Con dos piezas únicas del arte precolombino, el Centro León participó en la muestra que conmemoró en Valladolid, España, los quinientos años del reinado de la monarca española.

Con motivo de cumplirse los quinientos años de la muerte de Isabel la Católica (1504), se celebró en Valladolid, del 26 de febrero al 30 de mayo, la exposición Isabel la Católica, La magnificencia de un reinado. Organizada por La Junta de Castilla y León, la Fundación Santander y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, la muestra contó con préstamos de numerosos museos de todo el mundo. Debido a que durante el reinado de Isabel La Católica se inició el proceso de colonización, los organizadores del evento dedicaron un importante espacio de la exposición al arte de los pobladores indígenas del período precolombino. El Centro León, fruto de su rico fondo patrimonial sobre los primeros pobladores de La Española, fue invitado a participar. En la entrevista que reproducimos a continuación, Marcio Veloz Maggiolo, curador en jefe de antropología del Centro León, abunda sobre la exposición y sobre la participación del Centro León en la misma.

¿Qué se pretendió con Isabel la Católica, La magnificencia de un reinado? ¿En qué consistió la participación del Centro León?
Dado que en la época del reinado de Isabela Católica se conquista a las Antillas, se quiso reservar un parte importante de la muestra museográfica al arte antillano del período precolombino y del periodo de contacto. De estos períodos se están presentando obras antillanas procedentes de diferentes centros culturales del mundo como el Museo del Hombre de París, el Museo de la Universidad de Turín y fundamentalmente a partir de colecciones dominicanas pertenecientes a diversas instituciones dominicanas como el Centro León, que es la primera vez que realiza este tipo préstamo. También se incluyen en la exposición préstamos de la Fundación García Arévalo, del Museo del Hombre Dominicano y del Museo de Altos de Chavón. Por recomendación de la Fundación García Arévalo, un servidor fue encargado de la elaboración de las fichas técnicas para las piezas antillanas de la exhibición.

Cuando vi esta oportunidad me dirigí al director del Centro León, Rafael Emilio Yunén, con quien conversé sobre la posibilidad de enriquecer la exhibición con dos piezas excepcionales del arte taíno pertenecientes a nuestra colección patrimonial. Propusimos participar en el evento con el envío de dos piezas importantes: una hacha monolítica de grandes dimensiones y por el otro un aro de madera relacionados con el juego de la pelota indígena. Al recibir la propuesta la comisión organizadora en España, la misma se mostró sumamente entusiasta y a pesar de haberse cerrado la fecha de recepción de piezas para la exposición, decidieron aceptar estas dos piezas por su incalculable valor arqueológico. La contraparte española se encargó de formalizar, a través del aseguramiento y del transporte de las obras, la realización del préstamo.

¿Podría usted hablarnos específicamente de las dos piezas presentadas por el Centro León en esta exposición?
El aro de madera es una pieza única en el mundo. Aquí en el Centro León poseemos varios aros de piedra, pero preferimos enviar el de madera por ser la única pieza en este material y con estas especificaciones, que ha sobrevivido el pasar del tiempo. La madera, con su problema de conservación, se pierde, se pudre, le cae carcoma y no tiene la misma durabilidad que tienen los objetos no deleznables. Desde el punto de vista del tallado de la pieza, la misma posee mayores flexibilidades. Esta tiene la misma decoración antropomorfa que algunos de los aros líticos encontrados en el sur de la isla de Puerto Rico. El hacha monolítica, igualmente exhibida, tiene la característica de ser una de las de mayores dimensiones hasta ahora reportadas. La colección del Centro León tiene la más completa variedad de hachas ceremoniales. Según mi parecer tenemos tanto en depósito como en exhibición la colección tipológicamente más completa existente en el mundo.

¿Cuál ha sido la relevancia de estas dos piezas con respecto al resto de las exhibidas?
Es evidente que estas piezas se han exhibido con las más importantes en el mundo como el Idolo de algodón (encontrado en la isla de Santo Domingo y perteneciente hoy al Museo de la Universidad de Turín), entre otras. Algo sobre lo que quisiera hacer hincapié es que el grueso (un 90 por ciento) de las piezas de la parte dedicada al mundo antillano pertenece a piezas dominicanas.

¿Cómo considera usted la colección del Centro León en relación con las otras colecciones participantes?
Desde el punto de vista precolombino, la colección del Centro León es una de las más completas del país y del mundo por la variedad cualitativa que poseemos. Esto es así ya que la colección del Centro León se nutrió principalmente de colecciones particulares donadas por personas como Bernardo Vega y Gustavo Tavares Grieser, entre otros, quienes poseían piezas de ricas variantes en lo que se refiere por ejemplo a collares, hachas petaloides, monolíticas, de madera y de hueso.

¿Qué repercusiones puede tener esta participación dominicana en dicha exposición y sobre todo lo que esto significa para el Centro León?
La aceptación de estas piezas es ya un hecho sin precedentes. Además estas piezas fueron exhibidas por primera vez y su inclusión en el catálogo oficial de la exposición es muy importante ya que divulga a nivel internacional aspectos del fondo patrimonial del Centro León. Al mismo tiempo esto significa un primer contacto por parte del Centro León con la importante y conocida Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales de España, lo que es un buen inicio de posibles y eventuales intercambios internacionales entre el Centro León y la comunidad de entidades culturales del mundo.

JMP