidades de los materiales (fundamentalmente metal y madera) y dedicando especial atención a la indagación en lo formalmente orgánico.

Su talla Origen es un claro ejemplo de este camino artístico. Una talla de una sola pieza de madera hace referencia a la organicidad de un útero o una vaina vegetal, alusión remedada en el título de la obra. Esta escultura, fundamentalmente abstracta debido a que Liz se plantea ante todo la reconfiguración de formas esenciales, remite al origen del hombre y la naturaleza.

 

Publicado en Ámbito 3: Trayectoria

Gaspar Mario Cruz nació en San Francisco de Macorís. Realizó estudios de escultura en la Escuela Nacional de Bellas Artes, con los maestros Manolo Pascual y Juan Cristóbal. Su producción artística se inició con el trabajo de santos y figuras religiosas. Fue miembro fundador del Grupo Proyecta, conformado en 1968. La escultura tallada en madera es una de las expresiones en las que se destacó este artista, quien desarrolló un lenguaje particular, lleno de referencias a las culturas dominicana y caribeña. Cultivó también la pintura y el dibujo que, junto a su obra escultórica, están cargados de elementos propios del sincretismo afro-caribeño. Su obra hace énfasis en elementos de la mitología y de la realidad histórica y social. Esta escultura se encuentra tallada verticalmente y posee un interés figurativo y narrativo. Gaspar Mario Cruz nos ofrece el tema de un grupo humano. Los personajes, situados en diferentes posiciones, conforman un colectivo familiar. Por una parte, se distingue una pareja desnuda: la mujer con las manos en la cabeza y el hombre tocando una flauta. En otra zona, una segunda mujer carga objetos. Lateralmente y al pie de la base, aparece un rostro o máscara con caracteres africanos, los que también se proyectan en las demás figuras. Familia es una escultura de formas cilíndricas y orgánicas, características que identifican la obra de este artista.

 

Publicado en Ámbito 1: Génesis

Leopoldo Pérez (Lepe) pertenece como artista a la generación de la década del sesenta. De ahí que su obra estuviera fuertemente marcada por las problemáticas del momento en que le correspondió trabajar como artista.

En Almuerzo de obreros se manifiesta el lenguaje artístico de Lepe. En esta pintura el autor se aleja de la representación naturalista y consigue plasmar de modo fragmentado y delineado sus personajes, logrando intensificar las imágenes de la realidad. Igualmente, presenta el contexto donde se encuentran ubicadas las figuras, ruinoso y decadente, definido expresivamente por líneas que parecen aludir a una construcción. Esta es una obra de composición vertical, realizada a partir de combinaciones de amarillo, blanco, gris y negro. En el primer plano aparecen dos hombres semidesnudos, sentados y comiendo; detrás, otros tres hombres huesudos, parcialmente representados. Gruesas líneas y formas esquemáticas que se reiteran acentúan el patetismo expresionista de la escena. Leopoldo Pérez (Lepe) es parte de los muchos artistas que reaccionaron a la realidad social y encontraron a partir del arte respuestas para el momento en que les tocó vivir.

Publicado en Ámbito 4: Reflexión

Paul Giudicelli, artista de San Pedro de Macorís, desarrolló una obra centrada en la preocupación por investigar sus raíces. Estudió con gran interés la cultura taína y los rasgos de la cultura africana en la República Dominicana. También experimentó con materiales y colores para enriquecer sus pinturas, por lo que realizó una serie de investigaciones sobre la materia como medio expresivo artístico. En el cuerpo de trabajo de Paul Giudicelli se articula una expresión que, además de formular claves de la modernidad dominicana, expresa y reconstruye una identidad desde los remanentes de las culturas taína y afro-caribeña. En Brujo disfrazado de pájaro, Giudicelli ofrece una síntesis de diversos lenguajes, primando la abstracción geométrica en la interpretación del sujeto (el brujo), que es al mismo tiempo hechicero y pájaro, y recrea en su esquematismo elementos de la pictografía taína. Igualmente, los componentes afro-caribeños, relacionados con la cultura negra de los bateyes azucareros a la que estuvo expuesto el autor desde muy joven, son visibles en los elementos compositivos de la pieza, que se estructura en un conjunto de planos angulares sin perspectiva espacial. Esas referencias tienen en su obra una presencia testimonial y un carácter modélico, por la articulación desde la modernidad de diversos lenguajes y referencias aborígenes. Brujo disfrazado de pájaro, primer Premio de Pintura del Concurso en 1964, es una pieza paradigmática de la Colección Eduardo León Jimenes de Artes Visuales.

 

Publicado en Ámbito 1: Génesis

Yoryi Morel fue un artista fundamentalmente autodidacta, aunque se atribuye el desarrollo de su estilo a algunas orientaciones que desde temprana edad le suministró el pintor santiaguero Juan Bautista Gómez y al hecho de que recibió algunas enseñanzas académicas. La prolífica obra de Morel se destaca por su carácter profundamente personal y por su orientación a la representación de la identidad nacional. El hábitat –fundamentalmente cibaeño–, las costumbres y tradiciones ocales, las labores y los personajes de su entono son los temas principales de su cuerpo de trabajo, que se desarrolla durante aproximadamente sesenta años. Morel es uno de los referentes fundamentales de la Escuela de Santiago, expresión independiente iniciada por Juan Bautista Gómez, en la que se inscriben otros creadores de esta región del país, cuyas obras presentan denominadores comunes. Su trabajo, de referencia fundamental en las artes visuales dominicanas, y el legado por su sistemática y fecunda labor docente, merecieron que el Congreso de la República Dominicana lo declarara Pintor Nacional, al conmemorarse el centenario de su natalicio. Paisaje con tres casas muestra una pintura en dos planos fundamentales: en el primero se destacan varios árboles de intenso follaje; en el segundo se observan tres viviendas típicas rurales, de madera y techo de cana. En esta obra la pincelada es corta y enérgica –acentuada por el juego de luces y sombras– y predominan los empastes y el trabajo con la materia. La gama cromática utilizada por el artista se acerca a los colores pasteles, que realzan la sutileza y delicadeza de este paisaje. El Cibao, en tanto espacio natural y social, fue para Yoryi Morel el motivo de representación por excelencia: como asunto principal en múltiples casos, o como un importante contexto ambiental en obras donde otras temáticas adquieren preponderancia. El acercamiento de Morel al paisaje cibaeño fue fruto del contacto directo y emocional con un entorno que representó intensamente.

Publicado en Ámbito 1: Génesis

Las obras más representativas de la Colección Eduardo León Jimenes de Artes Visuales se exhiben de manera permanente en el Centro León, bajo el título de Génesis y trayectoria. 

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