Leopoldo Pérez (Lepe) nació en Santo Domingo en 1937. Fue profesor titular de la Escuela Nacional de Bellas Artes y de la Escuela de Arte de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Es un artista que tanto desde el ejercicio artístico como en el magisterio estableció un lenguaje muy particular. Esta obra, Jauría devorando un toro, es una pintura de composición horizontal, de cálidos tonos y un formalismo casi abstracto. Aparecen una serie de planos y líneas verticales rítmicamente crecientes de derecha a izquierda (arcos concéntricos verticales a manera de ondas), interpuestas de esquemas curvos que concentran drama, dinamismo y acción.

La escena recrea un toro yaciente devorado por una jauría de lobos cuyas cabezas y mordidas están semivisibles. Lepe, un artista comprometido con las causas y angustias de su pueblo presenta en la mayoría de sus producciones plásticas su entorno, realidad y cultura. Esta obra de L. Pérez obtuvo premio en el II Concurso de Arte Eduardo León Jimenes llevado a cabo en 1966.

Domingo Liz, quien fue escultor, pintor y dibujante, se graduó en la Escuela Nacional de Bellas Artes y recibió especial orientación del escultor Manolo Pascual. De 1950 a 1953 estudió pintura con Jaime Colson. En 1968 fue miembro fundador del grupo Proyecta. Presentó su primera exposición individual en 1971, en la entonces Galería Nacional de Arte Moderno, hoy nombrado Museo de Arte Moderno de Santo Domingo.

Liz fue uno de los creadores dominicanos de referencia indispensable a la hora de evaluar la historia del arte nacional desde una perspectiva crítica y reflexiva. Su papel como artista multidisciplinario, provocador de rupturas y profundamente coherente en su producción, se suma a la importancia de su rol renovador y a su posición como maestro de generaciones. 

Origen No. 2 es una escultura de madera tallada conformada por tres estructuras de diferentes tamaños, dos de las cuales se conjugan en la concavidad de la mayor y crean un ritmo alterno no simétrico. Con tratamiento de hendiduras y relieves interna y externamente, produce la sensación de representar caparazones reunidos, germinación o larvas en un diálogo de encuentro. 

En el II Concurso de Arte Eduardo León Jimenes, los únicos premios otorgados en la categoría de escultura correspondieron a Domingo Liz por su Origen y Origen No. 2, obras en las que, a juicio de Manuel Valldeperes, se "plantea la escultura como un problema de volúmenes en el espacio considerado éste como volumen también. Escultura por dentro y por fuera en que el artista se complace en vencer la resistencia de la materia, a la que infunde nuevo aliento vital, conquistando los espacios interiores (…) al mismo tiempo que jerarquiza los exteriores" (sic), citado en el tomo cinco del libro Memoria de la Pintura Dominicana, escrito por Danilo De Los Santos.

Domingo Liz nació en 1931 en Santo Domingo y falleció en la capital dominicana en 2013.

Vicente Pimentel estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Santo Domingo, República Dominicana, entre 1963 y 1968. Posteriormente fue profesor desde 1969 hasta 1971. En 1972 inició estudios en la Ecole d’Art et Archicture de Marsella, Francia y en 1974 retornó a Santo Domingo, época en que laboró como profesor de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, y retomó la enseñanza en la Escuela Nacional de Bellas Artes.

En 1976 se radica definitivamente en París, Francia, donde reside y trabaja actualmente, en pleno desarrollado de una intensa y fructífera carrera artística.

Desde sus primeras obras, V. Pimentel ha dedicado un lugar prominente al dibujo en su ejercicio plástico, hasta conseguir la excelencia artística en esa práctica. Sus preocupaciones conceptuales se han dirigido a “universalizar todas las vivencias dominicanas, a través de su arte”, cita el libro Colección Eduardo León Jimenes de Artes Visuales: Estructura, Contenido, Proyección, Trascendencia.

El dibujo La fuga, en el que aparecen las imágenes de una mujer y un niño en el centro de la composición, es de carácter monocromático. Las figuras aparecen delineadas con el singular trazo de Pimentel. En la escena representada se percibe al niño en el momento que trata de soltarse de la mano materna. Casi toda su producción de dibujos de ese entonces se caracteriza por ser monocroma y porque sus personajes aparecen definidos por manchas de color y líneas onduladas y nerviosas. 

De acuerdo a lo citado por el artista y crítico Danilo De Los Santos, V. Pimentel "comienza a tener el reconocimiento por sus cualidades de dibujante a partir de este concurso, (II Concurso de Arte Eduardo León Jimenes), en el que aporta un buen trabajo titulado La fuga, de violentas contorsiones de la línea y de una simple sugerencia de los rasgos humanos vistos como angustias y tormentos". 

Pimentel es un artista que produce una obra repleta de referentes subjetivos y poéticos, que establece una búsqueda constante en la relación figura-signo en sus dibujos. De ahí que esta pieza, de una precisión y delicadeza de dibujo conmovedora, refleja su interés por establecer las relaciones conceptuales entre la imagen y su poética de titulación.

V. Pimentel ha sido un asiduo participante en los Concursos de Arte Eduardo León Jimenes, en los que ha obtenido premios, como el caso de los certámenes: II en 1966, IV llevado a cabo en 1968, V en 1969 y VI que fue realizado en 1970. También ha participado en un sinnúmero de exposiciones individuales y colectivas en el ámbito internacional, con notables y reiterados éxitos.

Otros datos sobre el artista y su obra: 

Sobre Vicente Pimentel, Danilo De Los Santos prosigue: “En efecto, ubicado en Francia, en donde recodifica su pulso expresionista, paulatinamente llega a un notable discurso en el cual la abstracción no excluye el fuerte vigor de un movimiento diestro, conduciéndose hacia el estado de la interioridad”.

Estimado por su capacidad y dotación creativa, Marcio Veloz Maggiolo escribe: “Cuando Vicente Pimentel mostró ser un pintor de calidad enorme, nuestra María Ugarte le hizo en el Caribe un reportaje alentador”. El taller estaba en el patio de su casa, en donde todavía tiene parte de sus obras dominicanas y viven algunos familiares. Siendo un pintor figurativo, Vicente Pimentel ha triunfado en Europa debido a las nuevas expresiones de su pintura, en la que el mundo interior del artista se refleja en colores y formas, que lindan con un territorio que pudiéramos considerar esotérico. 

Fabrica sus propios colores y el uso de la tierra como materia prima, recogida en los más diversos lugares, caracteriza una pintura en donde la opacidad puede ser luminosa. Sus primeras obras en Santo Domingo revelan a un notable dibujante pero sus obras francesas revelan espacios y tiempos que se mueven dentro del lienzo. Cientos de dibujos, telas de tamaños heróicos concentran una obra tan impresionante como poco conocida por los dominicanos. Cada huella de sus pictogramas conserva un residuo de carisma prehistórico. 

Los lienzos y papeles tienen una especie de sabor geológico porque acercan al admirador a un universo profundamente térreo, en el que existen interesantes estratos cargados de sueños. Sin duda en la obra de Vicente Pimentel se revelan los espacios de la infancia. Su serie de trazos gruesos, con apenas dos o tres coloraciones que se aúnan, producen un movimiento formal que oscila entre cromatismos que son propios y únicos de su paleta.

Veloz Maggiolo considera a Pimentel un "maestro de los espacios, un telúrico, porque la tierra es su materia prima; ha podido hacer con lo terrenal un espacio que supera lo europeo. Para nosotros no es un pintor europeo, su obra manifiesta un sabor tropical que revela un alma quemada por los soles del Caribe. La obra de Pimentel debe enorgullecernos. Es el único dominicano en el Museo de Arte Moderno de París (…)". Vicente Pimentel es parte de un grupo de dominicanos que han puesto en alto la plástica nacional. 

V. Pimentel asume una larga ausencia del país nativo, la cual sobrepasa los veinte años, incluso sin exponer. No obstante, las informaciones sobre sus logros y trayectoria fluyen de sus contactos permanentes con María Ugarte o vía los críticos que le contactan en su taller parisino, que están al tanto de sus exposiciones internacionales como ocurre con Delia Blanco, amiga y comentadora de los asuntos del artista. Refiriéndose al mismo, ella anota que su plástica evoca "un reino de antropología pictural", ya que sus obras sugieren todas las señales y los enigmas encontrados en las grutas de Altamira, de Poncevaux, del Perche. Pero aquí no se queda la sugerencia de Pimentel: La abstracción expresionista que abarca, arrastra un lenguaje poético, indisociable del mismo lenguaje pictural, cumbre de las elevadas sensaciones envueltas en el asombro. Pimentel está ocupando hoy día un espacio muy personal dentro de la pintura abstracta y es que justamente en su obra, lo abstracto no significa la nada porque contiene una fuerza expresionista sin límite. 

Vicente Pimentel es un pintor de lo espiritual o interiorizado, en cuanto busca y consigue mostrar como el pensamiento entra en el interior de la tierra precisamente procesando esa materia. Elemento y conjugación permiten que su obra sea caracterizada con una pintura tachista con trayectoria informalista, basada en las emociones de sus vivencias personales. Esta es la opinión de Gía Caro, quien agrega que es una obra llena de sensibilidad y emoción, llevada hasta un punto de abstracción característica. También expresa un idioma personal con la tierra su material o medio preferido. Muchas veces su pintura es una documentación de su estancia en algún lugar, como en el caso de "Memoria de Tolblac" y también "Memoria de Detroit", series trabajadas en diferentes años, incluso sin exponer.

Las informaciones presentadas en esta ficha fueron extraídas del libro Colección Eduardo León Jimenes: Estructura, Contenido, Proyección, Trascendencia.

Las citas directas utilizadas están integradas en la obra Memoria de la pintura dominicana (Tomo 5, Capítulo 4. Pág. 246 y Tomo 8. Capítulo 4. Pág. 420) de Danilo De Los Santos. 

El programa que une los esfuerzos de FIRST y LEGO pretende fomentar el desarrollo de iniciativas puntuales mediante la educación en ciencias y tecnología. 

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Intención gráfica es un dibujo trabajado con gamas grises y sepias en variadas tonalidades. Ofrece una composición de masas sobre tenues planos verticales. Abstracto y surrealista al mismo tiempo, presenta representaciones orgánicas en predominantes formas curvilíneas localizadas centralmente. Esta obra obtuvo el primer premio de Dibujo del II Concurso de Arte Eduardo León Jimenes en 1966.

Sobre la artista:

Ada Balcácer (Santo Domingo, 1930) ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1946. Allí recibió una sólida formación académica y fue alumna de artistas nacionales e internacionales. Durante una década después de la graduación, Ada Balcácer vivió fuera de República Dominicana. En esos años se dedicó a profundizar sobre sus estudios en arte. En 1952 formó parte del Taller Mural en la Universidad de Río Piedras, Puerto Rico. Luego se radicó en Nueva York, Estados Unidos.

En ese país realizó varios cursos: Color en la Escuela de Decoración de Interiores en 1954 y Serigrafía Textil en el Fashion Institute of Technology en 1960. En 1962 de regreso en su país natal, se enroló en movimientos culturales y de militancia política y artística: Se vinculó con los artistas del movimiento cultural Arte y Liberación, colaboró en la formación de la primera Peña Artística junto a otros artistas plásticos, realizó pinturas murales y diseñó afiches políticos con el Movimiento Renovador y fue encargada, junto a Silvano Lora, del área de artes plásticas del Frente Cultural de la Revolución de Abril.

Desde 1960, la obra de Ada Balcácer se ha estructurado en series marcadas por la elección de un tema que la artista ha asumido a partir de una intensa investigación. En la década del sesenta y hasta 1972 desarrolló Mitos y leyendas del Caribe, y dentro de esta gran serie incluyó Máscaras y carnaval (serie Robalagallina), Taticas, El Bacá, Señas, Celebraciones tradicionales y populares, y Lolas. En 1966 presentó su primera exposición individual en el Palacio de Bellas Artes de Santo Domingo. Para esa época participó en las ediciones II y III del Concurso de Arte Eduardo León Jimenes, correspondientes a los años 1966 y 1967.

En 1968, junto a compañeros de estudio y artistas de generaciones posteriores, creó el grupo Proyecta. Ese mismo año realizó estudios de Grabado en Aguafuerte en el Art Students League de Nueva York, Estados Unidos. Esta especialización le permitiría integrarse más adelantes a la Escuela Nacional de Bellas Artes como profesora de grabado. Ese mismo año asumió la dirección de la Cátedra de Dibujo en el Departamento de Arquitectura de la Universidad Autónoma de  Santo Domingo. Esta experiencia marcó el inicio de una nueva serie: Espacios participantes, que desarrolló entre 1973 y 1978. En 1972 formó parte de otro colectivo artístico, el grupo Nueva Imagen. También concursó en la Primera Bienal de Cuenca en Ecuador.

De 1979 a 1985 desarrolló su tercera serie: Palmira. Como parte de esta serie creó dos murales: La palma transparente en el Tourist Information Center de  Nueva York, Estados Unidos; y Palmira en la oficina principal de Citibank en Santo Domingo, República Dominicana; esta última resultó ganadora del concurso Un mural para el Citibank, convocado por esta empresa en el año 1983.

Entre 1986 y 2000 Ada Balcácer realizó su serie Ensayos de luz tropical. Sobre esta serie presentó once exposiciones individuales y realizó dos murales: Sinfonía de luz y Paisaje tropical. A partir del año 2001, desarrolla la serie Nymphea. En 2009 comienza la serie Subtropical, con la que vive y reinterpreta nuevas experiencias y las incorpora a un discurso visual marcado por lo urbano y el acontecer mundial. La artista lleva a cabo una nueva manera de pintar, caracterizada por la apropiación de nuevos materiales, la sistematización y el uso de pigmentos en polvo que esparce sobre las superficies.

Desde el 17 de noviembre de 2001 hasta el 12 de febrero de 2012, el Centro León presentó la exposición Alas y raíces. La muestra estaba compuesta por sesenta y tres obras que comprendían, hasta el momento, piezas de los periodos más significativos de esta insigne creadora dominicana. 

El concurso enmarcado dentro del programa Mi barrio está en Navidad beneficia a los barrios ganadores con un concierto bailable durante los días 15, 16 y 17 de diciembre. 

Publicado en 2014

En el marco de la celebración de la Noche Larga de los Museos, hoy sábado 13 de diciembre de 2014, el Centro León invita a todos sus visitantes y seguidores a participar en el concurso Mi momento favorito en el Centro León.

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El congreso dedicado al patrimonio inmaterial danzario y folclórico fue llevado a cabo durante los días 12, 13 y 14 de abril de 2013 en el Centro León y Gran Teatro del Cibao. 

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El mural promueve el consumo responsable y el cuidado del medioambiente.

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El libro Identidad y desconstrucción simbólica de la nacionalidad dominicana: Balaguer, la prensa y la cuestión haitiana fue presentado en la feria del libro 2014 de Ágora Mall. 

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Luis Félix Gontier (Burdeos, Francia, 1941) es un artista dominicano ampliamente reconocido por su trabajo pictórico, así como en el área del grabado y la serigrafía. Alumno y seguidor de Paul Giudicelli, en sus inicios trasladó el sentido abstracto de la organicidad a sus obras pictóricas.

Esta obra, Mujer grávida, es una pintura realizada en formato vertical, con tonos en amarillo, marrón y rojo. La conjunción de formas orgánicas compone a simple vista una figura antropomorfa cuyas masas redondas -senos, vientre y piernas- evidencian un cuerpo femenino. Detrás de la figura, un cuadrante de líneas negras gruesas, centralizadas, divide el fondo que está matizado por tonos sepias y ocres.

Mujer grávida de L. F. Gontier fue con la obra con la que este autor participó en el II Concurso de Arte Eduardo León Jimenes en 1966, certamen en el que resultó premiada.

El documental fue proyectado por primera vez en el país en el octavo Festival de Cine Global Dominicano, treinta y nueve años después de su producción. 

Publicado en 2014

Fernando Peña Defilló (Santo Domingo, 1928) ingresa a la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1949. En 1951 se traslada a España y se inscribe de manera temporal en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, Madrid.

Para 1952 pasa a formar parte del Estudio-Taller de Daniel Vázquez Díaz. Allí coincide con los artistas españoles Rafael Conogar y Cristino de Vera y en 1953 presenta su primera muestra individual en la Galería Abril, además de participar en la exposición Homenaje a Velázquez en el Museo de Arte Moderno, ambos en Madrid, España. 

En el IV Concurso de Arte Eduardo León Jimenes, correspondiente a 1968, el crítico Rafael Squirru participó como uno de los miembros del jurado, y en ese entonces conoció las obras Principio (mixta / tela, 1966) y Contrapunto (mixta / tela, 1967), de la autoría de F. Peña Defilló, que fueron galardonadas y preservadas en la entonces incipiente colección empresarial.

Respecto a la obra de 1966, Squirru comentó que en la obra Principio su autor demuestra "que es un artista dotado de gran sensibilidad para el color y el gusto por la materia. Estos son en realidad, los dos únicos elementos de que se vale para reconstruir la ilusión primigenia de la naturaleza, eliminando toda referencia directa al drama cósmico. El orden aparente es lo que importa en su obra”.

La obra Principio fue premiada en el II Concurso de Arte Eduardo León Jimenes llevado a cabo en 1966.

Fragmentos indirectos extraídos del ensayo La dialéctica de la universalidad antillana escrito por Danilo de los Santos y de la cronología de Fernando Peña Defilló citados en las páginas 98 y 158, respectivamente, dentro del catálogo Fernando Peña Defilló: El eterno retorno, editado a propósito de la exposición homónima realizada en el Centro León entre 05 de noviembre de 2009 y el 07 de febrero de 2010.